La exposición solar acumulada, los cambios hormonales, el envejecimiento cutáneo y la inflamación son algunos de los principales factores que favorecen la aparición de manchas. El Dr. José Luis Ramírez, co- Director de la Unidad de Láser y cicatrices de IMR, especialista en Dermatología Médico- Quirúrgica, Medicina Estética y Medina Capilar de IMR, explica cómo identificar los diferentes tipos de hiperpigmentación, la importancia del diagnóstico previo y los tratamientos disponibles.
Madrid, julio 2026. Las manchas en la piel aparecen, en la mayoría de los casos, por un aumento de la melanina en la piel por causas como la exposición solar, los cambios hormonales, el envejecimiento cutáneo o procesos inflamatorios previos como el acné.
Su aparición es cada vez más frecuente en consulta dermatológica debido a una mayor concienciación sobre el daño solar acumulado y a la sobreexposición en pantallas en las que se aumenta la percepción de las imperfecciones.
Dado que existen diferentes tipos de manchas la valoración es clave. El Dr. Ramírez explica que «antes de tratar una mancha es imprescindible realizar un diagnóstico dermatológico, ya que no todas tienen el mismo origen ni responden al mismo tratamiento. Identificar correctamente el tipo de lesión permite elegir el abordaje más adecuado para cada paciente». Además, el Dr. Ramírez recuerda que no todo lo que parece una mancha solar es benigno. Por lo que, es importante realizar una valoración dermatológica antes de iniciar tratamientos.
Los tipos de manchas más frecuentes
Entre las manchas más habituales se encuentran tres tipos: los léntigos solares, pequeñas manchas marrones bien delimitadas causadas por la exposición solar acumulada; el melasma, manchas más extensas y difusas relacionadas principalmente con factores hormonales y exposición solar y la hiperpigmentación postinflamatoria, que aparece tras procesos como el acné, heridas o inflamaciones cutáneas.
En este contexto, uno de los errores más frecuentes es intentar tratar las manchas únicamente con cremas antimanchas sin realizar una valoración dermatológica.
Tratamientos personalizados según el tipo de mancha
El tratamiento depende del tipo de mancha y la estrategia más eficaz es la combinación entre ellos. Entre las opciones disponibles para casa se encuentran los cosméticos despigmentantes con activos como hidroquinona, retinol o ácido kójico. En consulta, tratamientos médicos como peelings químicos, luz pulsada intensa (IPL), láseres de picosegundos y, en casos seleccionados, ácido tranexámico.
Los tiempos de respuesta dependen del tipo de mancha y del procedimiento utilizado.
«En los léntigos solares, el láser suele ofrecer resultados rápidos y eficaces, mientras que en el melasma necesitamos un abordaje más progresivo y combinado, ya que es una patología con tendencia a reaparecer», señala el Dr. Ramírez.
Además, el doctor afirma que «no existe un tratamiento universal para las manchas y la personalización es clave».
La prevención, clave para evitar la reaparición
Aunque los tratamientos pueden mejorar las manchas, la prevención es fundamental para mantener los resultados. La fotoprotección diaria, el uso de antioxidantes como la vitamina C y una rutina adaptada a cada tipo de piel ayudan a reducir el riesgo de nuevas hiperpigmentaciones.
Durante el verano, el especialista recomienda reaplicar el protector solar cada dos horas durante la exposición, utilizar barreras físicas como sombreros y gafas de sol, evitar las horas de mayor radiación (entre 12:00 y 16:00) y no aplicar productos irritantes o perfumes antes de exponerse al sol .
¿Cuál es el mejor momento para tratar las manchas?
Después del verano, los meses de octubre y noviembre suelen ser un buen momento para iniciar tratamientos ya que la radiación solar es menor y la piel está menos expuesta.
Para concluir, la prevención y el seguimiento son claves para mantener los resultados y reducir el riesgo de aparición de nuevas manchas.
