El jurado del IV Premio Molina Ciudad Amiga de los Animales 2026, convocado por el Ayuntamiento de Molina de Segura, ha acordado conceder el galardón en la categoría individual, a Jorge Diego Conesa Garcés de los Fayos y Sergio Sánchez García, y en la categoría colectiva, al Colegio Salzillo, y al Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia.
El premio será entregado durante el acto que se celebrará el sábado 16 de mayo, a las 19.00 horas, en la Plaza de España.
Este premio anual fue creado con el objetivo de reconocer personas, instituciones y/o asociaciones que hayan destacado por su labor en el ámbito de la protección y el bienestar animal. Se entrega como marco habitual durante la Semana de nuestros amigos los animales.
COLECTIVO:
COLEGIO SALZILLO. Compromiso educativo con el medio ambiente y los animales
En el marco de la celebración del 50° aniversario del Colegio Salzillo, el jurado del premio pone en valor una trayectoria educativa basada no solo en la excelencia académica, sino también en el firme compromiso con la formación en valores. A lo largo de estas cinco décadas, el Colegio Salzillo ha trabajado de manera constante por inculcar en el alumnado el respeto hacia el entorno, la sostenibilidad y el bienestar animal, pilares fundamentales de su identidad educativa y que hoy cobran un significado especial en esta efemérides.
Desde la primera edición de la Semana de nuestros amigos los animales, el centro ha participado de manera activa e ininterrumpida, implicando a toda la comunidad educativa en el desarrollo de iniciativas orientadas a la sensibilización y concienciación del alumnado y colaborando con donaciones para cubrir las diferentes necesidades de protectoras y asociaciones.
A lo largo de estos años, ha promovido diversas actividades pedagógicas que fomentan el respeto hacia los animales y el entorno natural. Entre ellas, destacan la elaboración de presentaciones y murales con fotografías y vídeos de las mascotas del alumnado, donde los propios estudiantes explican y reflexionan sobre su cuidado y responsabilidad. Asimismo, ha impulsado concursos como la creación de hoteles para insectos, instalados en el patio del centro, con el objetivo de favorecer la biodiversidad y el conocimiento del ecosistema más cercano.
Del mismo modo, el alumnado ha participado en la creación de eslóganes de concienciación animal, reforzando su capacidad crítica y su implicación en la defensa de los derechos de los animales. También ha contado con la colaboración de diferentes protectoras, que han visitado el centro para dar a conocer su labor, así como la organización de salidas educativas a distintos espacios donde los estudiantes han podido ampliar sus conocimientos sobre la protección animal y asistir a actividades y exhibiciones formativas.
ILUSTRE COLEGIO OFICIAL DE VETERINARIOS DE LA REGIÓN DE MURCIA
El Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia lleva décadas desempeñando una labor constante en favor del bienestar animal, la salud pública y la educación de la ciudadanía. Su implicación en la Semana de nuestros amigos los animales de Molina de Segura ha sido continua desde sus inicios, colaborando activamente en la organización de todas sus ediciones mediante acciones divulgativas, educativas y de concienciación social.
A través de su stand informativo sobre tenencia responsable, el colegio ha acercado a miles de ciudadanos la importancia del cuidado adecuado de los animales, fomentando valores como el respeto, la identificación, la prevención sanitaria y el compromiso que supone convivir con un animal. Además, veterinarios y veterinarias colegiados participan cada año en actividades en centros escolares, donde explican a niños y jóvenes qué es realmente el bienestar animal, cuáles son las necesidades de los animales y qué responsabilidades implica su cuidado.
Sin embargo, la labor del colegio va mucho más allá de esta Semana divulgativa. El Colegio de Veterinarios de la Región de Murcia mantiene una colaboración permanente con las administraciones públicas, ofreciendo asesoramiento técnico especializado en materias relacionadas con la sanidad animal, la salud pública, el bienestar animal y la normativa veterinaria. Su participación resulta clave en la revisión y elaboración de textos normativos, desde ordenanzas municipales hasta disposiciones de ámbito nacional, aportando siempre el criterio científico y profesional necesario para garantizar su rigor y aplicación práctica.
Asimismo, el colegio desarrolla una importante función formativa, organizando jornadas y actividades dirigidas a técnicos y profesionales cada vez que se producen novedades legislativas o cambios regulatorios, contribuyendo así a una correcta adaptación normativa y a una mejora continua de los servicios relacionados con la protección animal y la salud pública.
Los veterinarios y veterinarias no solo cuidan de la salud de los animales de compañía y de producción, fundamentales para nuestro bienestar y nuestra alimentación, sino que también velan por su comportamiento, sus necesidades y sus condiciones de vida. Son los profesionales mejor capacitados técnica y científicamente para garantizar el bienestar animal, prevenir enfermedades, proteger la salud pública y asegurar que la relación entre personas y animales se base siempre en el respeto y la responsabilidad.
Por todo ello, el Colegio Oficial de Veterinarios de la Región de Murcia representa una entidad comprometida, cercana y de servicio público, cuya labor ha contribuido de manera constante y decisiva a mejorar la convivencia con los animales, promover su bienestar y sensibilizar a la sociedad sobre la importancia de protegerlos.
INDIVIDUAL:
JORGE DIEGO CONESA GARCÉS DE LOS FAYOS. PROYECTO SHELDON RUNNING CLUB
Hay historias que nacen para inspirar. Y luego están las que nacen para demostrar que, incluso cuando la vida parece haberte derrotado, todavía se puede volver a empezar. La historia de Jorge Conesa es una de ellas.
Desde los 14 años, por el simple hecho de tener diabetes, le prohibieron hacer deporte. En el colegio no podía correr, no podía participar en las actividades físicas y ni siquiera jugar en los recreos como el resto de los niños. Mientras otros descubrían la libertad del deporte, él aprendía a convivir con las limitaciones, con el miedo y con la sensación de sentirse diferente.
Ese miedo se hizo todavía más grande cuando, siendo joven, durante un viaje a Disneyland Paris, sufrió un grave coma hipoglucémico. Permaneció más de 36 horas con muerte cerebral. Contra todo pronóstico volvió a la vida, pero aquella experiencia le dejó una huella imposible de borrar. Decidió dejar de moverse, dejar de arriesgarse, vivir intentando pasar desapercibido ante una enfermedad que ya le había enseñado demasiado pronto lo frágil que puede llegar a ser la vida.
Pero la vida todavía le guardaba golpes aún más duros. Perdió a su madre con tan solo 40 años y, tiempo después, también a su hermano con 25, víctimas de una enfermedad devastadora cuya sombra todavía le acompaña y a la que, como cualquier ser humano, mira a veces con respeto y miedo. Sin embargo, lejos de rendirse, aprendió algo que hoy transmite a todo el que le escucha: que vivir no consiste en no tener miedo, sino en seguir adelante a pesar de él.
Los años pasaron. A los 41 años, con cerca de 40 kilos más que ahora, apenas podía caminar sin agotarse. Se cansaba paseando. Su cuerpo parecía haberse rendido, pero dentro de él seguía existiendo algo que nunca desapareció: las ganas de luchar y un sueño enorme por vivir de otra manera.
Y decidió cambiar su vida. Comenzó poco a poco, subiéndose a una bicicleta de ciclo indoor. Lo que empezó como un intento de recuperar el aliento terminó llevándole incluso a convertirse en monitor. Después llegó la bicicleta de montaña, donde descubrió la dureza de pruebas de más de 150 kilómetros enfrentándose a los vientos del cierzo de más de 130 km/h en el desierto de Monegros, al sufrimiento y a sí mismo. Más tarde pasó a la bicicleta de carretera, participando en algunas de las pruebas más exigentes de España.
Aunque en realidad su gran sueño era otro: correr. Le dolía hasta las lágrimas. Los primeros 5 kilómetros trotando parecían imposibles. No era lo mismo que ir en bicicleta. Cada paso era una batalla contra más de 30 años sin hacer deporte, contra las limitaciones, contra el cansancio y contra todas las veces que le hicieron creer que jamás podría conseguirlo.
Pero siguió. Aprendió de especialistas de verdad. Entrenó, cayó, volvió a caer y volvía a levantarse siempre. Y aquel hombre al que un día le prohibieron correr terminó cruzando metas que parecían reservadas para otros. Ha completado entre otras maratones (42 km 195 metros) nacionales en Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia, además de entre otras maratones internacionales en Reino Unido, Alemania, Rusia.. También ha superado en varias ocasiones la durísima Ruta de las Fortalezas, una de las pruebas más exigentes y reconocidas internacionalmente por su extrema dureza.
Pero quizá lo más grande de Jorge no sean las metas que ha cruzado. Es la forma en la que consigue llegar al corazón de las personas. A través de sus charlas, de su cercanía y de su manera única de hablar, transmite unas ganas de vivir y de luchar que emocionan profundamente a quien le escucha. No habla desde la teoría, habla desde las cicatrices. Desde el dolor vivido. Desde el miedo superado. Desde la experiencia de alguien que sabe lo que es sentirse roto y aun así encontrar fuerzas para seguir adelante.
Tiene el don de hacer que las personas vuelvan a creer en sí mismas. Muchos encuentran en él motivación. Otros esperanza. Y otros simplemente descubren, escuchándole, que todavía merece la pena seguir luchando por los sueños, incluso cuando la vida parece empeñada en arrebatarlos.
Y en medio de ese camino apareció Sheldon. Sheldon llegó a su vida tras una grave hipoglucemia mientras preparaba una prueba deportiva extrema. Jorge utiliza un medidor continuo de glucosa, pero la tecnología avisa con retraso. Sheldon, sin embargo, detecta las subidas y bajadas de glucemia hasta 30 minutos antes de que ocurran. No solo le protege. Le acompaña. Le salva. Le devuelve tranquilidad. Le permite seguir soñando.
Gracias a esa unión nació Sheldon Running Club. Lo que comenzó con apenas 5 personas se ha convertido en una familia de más de 50 componentes unidos por algo mucho más importante que el deporte: la superación, la inclusión y la ilusión de demostrar que nadie debe renunciar a sus sueños.
El club trabaja cada día para dar visibilidad a la enorme labor de los perros de asistencia sanitaria, auténticos héroes silenciosos que cambian vidas y que hoy tienen reconocido por ley el acceso libre a lugares públicos y privados, porque la igualdad y la inclusión no deberían ser nunca un privilegio.
SERGIO SÁNCHEZ GARCÍA
Enfermero de profesión, máster en Gestión de Servicios Sociosanitarios y acreditación pedagógica por la Universidad de Murcia y una experiencia de cinco años como docente universitario, lo que le ha permitido combinar el cuidado sanitario con la formación y la concienciación social.
A lo largo de su trayectoria, he mantenido un firme compromiso con las causas sociales, especialmente con colectivos en riesgo de exclusión. Colabora con instituciones públicas y privadas, donde aporta su experiencia y vocación de servicio en talleres y charlas de formación.
Desde pequeño ha sentido una profunda sensibilidad hacia los animales, sufriendo ante cualquier forma de maltrato o vejación, lo que le llevó a implicarse en la protección animal. Actualmente es voluntario en la protectora de Molina de Segura, donde presta servicio de manera activa.
Participa en la difusión de talleres en centros educativos, fomentando la concienciación de las nuevas generaciones, así como en iniciativas de recaudación de fondos destinadas a garantizar una vida digna para los animales desprotegidos.
