La vuelta al cole y a la oficina en septiembre traen consigo la detección del principal problema ocular del verano: el ojo seco

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El ojo seco, otro síndrome post-vacacional

La vuelta al cole y a la oficina en septiembre traen consigo la detección del principal problema ocular del verano: el ojo seco

El doctor Carles Barnés, director de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus, destaca la importancia de llevar a cabo un chequeo completo de la vista, para reparar los daños estivales y comenzar la nueva temporada con una óptima salud visual

El síntoma del ojo seco es el principal motivo de las consultas sobre salud ocular después del verano.

 Una vez finalizado el verano y al retomar la rutina, el estado de la salud ocular se convierte en una de las principales consultas, según el equipo de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus. El principal motivo es el síntoma conocido como ojo seco.

Durante los meses de verano, factores como el cloro de las piscinas, la radiación solar y la arena de la playa actúan como agresores directos sobre la superficie del ojo, alterando la película lagrimal y favoreciendo la aparición de irritaciones continuadas. Como consecuencia de esta exposición prolongada, un elevado número de pacientes acude a las consultas oftalmológicas en septiembre presentando cuadros de ojos rojos, escozor o la incómoda sensación de tener arenilla en el ojo. Son los principales signos del ojo seco.

El Dr. Barnés, director de OftalDex, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario Dexeus, recomienda que sea en el mes de septiembre cuando nos hagamos "un chequeo completo de la vista, para reparar los daños estivales y comenzar la nueva temporada con una óptima salud visual."

El impacto de la vuelta a la rutina y el uso de pantallas

El regreso al entorno laboral y académico intensifica estos síntomas. La exposición habitual de unas ocho horas diarias ante pantallas, combinada con el uso de climatización y aire acondicionado en espacios cerrados, agrava notablemente la sequedad previa. Al fijar la vista en dispositivos digitales, la frecuencia del parpadeo disminuye hasta en un 60%, lo que reduce la lubricación natural del ojo y genera el escenario propicio para el desarrollo o empeoramiento del síndrome de ojo seco.

A diferencia de otras patologías, el ojo seco no suele manifestarse con un dolor agudo. Sus señales de alerta consisten en pequeñas molestias cotidianas —como visión ligeramente borrosa, picor o pesadez— que muchos pacientes llegan a normalizar de forma errónea.

El equipo de OftalDex, liderado por el Dr. Carlos Barnés, destaca que "una detección temprana es fundamental. Realizar una revisión oftalmológica a tiempo permite diagnosticar y pautar el tratamiento adecuado para frenar el avance de la sequedad ocular antes de que se transforme en un problema crónico que afecte a la calidad de vida."

Datos en España

Los datos epidemiológicos del estudio nacional PrevEOS*, el primer estudio poblacional sobre la prevalencia del ojo seco en España llevado a cabo en 2025, aportan cifras concretas para contextualizar la afección y su impacto social:

Uno de cada cinco adultos lo padece: Afecta al 20% de la población adulta en España (alrededor de 8 millones de personas).

Infradiagnóstico: Solo un 12,3% de los españoles cuenta con un diagnóstico clínico formal. Un 70% de las personas con esta afección desconoce que la padece o no ha acudido nunca a un especialista.

Se dispara en jóvenes: tradicionalmente era más frecuente a partir de los 40 años, pero hoy en día 3 de cada 10 jóvenes de 18 a 30 años en España presentan síntomas de ojo seco debido al uso intensivo de pantallas y dispositivos móviles. En este grupo de edad, el infradiagnóstico roza el 90%.

Mayor incidencia en mujeres: Afecta el doble de mujeres que de hombres, e impacta en más del 21% de la población femenina adulta.

El ojo seco

El ojo seco es una enfermedad que afecta al lagrimal y a la superficie ocular, no avisa con un dolor intenso, sino que son pequeñas molestias diarias como sensación de arenilla, escozor, visión algo borrosa que muchas personas pueden llegar a normalizar.

La película lagrimal está compuesta por tres capas: una externa grasa (lípida), una intermedia acuosa y una interna mucosa. Para que el ojo se mantenga lubricado y protegido, las tres deben estar equilibradas. Si alguna de las tres se desequilibra, aparecen los síntomas del ojo seco.

Una revisión a tiempo puede ayudar a tratar el ojo seco antes de que se convierta en un problema crónico.

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