¿Plan B o infidelidad? Gleeden analiza las diferencias entre el cushioning y tener un amante

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El miedo a la soledad, la búsqueda de validación y el fenómeno FOMO no querer perderse algo entre los principales motivos del cushioning, que consiste en conservar "parejas en reserva", por lo que pueda pasar en la relación principal

¿Plan B o infidelidad? Gleeden analiza las diferencias entre el cushioning y tener un amante

Eva Moreno, sexóloga de Gleeden la plataforma líder en encuentros no monógamos, pensada por y para mujeres explica cómo el cushioning funciona como un seguro emocional y una forma de validarse externamente

En el ecosistema relacional contemporáneo, el impacto de la tecnología y las aplicaciones de citas ha transformado radicalmente la forma en que nos vinculamos. Entre las nuevas conductas afectivas destaca el cushioning (del inglés cushion, cojín o amortiguador): la práctica de mantener contactos potencialmente afectivos con personas "en reserva", que actúan como una red de seguridad o "colchón emocional" ante una eventual ruptura con la pareja principal.

En este contexto, Gleeden, la plataforma líder en encuentros no monógamos pensada por y para mujeres, a través de su sexóloga, Eva Moreno, analiza este comportamiento y marca las principales diferencias entre lo que significa tener un "plan B" emocional en secreto, y vivir una relación extraconyugal.

De esta manera, Moreno explica que la diferencia principal está en el objetivo emocional y en las expectativas que se depositan en esa tercera persona, ya que "con un amante buscas una aventura, pasar un buen momento, vivir experiencias transgresoras sin necesidad de compromiso. En cambio, con el cushioning mantienes a alguien en reserva porque lo proyectas como una posible pareja a largo plazo si tu relación actual fracasa. Hay una búsqueda de vínculo profundo y futuro compromiso".

Desde la perspectiva de la tercera persona implicada, también es muy diferente. La sexóloga de Gleeden advierte que "cuando eres amante de alguien, lo sabes y eres consciente de tu rol en esa aventura. Pero cuando eres objeto de cushioning, la mayoría de las veces no tienes ni idea: crees que mantienes una amistad cercana o un coqueteo inocente, cuando en realidad la otra persona te tiene en el "banquillo" como su seguro emocional".

El cushioning no nace necesariamente del deseo de romper la relación actual, sino de una estrategia de regulación emocional frente a la incertidumbre. Según los análisis de Gleeden, existen tres factores principales que alimentan esta conducta:

- Un seguro emocional ante el abandono: Funciona como una barrera de protección contra el dolor de una ruptura ("si esto se acaba, tengo otras opciones").

- La búsqueda de validación externa: Ayuda a gestionar la inseguridad personal confirmando que se sigue siendo deseable y atractivo/a para otras personas.

- El efecto FOMO (Fear Of Missing Out): La hiperconectividad y el abanico infinito de posibilidades que ofrecen las redes sociales y las apps generan una insatisfacción crónica y el temor a perderse una experiencia mejor fuera de la pareja.

En definitiva, el objetivo principal de tener un/a amante suele ser vivir nuevas experiencias, pasar un buen rato o transgredir, mientras que con el cushioning lo que hacemos es focalizarnos en una persona como posible relación si se acaba la nuestra, pero lo que buscamos es un compromiso de largo recorrido.

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