Un reciente estudio concluye que la actividad sexual previa no perjudica el rendimiento deportivo. Desde Platanomelón explican por qué este mito ha perdurado durante siglos y qué dice realmente la evidencia científica
Con la final del Mundial a la vuelta de la esquina, vuelve una de las preguntas más repetidas cada vez que se acerca una gran competición deportiva: ¿deberían los deportistas evitar las relaciones sexuales antes de competir?
La creencia de que el sexo perjudica el rendimiento físico lleva siglos instalada en el imaginario colectivo. Desde la Antigua Grecia hasta deportistas de élite como Muhammad Ali, la abstinencia sexual ha formado parte de la preparación de muchos atletas bajo la idea de conservar la energía, aumentar la testosterona o potenciar la agresividad antes de competir.
Sin embargo, la evidencia científica más reciente vuelve a poner en duda este mito.
Un estudio publicado este año en la revista científica Physiology & Behavior, realizado con 21 deportistas de alto rendimiento, concluye que mantener actividad sexual antes del ejercicio no solo no perjudica el rendimiento, sino que podría incluso asociarse a pequeñas mejoras en parámetros como la resistencia o la fuerza de agarre, además de no incrementar el daño muscular. Los propios investigadores matizan que estos resultados deben interpretarse con cautela debido al reducido tamaño de la muestra y que no deben entenderse como una recomendación para mejorar el rendimiento deportivo, sino como una evidencia de que la actividad sexual moderada es perfectamente compatible con la preparación física.
Un mito que la ciencia lleva años desmontando
Para Platanomelón, este tipo de investigaciones ayudan a romper una de las falsas creencias más extendidas sobre la sexualidad. De hecho, tal como afirma Anna Sánchez, sexóloga de la marca: "Durante décadas hemos asociado el placer con una supuesta pérdida de rendimiento físico, cuando en realidad la evidencia científica apunta a que la sexualidad forma parte del bienestar general de las personas. El sexo no debe entenderse como un obstáculo para el rendimiento, sino como una actividad más dentro de una vida saludable."
Además, uno de los argumentos más repetidos históricamente (que el sexo supone un gasto energético importante) tampoco se sostiene cuando se analizan los datos.
Investigaciones anteriores ya demostraron que una relación sexual supone un gasto calórico moderado, muy inferior al de una sesión de entrenamiento convencional.
Más importante que el sexo: el descanso y la rutina
Desde Platanomelón explican que, si existe algún factor capaz de influir en el rendimiento previo a una competición, suele estar mucho más relacionado con aspectos como el descanso, la calidad del sueño o alterar las rutinas habituales. Sánchez puntualiza que: "Si una persona mantiene relaciones sexuales de forma habitual, no existe evidencia sólida que justifique dejar de hacerlo antes de una competición importante. De hecho, romper una rutina consolidada puede generar más ansiedad o inseguridad que mantenerla."
Diversos estudios también han señalado que la actividad sexual puede contribuir a disminuir los niveles de estrés y favorecer un estado de relajación, algo especialmente relevante en situaciones de alta presión psicológica como una gran competición deportiva.
La masturbación sigue siendo uno de los grandes tabúes del deporte
Si el sexo en pareja continúa rodeado de mitos, la masturbación sigue siendo uno de los temas más estigmatizados, especialmente en entornos deportivos masculinos.
Durante años se ha asociado erróneamente con una disminución de la testosterona o una pérdida de fuerza física. Sin embargo, las investigaciones actuales no respaldan estas afirmaciones. En este sentido, Anna Sánchez, sexóloga de Platanomelón, aclara que: "La masturbación continúa siendo una práctica rodeada de culpa y desinformación. Hablar de ella desde la evidencia científica es fundamental para desmontar prejuicios que llevan décadas transmitiéndose sin base científica."
Más allá del Mundial: normalizar la conversación sobre sexualidad
Desde Platanomelón consideran que este tipo de investigaciones representan una oportunidad para abrir una conversación más amplia sobre la relación entre sexualidad y bienestar. Sánchez concluye que: "Durante mucho tiempo hemos enfrentado placer y rendimiento como si fueran conceptos incompatibles. Sin embargo, la sexualidad forma parte de la salud física y emocional de las personas y merece abordarse desde la información, no desde los mitos."
Normalizar estas conversaciones ayuda a combatir la desinformación, reducir el estigma y fomentar una vivencia de la sexualidad más libre, saludable e informada, tanto dentro como fuera del ámbito deportivo.
