César Nieto, firma familiar de Guijuelo con más de un siglo de trayectoria, destaca el auge de los productos ibéricos como alternativa premium para regalar en Navidad, celebraciones y campañas corporativas
El jamón ibérico y los embutidos ibéricos continúan formando parte de los regalos gastronómicos más reconocibles en España, especialmente en periodos de alta demanda como la Navidad, las celebraciones familiares y las campañas corporativas de final de año. Su presencia en hogares, empresas y eventos responde a una combinación de factores: tradición, valor percibido, facilidad para compartir y arraigo cultural.
En los últimos años, los regalos se han centrado más en experiencias, y en este aspecto, todo lo relacionado con la gastronomía ha ganado peso. Es aquí donde César Nieto destaca gracias a la calidad de los productos ibéricos, que tienen una capacidad para adaptarse a distintos formatos, desde piezas enteras de jamón o paleta ibérica hasta sobres loncheados, embutidos, lotes y cestas gourmet.
Nuevos formatos para nuevos hábitos de consumo
Aunque el jamón y la paleta continúan siendo formatos de referencia, los loncheados y los lotes gourmet han ganado presencia en los últimos años. Estos formatos responden a cambios en los hábitos de consumo, como hogares más pequeños, menor disponibilidad de tiempo, búsqueda de comodidad y preferencia por productos listos para servir.
Por su parte, las cestas y lotes de embutidos ofrecen una alternativa flexible para regalos de distintos presupuestos y perfiles de destinatario. En este sentido, la Navidad continúa siendo uno de los periodos de mayor actividad para el sector gourmet y para los productos ibéricos en particular. Durante estas fechas, el consumo aumenta impulsado por cenas, encuentros sociales, regalos corporativos y celebraciones de cierre de año.
Tradición, adaptación y cultura gastronómica
El mantenimiento del ibérico como regalo gastronómico refleja la convivencia entre tradición y adaptación. Por un lado, se conserva el valor cultural del producto, vinculado a territorios productores, procesos de elaboración y consumo social.
Por otro lado, se incorporan nuevos canales, formatos y formas de presentación que responden a las necesidades del consumidor actual. Para César Nieto,"esta evolución confirma que el interés por los productos ibéricos no se limita al consumo estacional, sino que forma parte de una cultura gastronómica más amplia".
