Desde el Partido Popular de Lorca rechazamos con rotundidad las acusaciones falsas y profundamente demagógicas vertidas por el PSOE local, que vuelve a utilizar a nuestros mayores como arma política en lugar de defenderlos con seriedad y responsabilidad.
Hablar de "traición" a los pensionistas es una manipulación intolerable. El Partido Popular siempre ha defendido la revalorización de las pensiones y lo ha hecho con hechos, no con propaganda. Lo que el PSOE oculta deliberadamente es que no solo el PP, sino incluso sus propios socios de Gobierno, votaron en contra de un decreto trampa, un auténtico "ómnibus" legislativo que mezclaba la subida de las pensiones con okupación, vivienda, impuestos, energía o cuestiones ajenas, en un intento burdo de chantaje político.
Eso sí es un boicot a los mayores: usar a los pensionistas como rehenes para tapar la incapacidad del Gobierno de Pedro Sánchez de aprobar unos Presupuestos y gobernar con normalidad. Eso es lo verdaderamente indigno.
El PSOE de Lorca debería explicar por qué guarda silencio ante el voto negativo de sus propios aliados y por qué solo señala al PP. También harían bien en vigilar más de cerca cómo votan los suyos, incluida su exconcejal, la señorita Jódar, experta en apretar botones, un ímpetu que no demuestra a la hora de defender los intereses de los lorquinos. El PSOE local debería empezar a apoyar de verdad las necesidades reales de los abuelos lorquinos, en lugar de utilizarlos para titulares.
El Partido Popular ha sido claro: si el Gobierno lleva una propuesta limpia y "exclusiva" de revalorización automática de las pensiones conforme al IPC, tendrá nuestro voto favorable. De hecho, esa iniciativa ya fue presentada por el PP hace meses y sigue bloqueada por el PSOE. Lo demás es engañar a la gente.
Quienes no van con los abuelos son los que juegan con su tranquilidad para mantenerse en el poder. Quienes no respetan a los pensionistas son los que los usan como moneda de cambio en su estrategia política.
Desde PP de Lorca lo decimos alto y claro: los mayores merecen respeto, no trampas legislativas ni discursos hipócritas. Menos propaganda y más responsabilidad.
