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La Fundación Savia pide una aplicación más justa en la nueva PAC (2021-2027)

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La Fundación Savia pide una aplicación más justa en la nueva PAC (2021-2027)

La Fundación Savia le ha solicitado al Ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, que la nueva PAC (2021-2027) sirva para consolidar el sector ecológico, permitir el relevo generacional, defender la ganadería extensiva, hacer valer las estrategias europeas de biodiversidad y del campo a la mesa, evitar desequilibrios territoriales.

Las Ayudas de la PAC son un instrumento de compensación económica para los productores con el fin de suplir su déficit de renta, hacer rentables sus explotaciones y evitar su abandono, y favorecer el empleo y el crecimiento en las zonas rurales evitando así el despoblamiento rural. Sin embargo, existe un desajustado reparto entre regiones y cultivos, que la organización considera necesario cambiar para hacer justicia y cumplir con los objetivos medioambientales de la nueva PAC (2021-2027).

Los acuerdos internacionales del Pacto Verde Europeo y el Acuerdo de París, adoptados por España, suponen un gran esfuerzo y compromiso medioambiental, y la nueva PAC (2021-2027) jugará un importantísimo papel para contribuir a la amortiguación del Cambio Climático, con reformas necesarias a realizar entre las que destaca la producción ecológica como objetivo global y la reversión del despoblamiento rural.

“La voluntad de consolidar nuestro sector ecológico y garantizar el relevo generacional pasa por una asignación presupuestaria que priorice las explotaciones agrarias que favorezcan el arraigo de la población al territorio, que utilicen prácticas ecológicas y sostenibles, que mejoren nuestra gobernanza y canales cortos de comercialización”, afirman en su carta la Fundación Savia.

La entidad, le ha trasladado ciertos aspectos y datos específicos para conseguir una aplicación más justa en la próxima PAC.

En la ganadería extensiva, existe una amplia diversidad en lo referente al manejo de los pastos, los animales y las infraestructuras fijas necesarias para mantener y conservar los ecosistemas en los que se pastorean los animales, y así debe ser reconocido.

El 66% de nuestro territorio nacional no es cultivable, pero sí es pastoreable en su inmensa mayoría. Tenemos oficialmente reconocidas 23 millones de hectáreas de pastos. Todas ellas producen vegetación pastícola, que si no se consume por los animales todos los años (más de 20 millones de toneladas de materia seca) se acumula como potencial materia combustible para pasto de las llamas (fuego). Sin embargo, hay que llamar la atención, porque solo 8 millones de hectáreas de pasto de las 23 existentes, están siendo aprovechadas racionalmente por el ganado (campaña 2018). Se puede deducir con estos datos que solo el 35% de los pastos que existen en España son aprovechados adecuadamente por el ganadero y que el resto (65%) es riqueza verde (gratuita) abandonada que posiblemente terminará ardiendo.

En la PAC actual (2014-2020), de los 19,65 millones de hectáreas admisibles que España tiene consolidadas en Bruselas para cobrar los Derechos de Pago Básico, solo 4,25 millones de hectáreas son PASTOS (21,6% de la superficie declarada), y los ganaderos de extensivo solo reciben el 16% de los Pagos Directos.

Un ganadero recibe una Ayuda a la Renta por mantener el campo activo, vivo y conservar el ecosistema un 260% inferior (2,6 veces menos) que lo que recibe un agricultor por hacer la misma función.

Savia, también hace referencia a la Dehesa, que supone aproximadamente el 12% de la superficie admisible declarada en la PAC (2,4 millones de hectáreas), pero los ganaderos de la Dehesa sólo perciben el 7% de los Pagos Directos de la PAC. Este patrimonio nacional, declarado en la Sierra Morena andaluza como Reserva de la Biosfera por la UNESCO, se está muriendo por falta de rentabilidad económica. Los ganaderos que, a pesar de todo, quieren conservarla, tienen unas pérdidas o déficit estructural de 150-200 €/ha/año.

En el sistema de producción ganadera extensivo, el animal constituye un elemento esencial de la naturaleza y se comporta como una pieza fundamental para el mantenimiento y conservación de ecosistemas. En un reciente trabajo publicado en la Universidad de Michigan (Stanley y cols., 2018) se llegó a la siguiente conclusión: cada kg de carne producido en los cebaderos convencionales o intensivos emite 6,5 kilos de CO2 equivalente a la atmósfera, mientras que cada kilo de carne producido en pastoreo extensivo capta o absorbe de la atmósfera 9,5 kilos de CO2 equivalente (actuando como sumideros de carbono). Ventaja que suma que en la conversión a producción ecológica, la ganadería extensiva cumple por si misma el 80% de los requisitos y las exigencias reguladas por el Reglamento (UE) 848/2018 sobre Producción Ecológica, por lo que supondría un cambio relativamente pequeño del 20% restante.

Además, solo aprovechando racionalmente los recursos naturales de las 23 millones de hectáreas de pastos reconocidas, se podría obtener en España la cantidad de carne de calidad suficiente para que cada español pudiese consumir los 500 gramos semanales (2-3 veces) que recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud) como cifra ideal para una dieta sana y equilibrada de cada persona”.

Francisco Casero, presidente de la Fundación Savia, concluye su carta diciendo que “Nuestro país no se puede permitir continuar ignorando que somos una nación históricamente ganadera de extensivo. Hemos aportado al mundo entero nuestras mejores razas autóctonas y nuestra rica cultura ganadera. A día de hoy, modernizar y avanzar en Ganadería, en los países más desarrollados, es hacerlo por la vía de la EXTENSIFICACION, NO POR LA SUPERINTENSIFICACION. Eso es lo que nos está pidiendo la sociedad europea actual, cada día más formada, informada y más exigente con todos aquellos temas que tienen que ver con la conservación medioambiental, la protección del bienestar de los animales y la seguridad alimentaria. Estos tres pilares básicos de la PAC, hoy España los puede ofrecer a la UE en mejores circunstancias que ningún otro país miembro”.

Carta dirigida al Ministro de Agricultura 

Estimado Ministro,

Comprendemos la situación extraordinariamente compleja en la que se encuentra su Ministerio para abordar una reforma justa de la PAC actual (2014-2020). Especialmente, partiendo del injusto reparto existente en la actualidad, basado en una superabundante cantidad de Regiones (50), en los mal llamados Derechos Históricos, y habiendo dejado parcialmente fuera del desacoplamiento a algunos importantes sectores productivos. Todo ello ha provocado unas diferencias extraordinariamente importantes en la distribución de las AYUDAS A LA RENTA a los productores (Pagos Directos), no solo entre Regiones diferentes (hasta 23 veces mayores en unas que en otras), sino entre un mismo cultivo, dependiendo de las distintas y variadas Regiones en las que se encuentren. DESAJUSTADO REPARTO QUE HABRÁ QUE CAMBIAR PARA HACER JUSTICIA Y CUMPLIR CON LOS OBJETIVOS MEDIOAMBIENTALES DE LA NUEVA PAC (2021-2027). Lógicamente, entendemos que todo ello complica la necesaria convergencia interna que ustedes persiguen y muchos productores necesitan.

También comprendemos y apoyamos sus esfuerzos para aclarar que las Ayudas de la PAC no es un fondo de compensación interterritorial, sino un instrumento de compensación económica para los productores con el fin de suplir su déficit de renta, hacer rentables sus explotaciones (evitar su abandono), favorecer el empleo y el crecimiento en las zonas rurales evitando así el despoblamiento rural. Precisamente para eso, la UE dota a los países miembros de una gran flexibilidad a la hora de aplicar la PAC, de acuerdo con las características y especificidades de cada país.

Consideramos que todo lo anterior es historia pasada, y que su Ministerio se encuentra ahora en una difícil encrucijada, con unas circunstancias diferentes y unos fuertes compromisos medioambientales contraídos internacionalmente (Pacto Verde Europeo y Acuerdo de París) que hay que cumplir, y en los que la nueva PAC (2021-2027) está llamada a jugar un importantísimo papel para contribuir a la amortiguación del Cambio Climático. Por tanto, estamos convencidos del importante viraje que tiene que experimentar la nueva PAC y las dificultades que va a encontrar su Ministerio, en algunas CCAA y OPAS, para poder llevar a cabo las importantes reformas que son necesarias realizar. En este sentido, le decimos que cuente con el apoyo de nuestra Fundación para ayudar a difundir las noticias necesarias sobre la Reforma y participar en la comunicación de este imprescindible cambio de la PAC.

Dentro de este contexto, le agradecemos muy sinceramente que sea usted el primer ministro que se preocupa y muestre especial interés por los desequilibrios territoriales y de distribución de renta de las anteriores definiciones de la PAC y también por la ganadería extensiva y por ende, de la dehesa, que es algo sobre lo que nuestra Fundación Savia viene trabajando desde hace años, dada la situación crítica que atravesamos.

Junto a la justicia social a la que tiene que contribuir de manera decisiva la producción, transformación y distribución de alimentos, el gran reto al que nos enfrentamos es el cambio climático, considerando que sus efectos tienen un claro y contundente efecto nocivo sobre nuestra propia producción de alimentos. Por ello, debemos de ser un territorio de referencia en la implantación de las recientes estratégicas europeas hechas públicas de Biodiversidad y de la Granja a la Mesa. En ese objetivo global, la producción ecológica juega un papel esencial. Queremos trasladarle nuestro apoyo a sus declaraciones en las que asume desde su Ministerio el objetivo de alcanzar el 25% de superficie en producción ecológica en 2030.

En nuestro estado, a este reto europeo tenemos que sumarle, lastimosamente, la reversión del despoblamiento rural. Tenemos que lograr que existan las condiciones adecuadas para que las próximas generaciones encuentren en el medio rural en general y en el sector primario en particular vías de lograr una vida personal y profesional dignas, en ello, revisar y mejorar nuestra cadena de valor agroalimentario desde el productor al consumidor es un área de trabajo esencial. Planes de promoción y fomento del consumo de alimentos ecológicos españoles contribuirían a este doble objetivo de forma significativa.

La voluntad de consolidar nuestro sector ecológico y garantizar el relevo generacional pasa por una asignación presupuestaria que priorice las explotaciones agrarias que favorezcan el arraigo de la población al territorio, que utilicen prácticas ecológicas y sostenibles, que mejoren nuestra gobernanza y canales cortos de comercialización. Las pequeñas explotaciones familiares de producción y transformación alimentaria deben ser reconocidas como un valor en sí mismas, la mejor manera es vehiculando los presupuestos públicos necesarios para que puedan seguir siendo viables. Tenemos que lograr que los fondos europeos de la PAC prioricen estos objetivos y desde luego, que no acrecienten desequilibrios territoriales como desgraciadamente ha ocurrido anteriormente en algunas ocasiones.

Le aseguramos que no alcanzamos a ver en la agricultura española unos sistemas productivos que reúnan mejores condiciones medioambientales que estos para cumplir con los objetivos previstos en el Pacto Verde Europeo y sus dos pilares fundamentales, representados en las estrategias sobre la Biodiversidad para el año 2030 y "De la granja a la mesa". Pero también somos conscientes de que, siendo con diferencia los sistemas productivos más abundantes territorialmente en España (23 millones de hectáreas de pastos frente a 17,6 hectáreas de cultivo) y habiendo sido sistemáticamente marginados e infravalorados en las sucesivas reformas y repartos de las Ayudas Directas a la Renta de la PAC, sin embargo, no apreciamos una predisposición especial en el conjunto de las CCAA y OPAS para acabar con esta discriminación y abordar una reparación económica justa con los déficits y necesidades de estos sistemas productivos. Ojalá y nos equivoquemos, pero viendo las declaraciones recientes de algunos portavoces de las OPAS, creemos que no es eso precisamente lo que se vaya a defender.

Por ello, recurrimos a usted y a su equipo de colaboradores, exponiéndole algunos aspectos y datos específicos que probablemente no se resaltarán en las negociaciones globales que habrán de llevarse a cabo para conseguir una aplicación más justa en la próxima PAC (2021-2027). Datos que pueden sorprender a alguien, pero que son reales y que están ahí, para recordarnos una injusticia y decirnos que existen muchos riesgos para la desaparición de una parte muy importante de nuestra cultura ganadera y especialmente significativa para la pérdida del patrimonio familiar de muchas generaciones de ganaderos, amantes de su profesión y garantes de la vida rural, que no se merecen la situación ruinosa por la que están pasando (en los últimos 15 años se ha reducido a la mitad el censo de ganado ovino).

Se menciona en general a la ganadería extensiva, pero al igual que se sigue hablando en España de distintos tipos de agricultura (regiones), también hay distintos tipos de ganadería extensiva (regiones). Todos ellos son extraordinarios baluartes ganaderos desde el punto de vista social, cultural y medioambiental, pero también existen diferencias entre ellos con respecto al manejo de los pastos, los animales y las infraestructuras fijas necesarias para mantener y conservar los valiosísimos ecosistemas en los que pastorean estos animales.

El 66% de nuestro territorio nacional no es cultivable, pero sí es pastoreable en su inmensa mayoría. Tenemos oficialmente reconocidas 23 millones de hectáreas de pastos. Todas ellas producen vegetación pascícola, que si no se consume por los animales todos los años (más de 20 millones de toneladas de materia seca) se acumula como potencial materia combustible para pasto de las llamas (fuego). Sin embargo, hay que llamar la atención, porque solo 8 millones de hectáreas de pasto de las 23 existentes, están siendo aprovechadas racionalmente por el ganado (campaña 2018). Se puede deducir con estos datos que solo el 35% de los pastos que existen en España son aprovechados adecuadamente por el ganadero y que el resto (65%) es riqueza verde (gratuita) abandonada que posiblemente terminará ardiendo. Todo ello, a pesar de que tengamos unas excelentes razas autóctonas de animales adaptados al medio, y una abundante y ancestral cultura ganadera para aprovecharlos de forma racional, que es lo que nos pide una de las principales premisas de la PAC: Aprovechamiento racional de los recursos naturales.

En la PAC actual (2014-2020), de los 19,65 millones de hectáreas admisibles que España tiene consolidadas en Bruselas para cobrar los Derechos de Pago Básico, solo 4,25 millones de hectáreas son PASTOS (21,6% de la superficie declarada), y lo que es mucho peor, los ganaderos de extensivo solo reciben el 16% de los Pagos Directos (incluidos los Derechos de Pago Básico, el Componente Verde y los Pagos Asociados).

El Pago Básico que reciben de media los agricultores es de 160 euros por hectárea admisible.

El Pago Básico que reciben de media los ganaderos de extensivo es de 60 euros por hectárea admisible.

Esto significa que un ganadero recibe una Ayuda a la Renta por mantener el campo activo, vivo y conservar el ecosistema un 260% inferior (2,6 veces menos) que lo que recibe un agricultor por hacer la misma función.

En el cenit de la ganadería extensiva se encuentra la DEHESA, joya agraria española, crisol de culturas ganaderas como la trashumancia (¿posible ecoesquema?) y ejemplo paradigmático mundial de aprovechamiento ganadero de las zonas más pobres y desfavorecidas del territorio nacional. Ella sola supone aproximadamente el 12% de la superficie admisible declarada en la PAC (2,4 millones de hectáreas), pero los ganaderos de la Dehesa sólo perciben el 7% de los Pagos Directos de la PAC (Pago Básico, Componente Verde y Pagos Asociados). Este patrimonio nacional, declarado en la Sierra Morena andaluza como Reserva de la Biosfera por la UNESCO, se está muriendo, ante nuestros propios ojos, por falta de rentabilidad económica. Los ganaderos que, a pesar de todo, quieren conservarla, realizando las buenas prácticas agrarias que ella necesita para mantener el equilibrio agrosanitario de este ecosistema, constituido por pastos-árboles-ganado, funcionando de una forma armónica y acompasada, de acuerdo con sus ciclos naturales, tienen unas pérdidas o déficit estructural de 150-200 €/ha/año. Lógicamente el ganadero que no puede soportar esas pérdidas abandona las buenas prácticas y actividades diarias que la Dehesa necesita, incrementa la carga ganadera, intensifica la producción, aparece el sobrepastoreo y la erosión del suelo, se matorraliza y termina convirtiéndose en monte, lo que significa una ruina para su patrimonio familiar y una exposición al abandono y a la aparición de futuros incendios.

En el sistema de producción ganadera extensivo, el animal constituye un elemento esencial de la naturaleza y se comporta como una pieza fundamental para el mantenimiento y conservación de ecosistemas. En un reciente trabajo publicado en la Universidad de Michigan (Stanley y cols., 2018), se estudia comparativamente las emisiones de GEI que producen animales encerrados en un cebadero convencional (intensivo), frente a otros que se ceban en el campo a base de pastos (extensivo), y llegan a la siguiente conclusión: cada kg de carne producido en los cebaderos convencionales o intensivos emite 6,5 kilos de CO2 equivalente a la atmósfera, mientras que cada kilo de carne producido en pastoreo extensivo capta o absorbe de la atmósfera 9,5 kilos de CO2 equivalente (actuando como sumideros de carbono). A esta gran ventaja hay que incorporar otra no menos desdeñable: la ganadería extensiva es el camino más fácil y seguro para alcanzar el objetivo del 25% de la superficie agraria dedicada a producción ecológica, ya que la posibilidad de conversión de esta ganadería a ecológica solo exige un cambio relativamente pequeño en el manejo de los animales, pues actualmente superan el 80% de las exigencias reguladas por el reciente Reglamento (UE) 848/2018 sobre Producción Ecológica; y además, supondría un paso de gigante para evitar la Despoblación Rural, circunstancia que ha de ser abordada sobre la base del incremento de la Renta de las personas que viven y trabajan en el campo.

En la reunión que mantuvimos a principios de año con el señor Secretario General del Ministerio D. Fernando Miranda, uno de sus colaboradores nos preguntó cuál sería la cantidad de carne que se podría obtener por medio de la ganadería extensiva, para abastecimiento del mercado nacional. Las cifras probablemente les pueda sorprender. "Solo aprovechando racionalmente los recursos naturales de las 23 millones de hectáreas de pastos reconocidas, se podría obtener en España la cantidad de carne de calidad suficiente para que cada español pudiese consumir los 500 gramos semanales (2-3 veces) que recomienda la OMS (Organización Mundial de la Salud) como cifra ideal para una dieta sana y equilibrada de cada persona". Tenemos la cantidad de tierra de pastos suficiente para intentarlo, las razas autóctonas ideales para aprovecharlos, y la cultura ganadera necesaria para conseguirlo. Solo nos falta creérnoslo y abordar el reto desde ya con la vista puesta en el futuro inmediato.

Señor Ministro, cada día hay menos ganaderos de extensivo y menos Dehesas y, por el contrario, existen más terrenos abandonados, más zonas quemadas y más despoblación. Hay que parar este desdichado circulo vicioso del que no somos capaces de salir y que va totalmente en contra de lo que nos pide la nueva PAC (2021-2027). Nuestro país no se puede permitir continuar ignorando que somos una nación históricamente ganadera de extensivo. Hemos aportado al mundo entero nuestras mejores razas autóctonas y nuestra rica cultura ganadera. Al día de hoy, modernizar y avanzar en Ganadería, en los países más desarrollados, es hacerlo por la vía de la EXTENSIFICACION, NO POR LA SUPERINTENSIFICACION. Eso es lo que nos está pidiendo la sociedad europea actual, cada día más formada, informada y más exigente con todos aquellos temas que tienen que ver con la conservación medioambiental, la protección del bienestar de los animales y la seguridad alimentaria. Estos tres pilares básicos de la PAC, hoy España los puede ofrecer a la UE en mejores circunstancias que ningún otro país miembro.

Reciba un cordial saludo,

Francisco Casero Rodríguez

Presidente

Fundación Savia por el Compromiso y los Valores

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