El estudio, publicado en la revista científica Journal of Clinical Nursing, define la práctica enfermera sensible al género y la convierte en un concepto que puede aplicarse y evaluarse mediante indicadores concretos, facilitando su incorporación a la práctica clínica. Las investigadoras afirman que integrar la perspectiva de género "contribuye a mejorar la calidad y la seguridad de los cuidados, favorece una atención más individualizada y ayuda a reducir desigualdades en salud"
El género influye en cómo las personas enferman, expresan sus síntomas o viven su relación con el sistema sanitario. Sin embargo, hasta ahora no existía una definición consensuada de qué significa ejercer una práctica enfermera sensible al género ni herramientas para evaluar su aplicación en la práctica clínica. En este contexto, una investigación liderada por las enfermeras guipuzcoanas Ainitze Labaka, María Isabel Trespaderne, Agurtzane Mujika y Naia Hernantes, vinculadas a la Facultad de Medicina y Enfermería de la Universidad del País Vasco (EHU), ha definido por primera vez este concepto en la disciplina enfermera.
El trabajo, publicado recientemente en la revista científica Journal of Clinical Nursing, identifica indicadores concretos para facilitar la incorporación y evaluación de la enfermería sensible al género en la práctica clínica. "La enfermería sensible al género supone ofrecer una asistencia más individualizada, basada en la evidencia científica y libre de sesgos, teniendo en cuenta cómo el sexo y el género influyen en las necesidades de salud, la experiencia de la enfermedad y la relación con el sistema sanitario", explican.
La investigación identifica cuatro elementos que caracterizan esta práctica:
· comprender cómo el género condiciona la salud y la enfermedad;
· validar la experiencia y las necesidades de cada paciente evitando estereotipos y sesgos;
· incorporar esta perspectiva en la organización, el liderazgo y la gestión de los servicios;
· e integrarla de forma sistemática en todas las fases del proceso enfermero, desde la valoración hasta los registros clínicos.
Asimismo, el estudio analiza las principales barreras para su implantación, como: la falta de formación específica, la ausencia de políticas organizativas que integren este enfoque, y determinadas estructuras profesionales que dificultan impulsar cambios en la atención. Frente a ello, apunta como fortalezas el liderazgo enfermero, el compromiso institucional con la equidad y el desarrollo de herramientas que permitan evaluar la aplicación real de esta perspectiva en la práctica clínica.
El estudio incorpora además ejemplos prácticos y herramientas validadas que facilitan la aplicación y evaluación de la perspectiva de género en los distintos ámbitos asistenciales, favoreciendo su incorporación a la práctica enfermera.
En este sentido, las investigadoras subrayan que la enfermería sensible al género "no depende únicamente de la sensibilidad individual de cada profesional". Para que pueda desarrollarse de forma efectiva, afirman, resulta imprescindible el compromiso de las organizaciones sanitarias, la incorporación de formación específica durante el grado y la formación continuada, así como un sistema sanitario que promueva una atención equitativa.
Metodología y beneficios
Para elaborar el estudio, las investigadoras realizaron una revisión sistemática de la literatura científica, analizando 34 trabajos publicados entre 2002 y 2024 en Europa, América, Asia, África y Australia. A partir de este análisis identificaron las condiciones necesarias para desarrollar este enfoque, las competencias que deben adquirir las enfermeras y los beneficios que aporta tanto a las personas como a los sistemas de salud.
El estudio concluye que incorporar la perspectiva de género en los cuidados permite ofrecer una atención más individualizada, basada en la evidencia científica y libre de sesgos. Además, contribuye a mejorar la calidad y la seguridad de los cuidados, favorece una mayor participación de las personas en las decisiones sobre su salud y ayuda a reducir desigualdades, retrasos diagnósticos, tratamientos inadecuados y situaciones de discriminación.
"Las enfermeras, por la naturaleza de nuestra disciplina y de nuestra práctica diaria, tenemos muy presente el cuidado individualizado. Sin embargo, definir este concepto nos ayuda a comprender que la consideración del género va mucho más allá de la responsabilidad individual de cada enfermera. El compromiso de las organizaciones sanitarias y la educación universitaria son también elementos fundamentales para que la enfermería sensible al género pueda darse de una forma natural", subrayan las enfermeras guipuzcoanas.
