Los cambios de luz y rutina propios del otoño coinciden con un contexto en el que el 87,1% de los españoles afirma experimentar problemas relacionados con el descanso.
La llegada del otoño suele asociarse a una bajada del estado de ánimo o a una mayor sensación de cansancio. Sin embargo, la transición entre estaciones implica un proceso de adaptación para el organismo que puede influir en aspectos relacionados con el descanso, los niveles de energía, la concentración o los hábitos cotidianos.
En un contexto en el que el descanso ya supone un reto para buena parte de la población, datos internos de Naturecan procedentes de una encuesta que acumula más de 1.200 respuestas, revelan que el 87,1% de los españoles afirma experimentar problemas relacionados con el sueño y la recuperación, mientras que únicamente el 12,9% asegura dormir bien y despertarse descansado de forma habitual.
Aunque estos cambios suelen percibirse como algo puntual, la reducción progresiva de las horas de luz, las variaciones de temperatura y el regreso a rutinas más estructuradas pueden alterar temporalmente distintos procesos relacionados con el bienestar diario.
Uno de los ámbitos donde más suele percibirse esta transición es el descanso, ya que la menor exposición a la luz natural y los cambios en los horarios cotidianos pueden influir en la percepción de recuperación, especialmente entre aquellas personas que ya presentan dificultades para descansar adecuadamente. En este sentido, los datos de Naturecan muestran que el 58,9% de los usuarios españoles afronta problemas significativos relacionados con la fatiga y la calidad del sueño. Dentro de este grupo, un 32,3% afirma tener dificultades frecuentes para conciliar o mantener el sueño y un 26,6% reconoce que rara vez se siente descansado incluso después de dormir.
La energía, la concentración, la práctica de actividad física o la percepción del estado de la piel forman parte de los factores que pueden verse afectados durante estos periodos de adaptación y cambios de estación. Entre los encuestados que señalaron alguna preocupación relacionada con la piel, un 61% hizo referencia a las arrugas y un 20% a la sequedad en rostro y cuerpo.
"Muchas personas asocian el cambio de estación únicamente a una sensación pasajera de cansancio, cuando en realidad puede afectar a distintos procesos relacionados con el descanso, la energía, la piel o los hábitos cotidianos. El organismo necesita adaptarse a nuevas condiciones ambientales y a una modificación progresiva de sus rutinas, algo que puede reflejarse en cómo dormimos o en cómo afrontamos el día a día", explica Alex Rinn Ortiz, experto en nutrición y suplementación, y Director de Naturecan.
Los cambios estacionales no generan necesariamente nuevos problemas de bienestar, pero sí pueden contribuir a hacer más visibles dificultades que ya estaban presentes durante el resto del año. El descanso, la fatiga o la falta de recuperación son algunos de los ámbitos donde esta transición suele hacerse más evidente, especialmente en una población que ya muestra importantes desafíos relacionados con la calidad del sueño.
Nota para editores: Alex Rinn Ortiz está disponible para ampliar cuestiones relacionadas con descanso, energía y adaptación al cambio de estación, así como para aportar recomendaciones prácticas sobre cómo afrontar este periodo.
