La Cofradía de las Benditas Ánimas de las Torres de Cotillas (Siglo XVII)

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Estamos inmersos en el puente de Todos los Santos y hoy mismo son legión los familiares que visitan los cementerios para honrar la memoria de sus difuntos.

La Cofradía de las Benditas Ánimas de las Torres de Cotillas (Siglo XVII)

En el ámbito de Las Torres de Cotillas, desde los inicios del siglo XVII ya había constancia en la localidad de una cofradía dedicada a rendir culto a las ánimas del Purgatorio que, según la teología cristiana, están en pecado y por tanto obligadas a hacer penitencia para poder acceder directamente a la dimensión celestial. Es por ello que se comprende que las ánimas benditas son las indicadas para interceder en beneficio de estos pecadores y eso se haría por medio del sacrificio y la oración de los vivos. 

Desde el siglo XV la Iglesia impulsó este culto además de la veneración de la Eucaristía y a Santa María.

En nuestra localidad torreña la Cofradía de las Benditas Ánimas era, junto a la del Santísimo Sacramento y el Santo Rosario (auspiciada ésta por los frailes dominicos de la Región murciana), los referentes de asociacionismo religioso creados por la mismísima población  morisca -nada desdeñable-, asentada principalmente en las zonas agrícolas del término municipal. 

Hablamos de tres Hermandades torreñas que contaban asimismo con un significativo patrimonio de bienes procedentes de donaciones testamentarias tanto de sus propios asociados como de particulares ajenos a la institución que hacen sus aportaciones por gracias espirituales recibidas y/o por indulgencias que se otorgan al alma del difunto. 

Una relación de propiedades de las cofradías torreñas es la que publica, por ejemplo, el Boletín Oficial de la Provincia de Murcia -antecesor del actual BORM- en su edición correspondiente al día 27 de abril de 1853 y en cuyas páginas figura un total de 89 tahúllas de regadío (Ánimas, 46; Rosario, 27, y Santísimo Sacramento, 16) que, distribuidas en 25 fincas y con un valor patrimonial de casi 80.000 reales de vellón, les reportaba al año una renta de otros 2.000 por arriendos y beneficios de cosechas, destinados a sufragar atenciones caritativas, sociales, cultos en fechas señaladas y en actos derivados del fallecimiento de los cofrades (ya fueran rezos, entierros y similar) o inversiones en obras y acequias.

La ley de desamortización que en el año 1855 puso en marcha el que fuera Ministro de Hacienda Pascual Madoz con el objeto de declarar "la venta de todos los predios rústicos y urbanos, censos y foros pertenecientes: al Estado; al clero; a las órdenes militares de Santiago, Alcántara, Calatrava, Montesa y San Juan de Jerusalén; las obras pías y santuarios; a los propios y comunes de los pueblos; a la beneficencia; a la instrucción pública, y cualesquiera otros pertenecientes a manos muertas y su salida a pública subasta", acabaría con este patrimonio de terrenos de las cofradías torreñas.

Juan José Ruiz Moñino.

La Cofradía de las Benditas Ánimas de las Torres de Cotillas (Siglo XVII) - 1, Foto 1
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