"El mar deshidrata y reseca, pero el cloro oxida la queratina, abre la cutícula de forma más agresiva y, sobre todo, decolora y debilita el cabello teñido o decolorado. La combinación de cloro y sol es especialmente dañina", explica el Dr. Batista, de Hospital Capilar
Hay un error que es muy sencillo de evitar: llegar a la noche después de un día de playa o piscina y no lavar o aclarar correctamente el cabello
Una de las dudas que más surge durante el verano es si es peor para el cabello el agua del mar o el de la piscina. Al respecto, desde Hospital Capilar, la mayor corporación del sector capilar, afirman que, en la mayoría de los casos, el agua de la piscina castiga más el cabello que el agua del mar.
"El cloro, y otros oxidantes y metales que suelen acompañarlo, es más agresivo a nivel estructural que la sal marina. El mar deshidrata y reseca, pero el cloro oxida la queratina, abre la cutícula de forma más agresiva y, sobre todo, decolora y debilita el cabello teñido o decolorado. La combinación de cloro y sol es especialmente dañina", explica el Dr. Batista, de Hospital Capilar.
En concreto, el agua de mar, por su concentración de sal, favorece la pérdida de agua del cabello y puede dejarlo más seco, rígido y difícil de peinar. Si además existe exposición solar, la radiación ultravioleta puede deteriorar las proteínas del cabello y aumentar su fragilidad.
Por el contrario, en la piscina, el cloro y otros productos utilizados para mantener el agua pueden alterar la cutícula y contribuir a la sequedad y al encrespamiento. El cabello que ya está dañado, teñido o decolorado es especialmente susceptible.
Por eso, tal y como expone el experto capilar, en muchos casos no es el mar o la piscina por separado lo que más perjudica al cabello, sino la combinación de agua, radiación solar y una rutina de cuidado insuficiente.
¿Qué personas son más susceptibles de dañar su pelo durante el verano?
"Influye mucho el estado previo del cabello. Aquellos que estén decolorados, teñidos, con mechas o estén sometidos a tratamientos químicos presentan una cutícula más vulnerable y son más susceptibles de sufrir sequedad y rotura. También hay que prestar especial atención al cabello fino, ya que tiene menos margen frente a las agresiones externas", subraya el doctor de Hospital Capilar.
Por ejemplo, en personas con alopecia, el pelo puede ser más fino y la menor densidad capilar hace que el cuero cabelludo quede más expuesto a la radiación solar, por lo que su protección cobra especial importancia.
No obstante, es importante no generar confusión: el sol, el cloro o el agua del mar no suelen ser la causa primaria de una alopecia androgenética. Durante el verano, el principal problema suele ser el deterioro de la fibra capilar y, en personas con menor densidad, una mayor exposición del cuero cabelludo.
Principales errores durante las vacaciones
No aclarar el cabello después de bañarse, especialmente después de la piscina.
Pasar muchas horas al sol sin proteger el cuero cabelludo ni el cabello.
Aumentar el uso de secadores, planchas o herramientas de calor.
Peinar el cabello con demasiada fuerza cuando está mojado.
Utilizar productos demasiado agresivos.
Además, como advierte el doctor Batista, hay un error que es muy sencillo de evitar: llegar a la noche después de un día de playa o piscina y no lavar o aclarar correctamente el cabello. La combinación de sal, cloro, sudor y radiación solar mantenida sobre la fibra capilar favorece su deterioro.
Recomendaciones básicas para proteger el cabello en verano
Una de las principales recomendaciones es mojar previamente el cabello con agua dulce antes de entrar en el mar o en la piscina, ya que hará que la fibra capilar absorba menos agua de una u otra. Además, después del baño es conveniente volver a aclararlo con agua dulce, especialmente tras salir de la piscina, para retirar el cloro, la sal y otros residuos.
Por último, el doctor Batista recomienda una rutina práctica y realista para proteger el cabello durante las vacaciones de verano:
Antes de entrar al agua: mojar con agua dulce y aplicar un leave-in o aceite ligero (argán, coco fraccionado o productos específicos anticloro).
Al salir: enjuagar inmediatamente con agua dulce abundante.
Lavado: champú suave y acondicionador o mascarilla hidratante.
Protección solar: gorro o productos con filtros UV capilares.
Por la noche o tras días de mucho sol, sal o cloro: mascarilla hidratante o reconstructora 1-2 veces por semana.
Evitar el calor excesivo (planchas, secadores muy calientes) y peinar siempre con el cabello húmedo.
