Los especialistas recomiendan realizar la primera evaluación dos o tres meses antes para evitar retrasos y aprovechar las vacaciones con una planificación adecuada.
ada verano, las clínicas de reproducción asistida reciben a pacientes que quieren aprovechar las vacaciones para iniciar un tratamiento de fertilidad. En el caso de Fertilab Barcelona, durante los meses de julio y agosto alrededor de 500 parejas acuden a consulta con el objetivo de iniciar o planificar un tratamiento de reproducción asistida. Sin embargo, muchos descubren que han esperado demasiado para dar el primer paso.
Según explican los especialistas de Fertilab Barcelona, uno de los errores más habituales consiste en solicitar la primera visita pocas semanas antes de las vacaciones con la intención de comenzar inmediatamente el tratamiento. En muchos casos, esa planificación resulta inviable, ya que antes es necesario realizar un estudio completo que permita conocer la situación reproductiva de cada paciente y diseñar una estrategia personalizada.
"No podemos sacrificar la calidad del tratamiento para adaptarnos a un calendario. Si una persona quiere aprovechar el verano para iniciar un tratamiento, lo ideal es realizar la evaluación médica dos o tres meses antes", explica la Dra. Ana Casas, ginecóloga especialista en reproducción Asistida de Fertilab Barcelona.
El verano no mejora la fertilidad... pero sí facilita la planificación
Existe la creencia de que determinadas épocas del año pueden influir en el éxito de los tratamientos de reproducción asistida. Sin embargo, la evidencia científica no ha demostrado que el calor o la estación del año modifiquen las tasas de éxito.
Lo que sí cambia durante el verano es la disponibilidad de tiempo. La reducción del ritmo laboral y una mayor flexibilidad horaria permiten completar con más tranquilidad las pruebas diagnósticas, organizar las diferentes fases del tratamiento y tomar decisiones sin la presión del día a día.
"El calor no repercute en los resultados del tratamiento. La principal ventaja del verano es que muchas personas disponen de más tiempo para realizar el estudio de fertilidad y valorar las distintas opciones con calma", señala la Dra. Casas.
Planificar con tiempo evita retrasos y frustraciones
Los especialistas recuerdan que iniciar un tratamiento de fertilidad requiere una valoración médica personalizada previa, ya que cada caso puede necesitar pruebas complementarias, preparación específica o cambios en los hábitos antes de comenzar. Acudir a consulta con suficiente antelación permite diseñar el tratamiento adecuado sin que la planificación de las vacaciones condicione las decisiones médicas.
Durante el proceso también conviene organizar los desplazamientos. Algunas fases del tratamiento requieren controles ecográficos frecuentes, por lo que los expertos recomiendan evitar viajes largos y optar por destinos cercanos que permitan mantener el seguimiento médico con normalidad.
Las vacaciones, una oportunidad para informarse y cuidar la fertilidad
El verano también puede aprovecharse para adoptar hábitos que favorecen la salud reproductiva, como mantener una dieta mediterránea, realizar ejercicio moderado, evitar el tabaco y el alcohol y controlar el sobrepeso, factores que pueden influir en la respuesta a los tratamientos y en las posibilidades de embarazo. Además, disponer de más tiempo facilita resolver dudas y conocer la propia situación reproductiva antes de tomar decisiones.
"El tiempo es oro. Aunque finalmente el tratamiento no empiece durante el verano, lo importante es no retrasar la información. Conocer la situación reproductiva permite tomar decisiones con tiempo y elegir la mejor opción para cada persona", concluye la Dra. Ana Casas.
