La Norma UNE-EN ISO 12312-2:2015 establece los requisitos ópticos, materiales y de información que deben cumplir los filtros destinados a la observación directa del Sol
La Asociación Española de la Normalización, UNE, recuerda que las lentes para observar el eclipse no deben utilizarse en cámaras, prismáticos o telescopios
Entre otros requisitos, la norma exige que la diferencia de transmisión de luz entre dos puntos del filtro no supere el 10%
Madrid, 10 de agosto de 2026. El próximo 12 de agosto, tendrá lugar el eclipse solar, el primero que se podrá ver de forma total en la Península Ibérica en más de un siglo. Por este motivo, la Asociación Española de Normalización, UNE, recuerda la importancia de utilizar una protección ocular específicamente diseñada para la observación directa del Sol y advierte de que algunas prácticas aparentemente seguras pueden provocar lesiones graves en la retina.
La Norma UNE-EN ISO 12312-2:2015 establece los requisitos que deben cumplir los filtros destinados a la observación directa del Sol. Se aplica a productos específicos para este uso, como las gafas para eclipses y los visores solares de mano, y los diferencia de las gafas de sol convencionales, que no ofrecen la protección necesaria para llevar a cabo una observación segura del fenómeno.
Especificaciones técnicas para las lentes recogidas en la norma
La UNE-EN ISO 12312-2:2015 limita la cantidad de luz visible que puede atravesar el filtro y establece requisitos de protección frente a la radiación ultravioleta e infrarroja. Entre otras condiciones, exige que la diferencia de transmisión de luz entre dos puntos del filtro no supere el 10%, garantizando así una protección uniforme en toda su superficie.
Por otro lado, el producto o su embalaje debe identificar al fabricante, incorporar instrucciones de utilización y advertir de que observar directamente el Sol sin un filtro apropiado puede causar lesiones oculares permanentes.
Las gafas para eclipses tampoco deben emplearse para mirar a través de cámaras, prismáticos o telescopios. La concentración de la radiación solar que producen estos instrumentos puede dañar el filtro y los ojos. La guía de seguridad incluida en la Norma UNE-EN ISO 12312-2:2015, recuerda que una lente muy oscura o la ausencia de molestias no garantizan que los ojos estén protegidos.
Estos son cinco de los principales errores que deben evitarse:
1. Mirar al Sol durante las fases parciales. Incluso cuando la Luna cubre el 99 % del disco solar, la pequeña porción que permanece visible puede provocar una quemadura en la retina. El Sol solo puede observarse sin filtros durante la fase de totalidad completa, cuando queda completamente oculto.
2. Utilizar gafas de sol o métodos caseros. Las gafas convencionales, aunque sean muy oscuras o se superpongan varias, no son adecuadas. Tampoco deben emplearse cristales ahumados, negativos fotográficos, filtros de cámara, filtros polarizadores, CD o DVD.
3. Usar filtros deteriorados. Las gafas deben revisarse antes de su utilización y desecharse si presentan arañazos, perforaciones, deformaciones o cualquier otro daño, o si el filtro se ha separado parcial o totalmente de la montura.
4. Mirar a través de cámaras, telescopios o prismáticos con unas gafas para eclipses. Los filtros no deben utilizarse con dispositivos ópticos salvo que hayan sido diseñados específicamente para ese uso y estén colocados en la parte frontal del instrumento.
5. Pensar que la ausencia de dolor significa que no existe peligro. La retina no tiene receptores del dolor, por lo que una lesión puede producirse sin que la persona note molestias. Además, sus efectos pueden tardar varias horas en manifestarse.
“Durante un eclipse, la oscuridad ambiental puede generar una falsa sensación de seguridad. Las normas permiten convertir estas recomendaciones en requisitos técnicos verificables y ayudan a los ciudadanos a identificar y utilizar correctamente los filtros diseñados para observar el Sol”, apuntan desde UNE.
Riesgos de una observación sin protección y dónde adquirir las gafas adecuadas
Mirar directamente al Sol sin la protección adecuada puede provocar retinopatía solar, una lesión que puede traducirse en pérdida de visión central, distorsión de las imágenes o aparición de manchas oscuras en el campo visual. El daño puede producirse sin dolor y sus efectos no siempre se manifiestan de manera inmediata, por lo que la prevención resulta fundamental.
Las gafas específicas para eclipses pueden adquirirse en ópticas, establecimientos especializados en astronomía o material científico y distribuidores de confianza. Antes de comprarlas, debe comprobarse que las gafas, su embalaje o sus instrucciones incluyan la referencia a la Norma UNE-EN ISO 12312-2:2015, identifiquen al fabricante e incorporen indicaciones claras sobre su utilización, conservación y periodo de obsolescencia.
Si después de contemplar el eclipse se experimenta pérdida de visión, distorsiones, sensibilidad excesiva a la luz o cualquier otra alteración visual, se recomienda acudir a un servicio de oftalmología. Estas advertencias coinciden con las recomendaciones de la Sociedad Española de Oftalmología.
