El arte rupestre es, sin duda, la primera manifestación artística de los habitantes de la Prehistoria. Nació al abrigo de cuevas y lugares escondidos en zonas rurales en las que la vida comenzó. Pinturas, en su mayoría, que expresaban lo que las palabras no alcanzaban y que mostraban sus costumbres, su modo de vida y su evolución.
España conserva un increíble patrimonio con más de 100 enclaves en los que contemplar estos grabados y pinturas de alto valor cultural. El próximo 9 de octubre se celebra el Día Europeo del Arte Rupestre. Con este motivo, Yescapa, la plataforma líder en Europa en alquiler de autocaravanas y furgonetas camper, te invita a descubrir estos lugares, que van más allá de la Cueva de Altamira, y en los que disfrutar de las primeras obras de la humanidad. ¿Te las quieres perder?
Campo Lameiro (Pontevedra, Galicia)
Conocida como la capital del arte rupestre, los restos arqueológicos encontrados en este municipio están datados hace más de 3.200 años. El conjunto, declarado Monumento Histórico-Artístico desde 1974, alberga una de las mayores concentraciones de petroglifos de Europa con más de 100 rocas con grabados, entre los que destacan Laxe da Forneiriña, en la que se aprecia la figura de un gran animal junto a otras representaciones de ciervos, Outeiro Da Pena Furada, el único conjunto con figuras laberínticas, o Laxe Dos Carballos, un conjunto en el que aparece un gran ciervo astado. No se sabe con certeza su significado, pero la magia, siempre presente en Galicia, ha rodeado este lugar de leyendas y misterios que bien valen una visita.
Villar del Humo (Cuenca, Castilla-La Mancha)
Ubicado en la Sierra de las Cuerdas, se alza uno de los conjuntos más importantes de pinturas prehistóricas, con una antigüedad de entre 3.500 y 8.000 años, entre el Mesolítico y la Edad del Bronce. Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1998, se trata de un abrigo abierto que reúne más de 84 grabados en los que se aprecian figuras humanas estilizadas que se complementan con representaciones de animales en escenas de caza, como el famoso gran bóvido, y otras más abstractas con motivos naturalistas.
Valltorta-Gasulla (Castellón, Comunidad Valenciana)
En el parque de la Valltorta-Gasulla se alza uno de los núcleos de pinturas rupestres al aire libre más importantes del mundo. Con una longitud aproximada de 20 kilómetros, en sus paredes de roca caliza la erosión abrió cavidades que fueron utilizadas durante el Neolítico para realizar numerosas pinturas rupestres. Se conocen 27 yacimientos, con pinturas del llamado estilo levantino, en el que aparecen figuras humanas armadas con arcos y flechas y animales como ciervos, cabras o jabalíes.
Gáldar (Gran Canaria, islas Canarias)
Situado al noroeste de Gran Canaria, el de Gáldar es uno de los yacimientos rupestres más importantes de estas islas, considerado la "Capilla Sixtina" de los antiguos aborígenes.
La cueva formaba parte de un gran asentamiento prehispánico que fue el centro político, social y religioso de la isla y residencia de los guanartemes (reyes aborígenes).
Sus paredes están decoradas con motivos geométricos en tonos rojos, blancos y negros, cuyo significado podría tener relación con alguno de sus ritos o con un calendario lunisolar.
Cueva de Altxerri (Aia, Guipúzcoa, País Vasco)
En la ladera oriental del monte Beobategaña, cerca del municipio de Orio y de la costa guipuzcoana, aparece un conjunto rupestre datado en torno a los 39.000 años de antigüedad. Es uno de los más importantes de toda la Cornisa Cantábrica con numerosas representaciones entre las que se encuentran multitud de bisontes, renos, cabras, caballos y peces. Uno de sus bisontes está considerado una de las figuras más grandes del arte paleolítico con sus cuatro metros de largo y dos de alto.
