El corazón de un perro y el de una persona son anatómica y funcionalmente muy parecidos, aunque existen diferencias importantes en su tamaño, frecuencia cardiaca y circulación coronaria.
Enfermedades de las válvulas, alteraciones del ritmo, hipertensión o algunas cardiopatías pueden afectar a ambas especies, mientras que otras, como el infarto agudo de miocardio, son mucho más habituales en humanos.
Las Palmas de Gran Canaria, septiembre de 2026. Cuando se piensa en las enfermedades del corazón se suele pensar en las personas, pero los perros también pueden desarrollar problemas cardiovasculares. De hecho, su corazón se parece mucho más al de las personas de lo que puede parecer. Ambos tienen dos aurículas y dos ventrículos, funcionan mediante un sistema eléctrico prácticamente idéntico y siguen el mismo circuito básico de circulación. El lado derecho envía la sangre a los pulmones y el izquierdo la impulsa al resto del organismo. Las principales diferencias están en el tamaño, la frecuencia cardiaca y algunas características de la circulación coronaria.
"Desde el punto de vista anatómico y funcional, el corazón de un perro y el de una persona son prácticamente iguales", explica Alexis Santana, veterinario especializado en cardiología y cirugía cardiovascular. "Por eso muchas de las técnicas que se han desarrollado en medicina humana pueden adaptarse también a nuestros animales y viceversa. Comparten también conocimiento".
Las enfermedades que compartimos con nuestros perros
Perros y humanos pueden sufrir enfermedades de las válvulas, alteraciones del ritmo cardiaco, cardiopatías congénitas, hipertensión, enfermedades del pericardio o tumores cardiacos. Sin embargo, no todas aparecen con la misma frecuencia.
Una de las patologías más habituales en perros es la enfermedad degenerativa de la válvula mitral, especialmente en animales mayores y de pequeño tamaño. Algunas razas presentan además una clara predisposición genética. Es el caso del Cavalier King Charles Spaniel, en el que pueden encontrarse problemas de esta válvula a edades sorprendentemente tempranas. "En el último año hemos operado varios Cavalier con enfermedad degenerativa de la válvula mitral con apenas cinco años", señala Santana.
La enfermedad consiste en que la válvula mitral no consigue cerrarse correctamente y permite que parte de la sangre vuelva hacia atrás. Con el tiempo, este problema puede aumentar la presión en los pulmones y provocar insuficiencia cardiaca. En humanos también es una enfermedad frecuente, aunque sus causas pueden ser diferentes. La gran diferencia está en que los perros suelen desarrollar esta degeneración por factores relacionados con la edad, el tamaño y la genética, mientras que en las personas existen más causas posibles.
Señales de alerta de enfermedad cardiaca en perros
No todo lo que parece cansancio es "cosa de la edad". Uno de los principales problemas de las enfermedades cardiacas en perros es que sus primeros síntomas pueden confundirse con cambios normales asociados al envejecimiento. Menor tolerancia al ejercicio, cansancio, tos, respiración más rápida, dificultad para respirar, debilidad o episodios de desmayo pueden ser señales de que algo no funciona correctamente.
Por eso, es importante prestar atención a cambios que muchas veces pasan desapercibidos: "Un perro que antes salía a pasear durante una hora y ahora se cansa a los diez minutos no debería asumirse simplemente que se está haciendo mayor. Hay que valorar por qué ha cambiado". La prevención también pasa por controles veterinarios periódicos, especialmente en perros de edad avanzada o de razas con mayor predisposición a determinadas enfermedades cardiacas.
Del corazón humano al de las mascotas
La similitud entre ambos corazones ha permitido que algunas técnicas desarrolladas inicialmente para personas lleguen también a la medicina veterinaria. Marcapasos, stents, cateterismos, sistemas para cerrar determinadas cardiopatías congénitas o técnicas para tratar problemas de las válvulas forman parte hoy de una cardiología veterinaria cada vez más avanzada.
Uno de los ejemplos más recientes es VClamp, un sistema que permite reparar la válvula mitral de los perros mediante una técnica mínimamente invasiva. Alexis Santana fue el primer cirujano de España y Portugal en realizar esta intervención y es actualmente el primer y único formador oficial de esta tecnología en Europa. "Antes tratábamos fundamentalmente las consecuencias de la enfermedad. Ahora podemos actuar directamente sobre el problema y reparar la válvula".
El corazón también tiene mucho que decir sobre la salud de nuestro perro
La evolución de la cardiología veterinaria hace que enfermedades que hace unos años tenían pocas opciones de tratamiento puedan abordarse hoy de una manera mucho más precisa. Y el futuro pasa por seguir incorporando medicamentos y técnicas desarrolladas en medicina humana, adaptándolos a las necesidades de cada animal.
La idea es sencilla: "Si existe un problema físico en el corazón, lo mejor es intentar reparar ese problema. Los medicamentos ayudan a controlar la enfermedad y a ralentizar su evolución, pero cuando existe una lesión estructural, poder repararla cambia completamente el pronóstico", concluye Alexis Santana.
Por este motivo, en el Día Mundial del Corazón, que se celebra el próximo 29 de septiembre, la recomendación también sirve para quienes comparten su vida con un perro: observar sus hábitos, prestar atención a cualquier cambio y no atribuir automáticamente el cansancio o la falta de actividad a la edad puede ser la diferencia entre detectar una enfermedad a tiempo o hacerlo cuando ya está avanzada.
