La barrera que no está en el portal: casi 6 millones de hogares españoles tienen la suya dentro de casa

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La barrera que no está en el portal: casi 6 millones de hogares españoles tienen la suya dentro de casa

Cerca de 6 millones de hogares en España residen en viviendas unifamiliares, muchas de ellas de varias plantas, donde no cabe un ascensor comunitario y la escalera interior es la única vía de acceso.

Más de 2 millones de personas mayores de 65 años viven solas, sin nadie en casa que pueda ayudarles a salvar esos escalones

— Cuando se habla de barreras arquitectónicas se piensa casi siempre en el portal sin ascensor o en la acera con escalones. Pero para millones de españoles la frontera está bastante más cerca: dentro de su propia casa, en la escalera que separa la planta baja del piso de arriba. Es una barrera invisible en las estadísticas urbanas y, sin embargo, determina cuánta casa puede usar realmente una persona mayor.

Los datos del Censo de Población y Viviendas del INE dibujan la dimensión del problema: cerca de 6 millones de hogares en España residen en viviendas unifamiliares —chalets, adosados o casas de pueblo—, muchas de ellas de dos o más plantas conectadas únicamente por una escalera interior. Son precisamente las viviendas donde un ascensor comunitario no es una opción. La única forma de llegar arriba son esos escalones.

A esa realidad se suma la del envejecimiento en solitario. El mismo censo contabiliza más de 2 millones de personas de 65 años o más que viven solas, una cifra que ha crecido un 22% en una década. Para ellas, una escalera que se vuelve intransitable no significa incomodidad, significa quedarse sin acceso a media casa sin nadie que pueda echar una mano.

Cuando la casa se encoge

El dormitorio principal de toda la vida, la terraza donde da el sol por las mañanas, el altillo con la caja de fotografías o la habitación preparada para cuando vienen a dormir los nietos quedan confinados en una planta a la que, poco a poco, se deja de ir. No es solo un problema de movilidad: es perder la mitad de la vivienda y, con ella, una parte de la independencia.

Es en los meses de vacaciones cuando esa planta cerrada se hace más evidente. Las casas se llenan de hijos y nietos, se abren las habitaciones de arriba, se recuperan las reuniones familiares. Y es entonces cuando muchos mayores comprueban que la parte de su hogar donde se concentra la vida en familia es, precisamente, la que ya no pisan.

El informe Retos y oportunidades de la movilidad accesible en España (TK Elevator, 2025) apunta además a un dato revelador sobre cómo se vive esta situación: un 32% de las personas mayores convive con barreras de accesibilidad asumiéndolas o normalizándolas. No las reclaman porque han aprendido a dar por hecho que la edad se paga renunciando a cosas.

"Hay media vida esperando en el piso de arriba"

Con ese lema, TKE Home Solutions —división de soluciones de movilidad para el hogar de TK Elevator— propone dar la vuelta al relato habitual sobre los productos de accesibilidad en el hogar. Lejos de los estigmas asociados a la dependencia, la compañía reivindica el salvaescaleras como lo que de verdad representa: la llave que devuelve el hogar al completo.

Porque una silla salvaescaleras no devuelve el acceso a una planta: devuelve la casa entera. Y con ella, la posibilidad de seguir durmiendo en la habitación de siempre, salir a la terraza o subir a recibir a los nietos sin pedir ayuda a nadie.

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