Retrasar el tratamiento de la sordera no solo afecta a la comunicación y la calidad de vida, sino que también puede acelerar el deterioro cognitivo y el aislamiento social. Uno de cada cinco ciudadanos presenta algún grado de pérdida auditiva. La inteligencia artificial revolucionará los audífonos y los implantes auditivos, mejorando la capacidad para distinguir conversaciones en entornos ruidosos y personalizando la experiencia auditiva
La pérdida auditiva ya no es un problema exclusivo de las personas mayores. "Aunque sigue siendo una alteración estrechamente ligada al envejecimiento, observamos un incremento de los casos entre la población joven, principalmente como consecuencia de la exposición prolongada a elevados niveles de ruido a través de auriculares y dispositivos de reproducción musical" asegura el Dr. Carlos Saga. Según estimaciones internacionales, alrededor del 20% de la población presenta algún grado de pérdida auditiva y un 5% sufre una discapacidad auditiva significativa.
El otorrinolaringólogo de Policlínica Gipuzkoa asevera que "el oído interno, al igual que otros órganos del cuerpo, sufre un desgaste progresivo cuando se expone de forma continuada a altos niveles de energía acústica". En este sentido, advierte de que muchos jóvenes utilizan auriculares intrauditivos con volúmenes elevados para compensar el ruido ambiental, una práctica que puede acelerar la aparición de déficits auditivos que hace apenas unas décadas eran poco frecuentes a edades tempranas. Por el contrario, los sistemas que aíslan mejor del entorno o incorporan cancelación activa de ruido permiten escuchar a menor volumen y reducen el riesgo de daño auditivo.
Diagnosticar antes para tratar mejor
La tecnología está transformando también la detección de los problemas auditivos. Entre las herramientas que han supuesto un mayor avance se encuentran los potenciales auditivos de estado estable, una prueba neurofisiológica capaz de evaluar la capacidad auditiva sin necesidad de que el paciente responda a estímulos sonoros.
Esta técnica resulta especialmente valiosa en bebés y niños pequeños, ya que permite conocer con precisión el grado de audición incluso cuando no es posible obtener una respuesta verbal o conductual. "Gracias a estos métodos, podemos identificar alteraciones de forma mucho más temprana y actuar antes de que la falta de estímulos sonoros afecte al desarrollo cerebral" explica el especialista.
Además, Saga subraya la importancia de intervenir cuanto antes en los casos de sordera infantil: "La audición desempeña un papel fundamental en la maduración de las vías auditivas y de las áreas cerebrales responsables del lenguaje. Por ello, la tendencia internacional actual apuesta por detectar la pérdida auditiva durante el primer mes de vida, diagnosticarla en el segundo y comenzar el tratamiento o la amplificación auditiva antes del tercer mes".
Inteligencia artificial y terapia génica: el futuro ya ha comenzado
La inteligencia artificial también está llamada a desempeñar un papel determinante en la audiología de los próximos años. Uno de los principales retos de los audífonos actuales es diferenciar la conversación que interesa escuchar del ruido ambiental. "Los nuevos desarrollos buscan precisamente potenciar las voces relevantes y minimizar sonidos de fondo como conversaciones ajenas, tráfico o maquinaria", explica el Dr. Saga.
Algunos dispositivos ya son capaces de adaptarse automáticamente al entorno mediante sistemas de geolocalización y aprendizaje de hábitos, ajustando sus configuraciones según si el usuario se encuentra en un restaurante, una iglesia o una reunión social.
Paralelamente, la terapia génica ha abierto una vía inédita para el tratamiento de determinadas sorderas hereditarias. "Actualmente ya existen casos concretos de hipoacusia genética en los que es posible introducir el gen responsable de una proteína ausente en el oído interno y evitar el desarrollo de la enfermedad- dice el especialista- aunque se trata de indicaciones muy específicas y dirigidas a edades muy tempranas, estos avances representan uno de los hitos más prometedores de la medicina auditiva moderna".
Oír bien también protege el cerebro
A pesar de los avances disponibles, muchos pacientes continúan retrasando la visita al especialista. El experto atribuyen esta situación a "factores culturales y al estigma que todavía asocia el uso de audífonos con el envejecimiento".
Sin embargo, la evidencia científica apunta a que tratar la pérdida auditiva a tiempo no solo mejora la comunicación y la calidad de vida, sino que también puede contribuir a preservar la función cognitiva. "Comprender conversaciones, interpretar sonidos y convertirlos en información útil es una actividad cerebral constante que estimula diferentes áreas neuronales. Cuando esa estimulación disminuye durante años, aumenta el riesgo de aislamiento social y deterioro cognitivo", advierte el Dr. Carlos Saga.
Por ello, el otorrinolaringólogo de Policlínica Gipuzkoa insiste en que la pérdida auditiva debe abordarse de forma precoz. Cuanto más tiempo pasa sin recibir estimulación sonora suficiente, más difícil resulta que el cerebro vuelva a adaptarse completamente, incluso con los mejores sistemas de amplificación disponibles.
"La pérdida auditiva no es una emergencia, pero sí un problema que debemos tomarnos muy en serio. Tratarla a tiempo nos ayuda a mantenernos conectados con nuestro entorno, protege nuestra actividad cerebral y mejora nuestra calidad de vida presente y futura", asegura.
