El artista Rafael Fuster lleva su escultura ilusionista a La Capilla del Rectorado de la Universidad de Murcia

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La instalación 'Liturgia del desecho', concebida específicamente para este singular espacio desacralizado, se inaugura el próximo miércoles 23 de septiembre a las 20 horas

El artista Rafael Fuster lleva su escultura ilusionista a La Capilla del Rectorado de la Universidad de Murcia

Bajo el nombre 'Liturgia del desecho', el artista Rafael Fuster presenta el próximo miércoles 23 de septiembre, a las 20 h, su escultura ilusionista en la Capilla de la Convalecencia, sede del Rectorado de la Universidad de Murcia. La instalación, concebida específicamente para este espacio desacralizado, transforma chatarra y objetos metálicos desechados en esculturas que parecen fragmentos de papel.

El artista invitado de la Capilla de la Convalecencia reúne esculturas ilusionistas realizadas en metal policromado que, a primera vista, parecen papeles arrugados, plegados o abandonados en el suelo. Las piezas ocupan distintos puntos de la capilla y dialogan con sus elementos arquitectónicos, especialmente las hornacinas y el sagrario. La policromía desempeña un papel fundamental en este juego perceptivo, al permitir que la dureza del metal adopte la apariencia frágil y ligera del papel.

Las obras parten de chatarra y objetos metálicos desechados que Fuster transforma mediante procesos de plegado, arrugado, curvado y pintura. El resultado establece una tensión entre realidad y apariencia, dureza y fragilidad, objeto y representación. Un juego próximo al trampantojo que continúa incluso después de descubrir la verdadera naturaleza de las piezas.

El título de la instalación remite a las reflexiones de José Luis Pardo en Nunca fue tan hermosa la basura sobre la relación entre riqueza, consumo y producción de residuos. En la obra de Fuster, el desecho no se convierte en un objeto de valor para abandonar su condición de resto, sino que es transformado en otro residuo. Como ha señalado Miguel Ángel Hernández, sus esculturas pueden entenderse como una "alegoría de la residualidad", vinculada a la precariedad, la pérdida y la progresiva desintegración de la materia.

La palabra "liturgia" establece, además, una relación directa con el espacio que acoge la instalación. Una antigua capilla, concebida para el rito y la contemplación, queda ahora organizada por los restos. Las esculturas se extienden por el suelo y ocupan hornacinas y sagrario, invirtiendo la función original de estos elementos y convirtiendo la propia arquitectura en parte de la obra. El resultado plantea una tensión entre lo ritual y lo residual, lo sagrado y lo banal.

La intervención ha sido comisariada por Paco Caballero y Marta Miranda y plantea un proyecto site-specific, en el que la disposición de las esculturas, los pliegues de las superficies y los contrastes de iluminación forman parte de la propuesta. La luz acentúa las formas y genera la impresión de una iluminación cenital que recorre la capilla.

La relación de Rafael Fuster con la Universidad de Murcia se remonta a 2006, cuando realizó una exposición de escultura de características próximas a la actual. De aquella muestra procede una donación de obra que pasó a formar parte del patrimonio de la Universidad de Murcia.

La exposición podrá verse hasta el próximo 17 de noviembre, en el horario habitual de la sala.

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