La mesa "El destino náutico en Melilla", moderada por Antonio Tejada, reunió a Rafael Aznar, Miguel Ángel Díez y Francesco Gennai para analizar infraestructuras, servicios, experiencia del navegante, conexión puerto-ciudad y cooperación entre los destinos del Mar de Alborán
El III Encuentro Marítimo Suncruise celebrado en el Real Club Marítimo de Melilla (RCMM) que ha estado organizado por Suncruise Andalucía y Mar de Alborán junto con la Autoridad Portuaria de Melilla, dedicó uno de sus principales bloques profesionales a analizar qué necesita una ciudad con puerto, posición estratégica y recursos turísticos para convertirse realmente en un destino capaz de atraer navegantes, prolongar sus estancias y conseguir que regresen.
La mesa redonda "El destino náutico en Melilla" reunió tres perspectivas diferentes pero estrechamente relacionadas dentro de la actividad portuaria y náutica. El debate estuvo moderado por Antonio Tejada, director de PuertosDeportivos.info y Marinas y Puertos, y contó con la participación de Rafael Aznar Alonso, socio director y fundador de Port Value; Miguel Ángel Díez García, director gerente de Puerto Sotogrande; y Francesco Gennai, Yacht Support Consultant de Estela Shipping.
El punto de partida fue una cuestión fundamental para cualquier territorio que pretenda posicionarse dentro del turismo náutico como es que disponer de amarres y recursos turísticos no convierte automáticamente a una ciudad en un destino náutico. El reto consiste en conectar infraestructura, servicios, empresas, información, experiencia del usuario y oferta del territorio hasta configurar una propuesta que resulte reconocible y competitiva para el navegante.
Rafael Aznar Alonso aportó a la mesa la perspectiva de la planificación, la inversión y el desarrollo portuario como Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos y Executive MBA por IESE, que cuenta con más de veinte años de trayectoria vinculada al sector marítimo-portuario y náutico y está especializado en estrategia, inversión, desarrollo de negocio y transformación de activos portuarios y puertos deportivos.
Su presencia permitió introducir uno de los principales interrogantes del debate como es determinar cuándo un destino necesita nuevas infraestructuras y cuándo el verdadero reto consiste en conseguir que las existentes funcionen mejor, respondan a una demanda identificada y estén acompañadas por servicios, comercialización y un modelo de explotación viable.
En las reflexiones realizadas antes del encuentro, Aznar había situado entre las posibilidades de Melilla las escalas de varios días, el aprovisionamiento y las estancias entre etapas, además de plantear que podría estudiarse su capacidad para captar determinados períodos de invernada de embarcaciones de media eslora. Para ello considera necesario analizar datos como ocupación, dimensiones de los barcos, procedencias, estancia media, demanda no atendida y servicios solicitados por los usuarios.
Miguel Ángel Díez García incorporó por su parte la experiencia directa de gestión de una marina consolidada como es Puerto Deportivo de Sotogrande. Capitán de la Marina Mercante y director gerente de Puerto Sotogrande desde hace más de 15 años, su trayectoria al frente de la marina sanroqueña le ha permitido trabajar sobre cuestiones relacionadas con la mejora de los servicios, la sostenibilidad, la digitalización, la innovación y, especialmente, la integración entre el puerto y el territorio que existe detrás de sus amarres.
La experiencia de Puerto Sotogrande sirvió para introducir en la conversación una segunda cuestión fundamental que da respuesta a qué debe ocurrir para que el usuario deje de percibir exclusivamente una instalación donde atracar y empiece a entender el puerto como puerta de entrada a un destino completo.
Díez había defendido ya antes del encuentro que la satisfacción de un navegante comienza por cuestiones básicas como seguridad, facilidad de llegada, calidad de las instalaciones, atención profesional y capacidad de respuesta ante incidencias, pero se prolonga necesariamente hacia servicios complementarios como mantenimiento, combustible, restauración, comercio, conectividad e información sobre las posibilidades que ofrece el territorio.
Esta visión sitúa la relación "puerto-ciudad" en el centro de la construcción del destino náutico, ya que patrimonio, gastronomía, cultura, playas, naturaleza, actividades deportivas y comercio necesitan transformarse en experiencias concretas y accesibles para un usuario que, al desembarcar, debe poder entender rápidamente qué puede hacer, cómo desplazarse, dónde encontrar los servicios que necesita y qué razones existen para ampliar su estancia.
La intervención de Francesco Gennai permitió incorporar la perspectiva más directamente vinculada al usuario de grandes embarcaciones ya que Gennai trabaja en el área de superyates de Estela Shipping en Palma, desde donde mantiene contacto profesional con capitanes, armadores y tripulaciones y participa en la resolución de necesidades vinculadas a escalas, aprovisionamiento, logística, asistencia técnica, mantenimiento y planificación de itinerarios.
Su experiencia permitió orientar parte del debate hacia aquellos factores que pueden determinar que un capitán incluya un puerto dentro de su ruta o elija otro destino. La disponibilidad de combustible, la asistencia técnica, las reparaciones, el aprovisionamiento, la documentación, la movilidad, la información previa y la atención a las tripulaciones forman parte de una cadena de servicios en la que pequeñas fricciones pueden condicionar una escala.
La mesa permitió enfrentar así tres niveles de una misma realidad, destacando en primer lugar la inversión y planificación necesarias para desarrollar infraestructuras económicamente sostenibles; en segundo término, la gestión diaria de una marina y su integración con el territorio; y, finalmente, la experiencia práctica del capitán, propietario o tripulación que debe decidir dónde recalar y cuánto tiempo permanecer.
Otro de los asuntos abordados fue la necesidad de definir qué segmentos pueden resultar prioritarios para Melilla, donde la navegación de tránsito, la vela de crucero, el chárter, las embarcaciones de mayor eslora, el mantenimiento o posibles estancias de mayor duración, presentan necesidades diferentes, por lo que la construcción de una estrategia náutica requiere identificar en qué mercados dispone el destino de ventajas competitivas reales antes de intentar dirigirse simultáneamente a todos ellos.
La situación geográfica de Melilla dentro del Mar de Alborán abrió además una reflexión más amplia sobre la forma en que los puertos promocionan sus destinos, ya que frente a un modelo basado exclusivamente en la competencia individual entre marinas, el encuentro planteó las posibilidades de avanzar hacia una mayor cooperación entre puertos de Andalucía, Ceuta y Melilla mediante itinerarios, información compartida, calendarios coordinados y recomendaciones cruzadas entre instalaciones.
Esta visión permitiría que un navegante que recale en Sotogrande, Málaga, Almería o cualquier otro punto del entorno, pueda recibir información sobre Melilla como posible siguiente escala y que esa misma lógica opere posteriormente en sentido contrario. El Mar de Alborán pasaría así de ser únicamente un espacio geográfico compartido a funcionar progresivamente como un territorio náutico conectado.
La información y la comunicación especializada fueron también objeto de análisis donde la existencia de buenos servicios pierde parte de su valor comercial si un capitán no puede encontrarlos de forma sencilla antes de tomar una decisión. Disponibilidad de atraques, características de las instalaciones, combustible, talleres, aprovisionamiento, movilidad, restauración, actividades en destino o trámites necesarios deben formar parte de una información accesible, actualizada y orientada a las necesidades reales del usuario.
En este ámbito, la digitalización puede simplificar reservas, documentación, contratación de servicios, atención previa a la llegada y gestión interna, aunque la experiencia trasladada desde la gestión portuaria señala igualmente que la tecnología no elimina la importancia de la atención personal. En una marina, especialmente cuando surgen incidencias o necesidades no previstas, continúa siendo determinante disponer de profesionales capaces de ofrecer una respuesta directa.
Del conjunto de cuestiones planteadas durante la mesa se desprende que el desarrollo de un destino náutico no puede reducirse a una única actuación, sino que requiere conocer la demanda antes de invertir, disponer de servicios fiables, conectar el puerto con la ciudad, organizar la oferta turística, facilitar información útil, profesionalizar la comercialización y coordinar a administraciones y empresas.
El objetivo final planteado durante la sesión fue precisamente trasladar el debate desde el diagnóstico hacia actuaciones concretas, donde una estrategia para Melilla debería permitir identificar segmentos prioritarios, determinar qué servicios necesitan reforzarse, mejorar la conexión entre puerto y ciudad y desarrollar alianzas comerciales y territoriales capaces de generar nuevas escalas y estancias.
La mesa "El destino náutico en Melilla" permitió así reunir en un mismo debate entre expertos a quienes planifican las infraestructuras, quienes gestionan diariamente una marina y quienes trabajan directamente atendiendo las necesidades de los navegantes. Tres perspectivas diferentes que confluyen en una misma idea y es que un destino náutico no se construye únicamente desde el agua ni únicamente desde tierra, sino mediante la conexión eficaz entre puerto, servicios, empresas, ciudad e identidad territorial.
Este III Encuentro Marítimo Suncruise se celebró bajo el lema "Hablamos con Navieras: Navegación Azul por el Mar de Alborán" y reunió en Melilla a representantes de autoridades portuarias, compañías, operadores y especialistas para analizar oportunidades vinculadas al turismo marítimo, los cruceros y la náutica deportiva.
