Qué esconden los Baños Romanos de Fortuna

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Fueron un gran complejo termal que durante siglos permaneció en el olvido. Hoy los Baños Romanos de Fortuna son una de las joyas arqueológicas de Murcia

Qué esconden los Baños Romanos de Fortuna

Es uno de los yacimientos romanos más importantes excavados en España y, sin embargo, es poco conocido. Oculto hasta mediados de los ochenta, en este mismo lugar funcionaron unos baños modernos hasta el siglo XIX. En los últimos 30 años, las excavaciones realizadas en este lugar han ido sacando a la luz la historia, los tesoros y algún que otro misterio de los Baños Romanos de Fortuna.

El lugar debió de tener un cierto renombre en época romana. Eso explicaría la construcción de este conjunto monumental, situado a un largo camino de Elche y de Cartagena. Sus aguas termales debieron de ejercer un poderoso influyo en una sociedad que apreciaba las termas y que las convirtió en todo un ritual. Pero los Baños Romanos de Fortuna fueron algo más.

Cómo eran los Baños Romanos de Fortuna

Si hay algo que a simple vista impresiona son las dimensiones de los Baños Romanos de Fortuna. Se trata de un imponente conjunto realizado en la roca, realmente un gran complejo religioso que se articulaba en torno a una piscina y un canal central. Un gran balneario, una hospedería y un templo componían el conjunto, además de las canteras de las que se extraía la piedra.

El agua brotaba de una enorme grieta. A partir de ella se excavó para construir el templo. Precisamente, la parte más destacada de los Baños Romanos de Fortuna era el Ninfeo, el templo de la Ninfas. En la mitología antigua, estas eran pequeñas y hermosas deidades que habitaban en los cursos de agua. Eran caprichosas, juguetonas y seductoras y representaban también la fecundidad.

A un lado del Ninfeo había dos capillas cuadradas y tres más en el lado opuesto. Junto a él se han descubierto también restos de lo que fue la hospedería, estancias para aquellos que venían de lejos a disfrutar de los Baños Romanos de Fortuna y también habitaciones del servicio.

Poderes curativos de las aguas termales

Se piensa que el mayor atractivo de los Baños Romanos de Fortuna era la creencia del poder curativo de sus aguas. En un momento en el que las enfermedades endémicas como el paludismo, la disentería y el cólera eran habituales y para ellas no había cura conocida, la conjunción de aguas con propiedades sanadoras y dioses benefactores debió de dar fama a este lugar.

Las proporciones monumentales de los Baños de Fortuna hacen pensar que hasta aquí llegaban no solo pobladores de la entonces Cartago Nova o viajeros que atracaban en su puerto, también gentes de todo el este peninsular. Así, los baños crecieron y se desarrollaron hasta convertirse en un gran complejo termal y también sacro.

Al complejo se accedía por un gran pórtico. En su Ninfeo se tomaban esos baños curativos con la esperanza de abandonar las instalaciones ya sanados. Pero el ritual no acababa con el baño. Para agradecer que sus males hubieran encontrado curación o para pedir que así fuera si no lo habían hecho, la siguiente parada era la visita a un santuario situado a un par de kilómetros de los Baños Romanos de Fortuna.

En la llamada Cueva Negra, esos devotos que viajaban hasta los Baños Romanos de Fortuna dejaban versos plasmados en las paredes, depositaban sus ofrendas o realizaban esas peticiones relacionadas con su salud. Hoy en su interior aún se conservan algunas inscripciones que han ayudado a comprender qué significado tuvieron los baños en aquella época y aquella sociedad.

El siglo III fue el siglo de la decadencia de los Baños Romanos de Fortuna. Desaparecido el culto pagano, el templo de las Ninfas sería saqueado, incendiado y abandonado. Acabarían las visitas a esas aguas curativas y la cueva quedaría relegada al olvido. Hoy, poco a poco, las excavaciones sacan a la luz lo que fue un magnífico complejo en época romana. 

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