Es frecuente que la línea de implantación del cabello comience a cambiar entre los 18 y los 30 años, especialmente en los hombres, ya que es una etapa en la que la línea de implantación suele adquirir una forma algo más madura y eso entra dentro de la normalidad
Una de las dudas más escuchadas en consulta entre pacientes jóvenes es saber si, al comenzar a tener entradas, van a acabar perdiendo el pelo. Pero, ¿tener entradas significa necesariamente sufrir alopecia? "No siempre es así. Al pasar de la adolescencia a la vida adulta la línea frontal del cabello cambia ligeramente en un proceso completamente fisiológico y, por sí solo, no significa que exista una alopecia", explica el Dr. Santiago Casquero Romero.
Al respecto, desde Hospital Capilar, la mayor corporación del sector capilar, añaden que, a lo que sí se debe prestar atención es a que ese retroceso siga avanzando con el paso del tiempo con un cabello cada vez más fino o que el volumen capilar disminuya. "Ahí ya podemos estar ante el inicio de una alopecia. La diferencia está en la evolución y, por eso merece la pena valorar cualquier cambio cuando aparecen las primeras dudas", expone el experto capilar.
¿Cuál es la diferencia entre una línea frontal madura y un retroceso capilar considerado patológico?
La clave está en la evolución. Una linea frontal madura cambia ligeramente respecto a la adolescencia, pero después se estabiliza. La densidad se mantiene y el aspecto del cabello sigue siendo el mismo durante años.
En la alopecia, la linea continúa retrayéndose, haciendo más amplia la frente o profundizando las entradas, y los cabellos se ven cada vez más finos y débiles. Ese proceso lo llamamos "miniaturización" y es el que hace que poco a poco el cabello vaya perdiendo grosor, hasta que algunos folículos dejan de producir pelo visible.
¿Y a qué edad suele ocurrir esto?
Es frecuente que la línea de implantación del cabello comience a cambiar entre los 18 y los 30 años, especialmente en los hombres, ya que es una etapa en la que la línea de implantación suele adquirir una forma algo más madura y eso entra dentro de la normalidad.
"Ahora bien, la edad por sí sola no nos dice si existe un problema. Hay una idea bastante extendida de que perder cabello es simplemente una consecuencia de hacerse mayor, pero en la mayoría de los casos, existe una causa concreta que puede diagnosticarse y tratarse. Así que, lo realmente importante es comprobar qué ocurre con el paso del tiempo. Conviene estudiarlo para descartar que estemos ante una alopecia en sus fases iniciales", sostiene el el Dr. Santiago Casquero Romero, de Hospital Capilar.
¿Cómo diferenciar unas entradas fisiológicas de los primeros signos de alopecia androgenética?
Las entradas fisiológicas son simétricas, de contornos suaves poco profundas y permanecen prácticamente iguales durante años. Además, el cabello mantiene su grosor habitual y la línea frontal está bien definida.
Sin embargo, cuando comienza una alopecia androgenética aparecen los cambios de esa miniaturización: el cabello disminuye su grosor se hace incluso más claro porque su debilidad permite a la luz atravesarlo con mayor facilidad, disminuye el volumen de la cabellera y disminuye la densidad por lo que el cuero cabelludo se hace cada vez más visible. Muchas veces el paciente tiene la sensación de que "el pelo ya no es como antes", aunque no sea capaz de explicar exactamente por qué.
Señales de alerta
Hay patrones que inducen a sospechar el avance de la alopecia. El más habitual es el avance gradual de las entradas acompañado, con el tiempo, de una pérdida de densidad en la coronilla. Si ese proceso continúa evolucionando, ambas zonas pueden llegar a unirse.
"También los retrocesos claramente asimétricos o una disminución de densidad que aparece en pocos meses. Al final, más que la forma concreta del retroceso, lo que realmente nos orienta es comprobar cómo y cuándo se ha producido el cambio y si ese cambio continúa avanzando o se mantiene estable. En consulta insistimos mucho en esto: una fotografía aislada dice poco; comparar imágenes tomadas con uno o dos años, o incluso en meses de diferencia suele aportar mucha más información", apunta el doctor de Hospital Capilar.
Además, hay varios signos que conviene no pasar por alto. Los que más frecuentemente comentan los pacientes en consulta son los de encontrar más cabello de lo habitual en la ducha, sobre la almohada o al peinarse. También es importante fijarse en si el cabello pierde grosor, si las entradas avanzan con rapidez, si la coronilla empieza a clarear o si el volumen general del pelo disminuye.
"Muchas personas tardan en darse cuenta porque los cambios suelen producirse muy sutilmente porque nos acostumbramos a vernos todos los días y eso hace que resulte difícil percibir una pérdida progresiva. Por eso suelo recomendar algo muy sencillo: comparar fotografías de hace uno o dos años. En muchas ocasiones es ahí donde el cambio se aprecia con claridad. Afortunadamente, hoy contamos con herramientas diagnósticas, como la tricoscopía digital, que nos permiten detectar estos cambios incluso antes de que la pérdida sea evidente a simple vista", concluye el Dr. Santiago Casquero Romero, de Hospital Capilar.
