Hasta un 15% de españoles puede sufrir hongos en los pies a lo largo de su vida, con un mayor riesgo en verano ante el calor y la humedad

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Hasta un 15% de españoles puede sufrir hongos en los pies a lo largo de su vida, con un mayor riesgo en verano ante el calor y la humedad

·   La tiña del pie o pie de atleta es una de las infecciones fúngicas más frecuentes, especialmente durante los meses de verano1

·   Los dermatofitos, hongos que se alimentan de la queratina de la piel y las uñas, encuentran en el calor y la humedad las condiciones ideales para proliferar2

·   Usar chanclas en piscinas, duchas, vestuarios y gimnasios, dejar descansar las uñas de los esmaltes permanentes o semipermanentes y actuar ante los primeros síntomas con productos específicos ayuda a prevenir los hongos en los pies y las uñas3,4

 

En España, entre el 10% y el 15% de la población puede padecer tiña del pie o pie de atleta en algún momento de su vida, una de las infecciones fúngicas más frecuentes, especialmente durante los meses de calor1. Y es que el verano, con el aumento del tiempo que algunas personas pasan descalzas en piscinas, playas o vestuarios, crea el entorno perfecto para la proliferación de hongos2.

Aunque generalmente estos no revisten gravedad, si no se tratan de forma adecuada pueden extenderse a otras zonas del pie e incluso afectar a las uñas2. En esta época del año, “tenemos muy interiorizado proteger la piel del sol, pero los pies suelen ser los grandes olvidados. Por ello, adoptar medidas de prevención desde el inicio del verano y actuar ante los primeros síntomas es fundamental para evitar que la infección aparezca o se extienda a las uñas”, asegura Julián Laínez, farmacéutico y colaborador de Normon.

Concretamente, los hongos que con mayor frecuencia afectan a los pies son los dermatofitos, "microorganismos que se alimentan de la queratina de la piel y las uñas y encuentran en los ambientes cálidos y húmedos las condiciones ideales para desarrollarse2", explica el experto. En este contexto, además de mantener unas adecuadas medidas de higiene, el uso de desodorante para pies en situaciones de mayor exposición también puede contribuir a mantener unas condiciones desfavorables para la proliferación de hongos5.

Mantener los hongos a raya para evitar infecciones en las uñas más complicadas de tratar

El pie de atleta o tiña del pie suele comenzar entre los dedos y puede extenderse a la planta o los laterales del pie2. Sus síntomas más habituales son enrojecimiento, picor, escozor, descamación, grietas y mal olor2. Si esta infección no se trata, puede alcanzar las uñas y dar lugar a la onicomicosis, que provoca cambios en el color, grosor y textura de la uña2. Y es que "no se trata solo de un problema estético, este también puede causar molestias y requerir tratamientos más prolongados si está avanzada2. Por este motivo es importante no normalizar una uña que cambia de aspecto2", añade el farmacéutico colaborador de Normon.

Con el objetivo de impulsar la prevención de estas infecciones durante el verano, Julián Láinez comparte una serie de recomendaciones para que los hongos no se conviertan en el recuerdo menos deseado de las vacaciones3:

· Lavar los pies a diario y secarlos cuidadosamente, especialmente entre los dedos, ya que la humedad favorece la proliferación de los hongos.

· Utilizar chanclas en piscinas, duchas, gimnasios y vestuarios, evitando caminar descalzo por superficies húmedas de uso compartido.

· Elegir un calzado transpirable y cambiar los calcetines cuando estén húmedos por el sudor. Si se utiliza calzado deportivo con frecuencia, es recomendable alternarlo para permitir que se ventile antes de volver a usarlo.

· No compartir toallas, calcetines, calzado ni utensilios de pedicura, ya que los hongos pueden transmitirse por contacto directo o a través de objetos contaminados.

· Mantener las uñas limpias y cortarlas de forma recta, evitando pequeños traumatismos que puedan facilitar la entrada de los microorganismos5.

· Dejar descansar las uñas de los esmaltes permanentes o semipermanentes, ya que pueden ocultar cambios de color o textura que alerten de una posible infección. Y es que, además, estos pueden hacer que la uña se vuelva más frágil y quebradiza. Como consecuencia, si la uña está debilitada o no se retira correctamente el esmalte, se pueden generar pequeñas fisuras, donde hongos y bacterias pueden proliferar y causar infecciones.

· Revisar periódicamente el estado de los pies y las uñas, especialmente si se padece diabetes, problemas circulatorios o se han sufrido hongos con anterioridad.

· Actuar desde los primeros síntomas.

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