AccessibleEU recuerda que la accesibilidad beneficia también a personas mayores, familias con carritos infantiles, personas con lesiones temporales o mujeres embarazadas, además de las personas con discapacidad.
El Centro Europeo de Recursos sobre Accesibilidad, AccessibleEU anima a avanzar hacia un modelo de turismo que elimine barreras durante toda la experiencia y no únicamente en el momento del baño.
Madrid, 6 de agosto de 2026 Elegir una playa por sus aguas, su paisaje o una recomendación debería ser una decisión sencilla. Sin embargo, muchas personas tienen que comprobar antes de viajar si podrán llegar hasta la arena, utilizar los servicios o entrar al agua.
España cuenta con 504 playas y puntos de baño adaptados recogidos en la última Guía de Playas Accesibles de Discapnet, que ha ampliado su recopilación desde los 96 espacios incluidos inicialmente. Aun así, los recursos disponibles y el grado de accesibilidad varían entre destinos, por lo que contar con alguna medida de adaptación no garantiza que toda la experiencia sea accesible.
Encontrar información fiable, disponer de transporte o aparcamiento accesible, recorrer el camino hasta la playa sin obstáculos, utilizar espacios higiénicos o vestuarios adaptados o contar con personal formado en atención a personas con discapacidad son algunos de los elementos que determinan si un espacio puede disfrutarse con seguridad y autonomía.
Desde AccessibleEU, el centro europeo de recursos sobre accesibilidad liderado por la Fundación ONCE, recuerdan que la accesibilidad no consiste en incorporar soluciones puntuales, sino en garantizar la continuidad durante toda la experiencia.
"Elegir un destino de vacaciones debería depender de dónde queremos ir, no de las barreras que podamos encontrar. Tener una discapacidad no debería limitar el derecho a descubrir, improvisar y disfrutar del litoral en igualdad de condiciones", afirma Jesús Hernández-Galán, director de AccessibleEU.
Mucho más que facilitar el baño
Cuando una playa no dispone de itinerarios accesibles, aseos adaptados o señalización adecuada, muchas personas pueden llegar hasta el litoral, pero no disfrutar realmente de él.
Por ejemplo, un aparcamiento reservado que no conecta con la entrada, una pasarela que termina antes de la zona de baño o unos servicios que no pueden utilizarse de forma autónoma pueden convertir una jornada de ocio en una sucesión de obstáculos, evitando que algunas personas puedan disfrutar en igualdad de condiciones. Por eso, los distintos recursos deben funcionar de forma coordinada y cubrir toda la experiencia.
En esta misma línea, SEGITTUR, entidad pública dependiente del Ministerio de Industria y Turismo, y responsable del modelo de Destinos Turísticos Inteligentes en España, señala que la accesibilidad turística no debe limitarse a la eliminación de barreras arquitectónicas. Su modelo incluye 17 requisitos y 43 indicadores relacionados, entre otros aspectos, con la información previa sobre accesibilidad, la formación del personal, la atención personalizada y la continuidad de la accesibilidad durante toda la cadena de la experiencia turística.
Un beneficio para toda la sociedad
Diseñar playas accesibles no beneficia únicamente a las personas con discapacidad. También mejora la experiencia de personas mayores, familias con carritos infantiles, mujeres embarazadas o quienes atraviesan una lesión temporal que limita su movilidad.
En un contexto de progresivo envejecimiento de la población y de una demanda creciente de destinos capaces de responder a necesidades diversas, garantizar entornos inclusivos supone mejorar la calidad de la experiencia turística para un número cada vez mayor de visitantes.
La accesibilidad también forma parte de un turismo de calidad
Desde AccessibleEU recuerdan que la accesibilidad debe integrarse desde el diseño de los espacios y servicios, y no incorporarse únicamente mediante adaptaciones posteriores. Este enfoque permite crear entornos más cómodos, seguros y utilizables para toda la ciudadanía, considerándose así la accesibilidad como un claro factor de calidad.
El distintivo Bandera Azul, otorgado por la Foundation for Environmental Education (FEE) a través de ADEAC en España, reconoce a aquellas playas y puertos que cumplen elevados estándares de calidad ambiental, seguridad, información al usuario y accesibilidad. Entre sus criterios se incluyen medidas que facilitan el disfrute y uso del entorno por todas las personas, promoviendo así un turismo más inclusivo y sostenible.
Para quien nunca ha tenido que pensar en estas condiciones, cambiar de playa sobre la marcha o acercarse a una cala recomendada puede parecer algo cotidiano. Para muchas personas, en cambio, una escalera inesperada, un pavimento inestable o la falta de información pueden obligarlas a renunciar al plan. Como Centro Europeo de recursos sobre accesibilidad, AccessibleEU apoya la aplicación de la legislación europea, comparte buenas prácticas y facilita que administraciones públicas, empresas y profesionales incorporen la accesibilidad de forma transversal. El objetivo es avanzar hacia una Europa en la que disfrutar de un día de playa no dependa de las barreras encontradas en el camino.
