"Los gestos dicen más que las palabras en el encuentro de Pedro Sánchez con estudiantes de Harvard"

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Julio García Gómez, analista de expresión corporal y comportamiento

Se observa como Sánchez protege su mirada dirigiendo los ojos hacia abajo

Asiente constantemente con la cabeza para entrar en complicidad con el interlocutor

Los labios apretados muestran una situación de contención emocional

Las manos concluyentes, con las yemas de los dedos pegadas, hacen que se pueda concentrar toda su energía en las palabras

El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, ha respondido sobre corrupción, Pegasus y Zapatero a estudiantes de Harvard en un foro celebrado en la universidad. La situación más incómoda ha sido como consecuencia de una pregunta centrada en la corrupción por los casos de su esposa y su hermano. En ella Sánchez ha calificado de "política sucia" lo que se ha definido como corrupción.

El analista de expresión verbal y no verbal, Julio García Gómez, analiza las expresiones del presidente del gobierno centrándose en la mirada, la orientación de sus ojos, la posición de las manos, el movimiento de cabeza y el tono de voz que utiliza para dar respuesta a la pregunta.

"Los gestos delatan la situación imprevista, tensa e incómoda de Pedro Sánchez en Harvard" apunta el experto. En el inicio de la pregunta de un estudiante, en ese formato de reunión informal, se observa como Sánchez protege su mirada dirigiendo los ojos hacia abajo y resguarda su mano derecha apoyada en el asiento, y coloca la izquierda sobre la pierna para darse seguridad.

Asiente constantemente con la cabeza para entrar en complicidad con el interlocutor. Los labios apretados muestran una situación de contención emocional como señal de autocontrol para evitar sentimientos negativos. Apretar los labios nos puede mostrar también sensación de nerviosismo por la ansiedad o tensión emocional.

Las manos concluyentes, con las yemas de los dedos pegadas, hacen que pueda concentrar toda su energía en las palabras y no se desaprovechen esfuerzos con otros movimientos más exagerados y menos descriptivos de la situación.

En este tramo de la intervención, se mantiene la voz en tono bajo, midiendo las palabras al milímetro, con escasas inflexiones que sí se suceden en resto de la intervención. Los tonos de voz graves y profundos son apropiados para dar más emoción al relato y centrar la atención del espectador, en este caso los alumnos. El problema de mantener este tono es que a veces puede sonar monótono el discurso por la falta de inflexiones en la voz.

Otros detalles como el dedo índice levantado para marcar el territorio y movimientos de abanico con la mano derecha, cuando tiene que responder a los casos de corrupción, nos dejan pistas muy concretas de cómo una estrategia de expresión verbal y a la vez gestual tiene que responder a un estudio pormenorizado de la expresión y la personalidad de cada sujeto en una situación concreta.

Por último, observamos microexpresiones de ojos que se abren y cierran de manera espontánea cuando cita a su hermano y a su esposa. Pegado a la silla concentra la fuerza corporal rígida para la respuesta.

Julio García Gómez es analista de comunicación verbal y no verbal, expresión y comportamiento corporal, en medios de comunicación escritos y cadenas de televisión y radio.

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