El alcalde visita 'Horizontes interiores' la última exposición de Miguel García Peñarrubia en la que se abre como un libro que revela sus páginas arrancadas

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Cultura

El alcalde visita 'Horizontes interiores' la última exposición de Miguel García Peñarrubia en la que se abre como un libro que revela sus páginas arrancadas

En los 31 óleos que integran la muestra, la primera después de la retrospectiva con la que conmemoraba medio siglo en la pintura, el artista da rienda suelta y plasma sobre los lienzos constelaciones sin mapa, un orbe suspendido y fondos mágicos

Azules, violetas y turquesas recuerdan amaneceres detenidos en su retina que guían hacia paisajes, castillos y cielos que, quién sabe si lo son

Fulgencio Gil Jódar, alcalde: "Miguel es uno de los grandes de la pintura de Lorca que en cada exposición logra no dejar a nadie indiferente. Sus últimos trabajos son una declaración de intenciones. En ellos, muestra un territorio por explorar que coincide con el sentir del artista"

Los amantes de la pintura de Miguel García Peñarrubia permanecían huérfanos desde hace largo tiempo. Cuatro años se cumplían desde que el artista lorquino mostrase sus últimas creaciones. Una retrospectiva con la que a modo de ruta pictórica celebraba 50 años en la pintura. Escenarios de lujo para casi un centenar de pinturas que colgaban de dos palacios, el de Huerto Ruano y el de Guevara, y una casa solariega, la que ocupara como vivienda el que fuera cronista de la ciudad, Santiago Espín. Uno de estos palacios, el de Huerto Ruano, era el lugar escogido para su vuelta a la realidad hace apenas unos días. Una exposición que este miércoles ha visitado el alcalde, Fulgencio Gil Jódar, en compañía de la consejera de Cultura, Turismo, Juventud y Deportes, Carmen Conesa.

'Horizontes más íntimos' es un compendio de treinta y una obras, óleo sobre lienzo de todos los formatos, que han sido creados en el nuevo taller del pintor, ubicado en la calle Corredera. Ese nuevo espacio estaba cargado de utensilios que guardaban silencio. Pinceles que aún conservaban la fiebre del último trazo, frascos donde el tiempo sedimentaba, y un lienzo en blanco que parecía esperar al artista como un testigo paciente, como se relata en el catálogo de la exposición. "Allí, en medio de su dolor personal por la pérdida, la tela se abre como una ventana hacia un territorio nuevo al que él se aproxima como quien regresa a un lugar que ya no existe".

La luz entra oblicua por las ventanas, obediente a una memoria que quizá no sea del todo suya. El aire huele a trementina reseca, a cuadros que han esperado demasiado. "Son muchos años sobre bastidores y sedas, muchos capturando formas precisas: la línea del horizonte, el filo de un rostro, la obediencia del objeto y su contorno. Pero ahora, frente al lienzo vacío, todo aquello se revela como una ilusión de permanencia". Así, tomaba vida 'Horizontes más íntimos', la última exposición de Miguel García Peñarrubia en la que se abre como un libro que revela sus páginas arrancadas.

"Toma el pincel como quien retoma una conversación interrumpida décadas atrás. La primera mancha cae sobre el lienzo sin pedir permiso: irregular, torpe, verdadera. Después llegan otras: un azul que no pretende ser cielo, un rojo que no quiere ser herida, un amarillo que ignora al sol. Cada color reclama su espacio, obediente solo al pulso del pintor". No ha regresado a la abstracción: es la abstracción la que ha vuelto por él. Así nace la primera obra, una constelación sin mapa, un eco de tiempos vividos, un retorno a la juventud donde todo es posible.

Azules, violetas y turquesas recuerdan amaneceres detenidos en su retina que guían hacia paisajes, castillos y ciclos que, quién sabe si lo son. "Miguel es uno de los grandes de la pintura de Lorca que en cada exposición logra no dejar a nadie indiferente. Sus últimos trabajos son una declaración de intenciones. En ellos, muestra un territorio por explorar que coincide con el sentir del artista. Coincido con las palabras que leía en el catálogo de la exposición, que señalaba que el artista en esta serie de obras, la vibración permanece latente y transmite la sensación de que algo está a punto de revelarse: sus pinceladas no describen, insinúan. Son cicatrices del gesto, sombras incendiadas, grietas donde el ojo se hunde en busca de lo profundo", ha manifestado el alcalde durante la visita que ha realizado junto a la consejera de Cultura y que ha tenido como cicerone al propio García Peñarrubia.

Gil Jódar ha agradecido al artista su compañía, como también lo ha hecho Carmen Conesa. "Invito a los lorquinos a acudir al Palacete de Huerto Ruano y disfrutar de esta exposición, los últimos trabajos de un artista con mayúscula. Es un placer disfrutar de la pintura, pero lo es mucho más cuando puedes hacerlo en compañía de la persona que ha dado cada una de las pinceladas. La exposición es una oportunidad para conocer al Miguel García Peñarrubia más reciente".

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