Especialistas de los Hospitales Vithas en Andalucía explican que las vacaciones pueden mejorar la salud mental y cerebral, pero también generar estrés, frustración o desajustes emocionales si no se gestionan adecuadamente las expectativas, las rutinas y los hábitos saludables
El verano suele asociarse a descanso y bienestar, pero los cambios de rutina, las expectativas idealizadas o la dificultad para desconectar pueden afectar a la salud emocional. Especialistas de Vithas Granada, Vithas Almería, Vithas Sevilla, Vithas Málaga y Vithas Xanit Internacional recuerdan que el bienestar psicológico también requiere equilibrio durante las vacaciones y aconsejan mantener hábitos saludables que protejan la salud mental de adultos y niños.
En este sentido, la Dra. Ana Jimeno, neuróloga del Hospital Vithas Granada y del Instituto de Neurociencias Vithas, explica que el descanso vacacional favorece la recuperación frente al estrés mantenido. "Alejarse temporalmente de las exigencias laborales ayuda a restablecer el equilibrio físico y mental, ya que el estrés crónico puede afectar a funciones como la memoria, la atención o la regulación emocional", señala.
La especialista añade que cambiar de entorno, realizar nuevas actividades y dedicar tiempo al ocio, la naturaleza o las relaciones sociales aporta estímulos beneficiosos para el cerebro. "La neuroplasticidad nos permite adaptarnos durante toda la vida y las experiencias nuevas ayudan a mantener esa capacidad", explica.
Además, la Organización Mundial de la Salud recomienda mantener actividad física regular, limitar el sedentarismo, cuidar la higiene del sueño y favorecer la desconexión de las pantallas, especialmente antes de dormir, por su impacto positivo sobre la salud mental y la función cerebral.
Expectativas poco realistas
Muchas personas esperan que las vacaciones sean sinónimo de felicidad, descanso absoluto y desconexión total. Sin embargo, cuando la realidad no coincide con esa imagen idealizada, pueden aparecer sentimientos de decepción, frustración o ansiedad.
"Vivimos en una sociedad en la que, a través de las redes sociales, la publicidad o incluso nuestro propio entorno, recibimos continuamente mensajes que presentan las vacaciones como una experiencia perfecta. Esto puede generar una presión innecesaria por aprovechar cada momento, viajar, hacer planes constantemente o sentirnos felices todo el tiempo. Cuando esas expectativas son poco realistas, cualquier contratiempo, como el cansancio, los cambios de planes, los conflictos familiares o simplemente la necesidad de descansar, puede vivirse como un fracaso", explica Lorena García Ruz, psicóloga del Centro Médico Vithas El Ejido.
La especialista recuerda que el bienestar emocional no depende de que todo salga según lo previsto, sino de la capacidad para adaptarse a las circunstancias. "Las vacaciones no hacen desaparecer automáticamente el estrés o las preocupaciones acumuladas. Reducir la autoexigencia, aceptar que no todos los días serán iguales y evitar las comparaciones ayuda a disfrutar más y a recuperar energías", concluye.
Cuando cuesta desconectar
A pesar de disponer de más tiempo libre, muchas personas no logran desconectar realmente durante las vacaciones. El Dr. Emilio José López, especialista en Psiquiatría de Hospital Vithas Sevilla, explica que "no lograr desconectar significa que la mente permanece en un estado de alerta constante, incluso cuando ya no existen las exigencias del trabajo", señala el especialista. A diferencia del cansancio puntual, esta activación se mantiene en el tiempo e impide recuperarse.
Entre las principales causas destacan la hiperconectividad digital y la presión por disfrutar de unas vacaciones "perfectas", factores que pueden generar frustración y ansiedad. Las señales de alerta incluyen dificultades para dormir, irritabilidad o pensamientos recurrentes sobre el trabajo. Cuando estas situaciones se prolongan y afectan al bienestar, recomienda consultar con un profesional.
Por ello, desde Vithas Sevilla recuerdan que el descanso "no es un lujo, sino una necesidad biológica", y aconsejan reducir el ritmo progresivamente, establecer límites con la tecnología y dedicar tiempo a actividades que aporten bienestar real.
Rutinas también en verano para los más pequeños
Durante el verano, muchos niños modifican sus horarios de sueño, alimentación y actividad física. Aunque las vacaciones son una oportunidad para descansar y disfrutar, la ausencia total de rutinas puede afectar a su bienestar emocional, provocando irritabilidad, cambios de humor o una mayor dependencia de las pantallas. El Dr. José Enrique Sánchez, jefe del Servicio de Pediatría del Hospital Vithas Xanit Internacional y Vithas Málaga, recuerda que mantener unas pautas básicas ayuda a los menores a sentirse seguros y a preservar hábitos saludables.
"No es necesario mantener horarios rígidos, pero sí respetar cierta regularidad en el descanso, fomentar el juego al aire libre, limitar el uso de dispositivos electrónicos y favorecer la convivencia familiar. Además, destaca que el verano puede ser una oportunidad para desarrollar la autonomía y la creatividad de los niños, ayudándoles a disfrutar de las vacaciones y a afrontar de forma más positiva la vuelta al colegio", explica el Dr. José Enrique Sánchez.
