En 2025, el 63 % de las bodegas tuvo dificultades para completar plantilla por falta de mano de obra
Solo en Galicia se precisan entre 5.000 y 7.000 profesionales para atender una recogida 100% manual por exigencia de sus Denominaciones de Origen
A 5 de agosto de 2026: La campaña de la vendimia de 2026 afronta semanas decisivas. Tras un año marcado por abundantes precipitaciones que han favorecido una gran cantidad de uva en la mayoría de las regiones vitivinícolas del país, las bodegas españolas están solicitando más personal que en campañas anteriores. Esta alta demanda tensiona aún más a un sector en el que, ya en la pasada campaña, el 63 % de las bodegas tuvo dificultades para completar sus plantillas por falta de mano de obra. A ello se suma el factor climático de los últimos meses, que ha vuelto a poner a prueba al mercado: las altas temperaturas registradas en zonas clave como La Rioja, Tarragona o Galicia han acelerado el proceso de envero, ratificando una maduración temprana del fruto.
Como consecuencia, las previsiones apuntan a que el inicio de la recolección se adelantará entre una y dos semanas frente al calendario habitual de finales de agosto y principios de septiembre. Ante este escenario de aceleración, las bodegas necesitan incorporar un gran volumen de personal de forma casi inmediata para evitar que la uva se eche a perder y pierda su calidad.
Inmediatez y flexibilidad: el reto de la ventana de recogida
El momento exacto para iniciar la vendimia no admite margen de error. Los enólogos acuden al campo y dictaminan en qué momento la uva está lista para recogerse. En ese momento, las empresas necesitan activar equipos de forma muy rápida, para que no perjudique la cosecha.
Entre las posiciones más demandadas para esta campaña destacan, con notable diferencia, los vendimiadores, seguidos de cargadores de caja, tractoristas y carretilleros de campo. Asimismo, en las instalaciones de elaboración se precisan peones de bodega y carretilleros, previéndose una segunda ola de contratación destinada a las tareas de embotellado una vez finalizada la recolección.
"Cuando los enólogos dictaminan que la uva puede recogerse, la bodega necesita muchísimo personal y muy rápido. Por ello, la flexibilidad operativa y la capacidad de movilizar grandes equipos en cuestión de días son clave para no perder producción", señala Inés Lavadiño, Directora de Operaciones de Synergie España.
Galicia prevé una contratación histórica
La situación en la zona norte ejemplifica con claridad el impacto de esta superproducción. Galicia se encamina hacia una cosecha abundante y madrugadora que prevé cifras históricas estimadas en torno a los 81 millones de kilos de uva. A este elevado volumen se suma un factor normativo crucial: las Denominaciones de Origen gallegas no permiten la automatización de la recolección en el campo, obligando a que tareas como la recogida y selección de la uva se realicen de forma 100% manual.
Esta particularidad incrementa de manera directa la necesidad de incorporar a más trabajadores en la zona. Solo para la región gallega, se prevé la incorporación de entre 5.000 y 7.000 800 profesionales para cubrir el proceso de vendimia y bodega.
'Ghosting' y escasez de plantilla
A la urgencia del calendario y al gran volumen de uva se suma un reto estructural complejo. La escasez de mano de obra se ve acentuada por las altas temperaturas en el campo y el aumento del ghosting laboral, candidatos que abandonan los procesos o renuncian a los pocos días. Además, según Comisiones Obreras, cada año más de 15.000 trabajadores españoles se desplazan solo a la campaña francesa en busca de mejores condiciones.
"Ofrecer continuidad más allá de la vendimia marca la diferencia para fidelizar al personal en el campo y combatir la inestabilidad. Muchos de los profesionales que se incorporan ahora en la uva pueden ser reubicados posteriormente en labores de embotellado o en otras campañas agrícolas de otoño e invierno, como el kiwi o la fresa. Encadenar contrataciones permite dar estabilidad al trabajador y garantiza a las empresas un personal cualificado y comprometido", concluye Lavadiño.
