Unos se van, otros vuelven y la maleta ya no viaja con ellos: el nuevo hábito de los viajeros en España

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Unos se van, otros vuelven y la maleta ya no viaja con ellos: el nuevo hábito de los viajeros en España

En cualquier aeropuerto o estación de tren español, en pleno agosto, conviven dos escenas opuestas: quienes empiezan sus vacaciones y quienes las terminan. Jaime Sánchez, de 81 años, pertenece al segundo grupo con una sensación agridulce: la de cerrar sus vacaciones en Gran Canaria cargando maletas hasta el aeropuerto en lugar de aprovechar hasta el último minuto de ocio, y encima pagando por ello. "Mi aerolínea me cobraba 41 € por la primera maleta y 80 € por la segunda. Por suerte conocía Transotel y me ahorré 140 € entre ida y vuelta", cuenta. "Dejé las maletas en el hotel y me las encontré en la puerta de mi casa, sin tener que abandonar mi tiempo de ocio el último día ni cargarlas hasta el aeropuerto".

Su secreto fue el servicio de traslado de equipaje entre hoteles y domicilios que este verano gana terreno entre quienes viajan por España, sea para llegar, para moverse entre ciudades o para volver a casa.

Un verano de récord, con más gente yendo y viniendo

El contexto ayuda a entender por qué esta tendencia crece precisamente ahora. España cerró el primer semestre del año con cifras históricas: 46,56 millones de turistas internacionales entre enero y junio, un 4,6% más que en 2025, según Frontur y Egatur, del INE. Su gasto asociado alcanzó los 63.836 millones de euros, un 7% más. Solo en junio llegaron 9,7 millones de visitantes, la cifra más alta para ese mes en toda la serie histórica.

Más turistas significa también más circuitos multi-ciudad: viajeros que encadenan Madrid, Sevilla o Málaga en un mismo itinerario, se mueven en AVE o en avión entre destinos y cambian de hotel cada pocos días. Y ahí aparece un problema tan antiguo como los propios viajes: la maleta.

Los que se van: el circuito que David y Patricia llevaban años posponiendo

En el otro extremo de esa misma estación está la historia de David y Patricia, que este verano por fin harán el recorrido Madrid–Sevilla–Málaga que llevaban años posponiendo: tres noches en cada ciudad, transbordo en AVE, visitas a pie. Cada año lo aplazaban por el mismo motivo. Arrastrar dos maletas grandes por tres estaciones de tren pesaba más que las ganas de hacer el viaje, y acababan optando, un año más, por el resort de playa de siempre.

Este verano lo harán de otra manera: sus maletas viajarán solas, de hotel en hotel, con el mismo servicio que ya usó Jaime.

Una tendencia con datos detrás

El traslado de equipaje entre hoteles, contratado desde la propia recepción, gana terreno como alternativa a viajar con maletas. Elimina la fricción en los circuitos de varias ciudades y deja al viajero moverse libremente en tren, metro o a pie.

Los números explican por qué el momento es ahora. Solo en 2025, los hoteles de la Península registraron 94,6 millones de entradas de viajeros, según el INE, concentradas en Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunitat Valenciana: precisamente las comunidades donde los circuitos multi-ciudad son más habituales. El turista internacional medio tiene 44 años, entre el 65% y el 71% se aloja en hotel y el 83% llega en avión, un medio donde facturar equipaje no ha dejado de encarecerse.

A eso se suma la movilidad interna: en 2025, los residentes en España hicieron 175,7 millones de viajes y más de 188 millones de etapas con pernoctación, reflejo de cuántos desplazamientos incluyen varios destinos o cambios de alojamiento.

Cómo funciona el servicio

Transotel ofrece tres modalidades: traslado de maletas entre hoteles dentro de la Península, envío a domicilio en España al final del viaje, y envío a domicilio europeo para turistas extranjeros, con cobertura en más de veinte países.

"La maleta puede viajar al siguiente hotel, a casa en España o al domicilio del turista en Europa. El viajero sale del hotel con una mochila y sigue con el viaje", explica Kasia Szuster, directora ejecutiva de Transotel.

El servicio resuelve especialmente tres perfiles: familias con varios bultos e hijos pequeños, turistas sénior para quienes el peso del equipaje es una barrera real, y viajeros que encadenan ciudades en tren o avión.

La cuenta que hace decantarse por la maleta

Facturar equipaje ha pasado de ser parte del billete a un servicio con precio propio en la mayoría de aerolíneas europeas, entre 20 y 100 euros por trayecto según peso y antelación.

El ejemplo más claro: una familia de cuatro con dos maletas facturadas en una aerolínea low cost puede pagar entre 42 y 120 euros solo en el vuelo de ida, y entre 80 y 240 euros en el viaje completo de ida y vuelta. Con Transotel, mover cada maleta entre hoteles cuesta entre 16 y 33 euros, según peso y dimensiones.

La diferencia está en la lógica: la maleta no vuela, viaja por tierra entre alojamientos, sin tasa aérea y sin que el viajero tenga que gestionarla en cada traslado. El huésped la entrega identificada en recepción antes del checkout y la recupera en el siguiente hotel o en su domicilio. El hotel gana un ingreso adicional y mejora la experiencia de salida de sus clientes.

Un modelo que triunfa en Japón desde hace años y que, con España en récord de turistas, vive este verano su mejor momento. 

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