Golpe de calor en gatos: cómo prevenirlo, detectarlo y actuar a tiempo

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Primeros auxilios para gatos frente a las altas temperaturas

Golpe de calor en gatos: cómo prevenirlo, detectarlo y actuar a tiempo

Aunque solemos pensar que los gatos toleran mejor las altas temperaturas que los perros, también pueden sufrir un golpe de calor, una urgencia veterinaria que puede poner en riesgo su vida si no se identifica a tiempo.

Purina recuerda la importancia de mantener una correcta hidratación durante el verano, donde la alimentación húmeda puede convertirse en un gran aliado para ayudar a los gatos a ingerir más agua.

España, agosto de 2026 – Con la llegada de las altas temperaturas, proteger a las mascotas frente al calor se convierte en una prioridad. Si bien el golpe de calor suele asociarse a los perros, los gatos también pueden sufrirlo, especialmente aquellos que viven en interiores poco ventilados, tienen acceso a terrazas o balcones soleados, son de edad avanzada, presentan sobrepeso o padecen determinadas patologías.

Los gatos son expertos en buscar lugares frescos y reducir su actividad durante las horas de mayor calor. Sin embargo, cuando la temperatura ambiental es muy elevada o no disponen de suficientes recursos para refrescarse, su organismo puede dejar de regular correctamente la temperatura corporal, dando lugar a un golpe de calor, una situación que requiere atención veterinaria urgente.

¿Cómo reconocer un golpe de calor en un gato?

A diferencia de los perros, los gatos jadean muy poco. Por ello, cuando un gato comienza a hacerlo, suele ser una señal de alarma que requiere atención inmediata.

Entre los principales síntomas destacan jadeo o respiración acelerada, letargo o debilidad repentina, salivación excesiva, encías muy rojas o, en fases más avanzadas, pálidas o azuladas, temperatura corporal elevada, desorientación, falta de coordinación o dificultad para mantenerse en pie, vómitos o diarrea y en los casos más graves, pérdida de conciencia o convulsiones. Ante cualquiera de estos signos, es fundamental acudir cuanto antes a un centro veterinario.

Mientras se contacta con el veterinario o se traslada al animal a una clínica, es recomendable llevar al gato inmediatamente a un lugar fresco y ventilado, refrescar su cuerpo poco a poco utilizando agua templada (especialmente en abdomen, axilas y almohadillas), evitar el uso de agua helada, hielo o cambios bruscos de temperatura, ya que pueden empeorar la situación. Ofrecer agua fresca si el gato está consciente y quiere beber, sin forzarlo, y transportarlo cuanto antes al veterinario para valorar posibles daños internos y administrar el tratamiento adecuado si fuera necesario.

¿Cómo prevenirlo?

La mejor forma de proteger a un gato frente a un golpe de calor es anticiparse. Aunque son animales especialmente hábiles para buscar lugares frescos y reducir su actividad cuando las temperaturas aumentan, desde Purina comparten una serie de medidas que pueden ayudar a minimizar el riesgo:

Mantén siempre agua limpia y fresca disponible, repartiendo varios bebederos por la casa y renovando el agua con frecuencia. Si tu gato lo prefiere, una fuente de agua puede estimular su consumo.

Favorece una correcta hidratación a través de la alimentación. Los gatos, por naturaleza, suelen beber menos agua de la que necesitan, por lo que incorporar alimentación húmeda a su dieta puede ser una forma sencilla de aumentar su ingesta diaria de líquidos. Al contener un elevado porcentaje de agua, este tipo de alimentación contribuye a mantener un buen estado de hidratación, especialmente durante los meses de más calor. Purina dispone de diferentes opciones adaptadas a las necesidades y preferencias de los gatos, como Purina ONE Húmedo, GOURMET Gold, GOURMET Perle, FELIX Fantastic o Pro Plan NutriSavour, que pueden combinarse con la alimentación seca dentro de una dieta completa y equilibrada.

Asegura un ambiente fresco y ventilado, bajando persianas durante las horas de mayor incidencia solar y facilitando zonas de descanso alejadas del calor..

Evita la exposición directa al sol, especialmente si el gato tiene acceso a terrazas, balcones o jardines durante las horas centrales del día.

Cepilla regularmente a los gatos de pelo largo, ya que un pelaje libre de nudos favorece la ventilación natural y ayuda a disipar mejor el calor.

Presta especial atención a los gatos más vulnerables, como los de edad avanzada, los gatitos, los gatos con sobrepeso o las razas braquicéfalas, como por ejemplo los persas, ya que presentan un mayor riesgo de sufrir complicaciones derivadas de las altas temperaturas.

“En verano tendemos a pensar que los gatos están más protegidos por su comportamiento independiente, pero también son vulnerables al calor extremo si no les facilitamos un entorno adecuado y una buena hidratación. Pequeños gestos como ofrecer alimentación húmeda o asegurar varios puntos de agua pueden marcar una gran diferencia en su salud”, señala Elisenda Saperas, veterinaria y responsable de comunicación de Purina.

Desde Purina animan a todos los tutores de mascotas a informarse y actuar con responsabilidad. Prevenir un golpe de calor es sencillo si conocemos los riesgos y tomamos las precauciones adecuadas para cuidarlos y asegurar su bienestar. 

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