En España se produce una media diaria de 47 incendios en el hogar

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Sobre todo por un mal uso de enchufes y regletas

En España se produce una media diaria de 47 incendios en el hogar

Destaca la baja incidencia de muertes por incendio entre marzo y abril de 2020 (meses de confinamiento).

Entre las causas de muerte por incendio en la vivienda, destaca la intoxicación y las quemaduras.

La mayoría de los fuegos suceden los sábados, entre las 4 y las 8.00 de la mañana, en la primera planta del edificio y en el salón de la vivienda.

Castilla La Mancha, Extremadura y Castilla y León son las CCAA con mayores índices de fallecidos por millón de habitantes en viviendas. Por el contrario, La Rioja, Asturias y Navarra no registraron víctimas el año pasado.

Entre los meses de octubre y marzo se producen más fallecidos que en todo el resto del año.

La mortalidad por incendios está directamente relacionada con las bajas temperaturas y el uso de sistemas de calefacción.

Los expertos aconsejan no sobrecargar enchufes, no desatender velas, sartenes o planchas y no dejar la chimenea encendida por la noche.

Menos incendios y menos víctimas mortales. Es el balance que ha dejado 2020, año en el que se produjeron un total de 123.800 fuegos o explosiones (un 4% menos que en 2019), producidas en su mayoría en el hogar (73%), pero también como resultado de un fuego originado en el exterior, como un siniestro de tráfico, o en industrias, hospitales, residencias, hoteles o establecimientos comerciales, entre otros.

Dichos incendios acabaron con la vida de 164 personas, una víctima menos que en 2019. Destaca la baja incidencia de muertes por incendio durante los meses de confinamiento, es decir, entre marzo y abril de 2020, en los que se registraron las cifras más bajas de fallecimientos por fuego en el hogar de los últimos años. En concreto, en 2020, hubo 16 fallecidos en esos dos meses, frente a los 37 de 2019, los 23 de 2018 y los 33 de 2017.

Por primera vez, no son los mayores de 64 años los más afectados en el cómputo total de víctimas por incendio. Llama la atención el grupo de edad comprendido entre los 30 y los 64 años, el que más fallecidos concentró el año pasado (47%), y más en concreto la franja entre los 50 y los 54 años, que rompe la pauta histórica y que en 2020 acumuló 21 muertos.

EN LA VIVIENDA, MÁS HOMBRES Y MAYORES DE 64 AÑOS

En la vivienda, en concreto, se produjeron un total de 119 fallecidos (6 menos que en 2019), en este caso, en mayor medida en hombres (68 fallecidos) y en mayores de 64 años, con 58 víctimas (49%). Estos incendios se redujeron un 13% en 2020 (17.037), lo que representa una media diaria de 47 fuegos en viviendas en 2020. La mayoría de las víctimas en el hogar se encontraban acompañadas en el momento del fuego (50%).

Pese a esta positiva evolución, todavía no puede considerarse un cambio de tendencia a la baja, debido principalmente a la situación creada por los malos datos de 2016 (con 175 víctimas) y 2017 (con 212) y al arranque de 2021, que no ha sido muy esperanzador debido a que durante enero y febrero de este año se han producido 38 víctimas mortales en el hogar, un 27% más con respecto al mismo periodo que el año anterior.

Son algunas de las conclusiones del estudio Víctimas de Incendios en España 2020, que han dado a conocer esta mañana Fundación MAPFRE y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos (APTB), la única investigación que recoge de forma actualizada y precisa información sobre este tipo de sucesos en España y cuyo objetivo es contribuir a reducir los incendios y las víctimas.

FIN DE SEMANA Y DE MADRUGADA

En el hogar, los incendios se producen principalmente los sábados, con 23 fallecidos (19%), que junto a las víctimas del domingo (15%) y las del viernes (16,8%), suman un 51,2%, lo que significa que el fin de semana concentra la mayor parte de los fallecidos por fuego en el hogar.

La franja horaria con más siniestros de este tipo es entre las 4 y las 8.00 de la mañana, en la que fallecieron 28 personas, de ahí la importancia de instalar detectores de humos en las viviendas.

Las viviendas que se encuentran dentro de un bloque de edificios son las que sufren más fuegos (66%) y llama la atención aquellas que se encuentran en la planta baja, que es la que registra más número de víctimas, en concreto 41 fallecidos, de los que 22 se produjeron en viviendas unifamiliares.

El salón sigue siendo la dependencia de la vivienda en la que se origina el mayor número de incendios (38%), seguido del dormitorio (17%) y muy de cerca, la cocina (14%). El peor índice de fallecidos en vivienda en 2020 se repite en los municipios más pequeños, los de menos de 1.000 habitantes, donde la cifra se sitúa en 7,6 muertos por millón, frente a los 3 de las ciudades con más de 500.000 habitantes.

INTOXICACIONES Y CAUSAS ELÉCTRICAS

Entre las causas de muerte por incendio en la vivienda, destaca la intoxicación, que produjo la muerte a 78 personas (66%), y las quemaduras, que quitaron la vida al 24%.

Los incendios y explosiones en viviendas se originaron principalmente por motivos eléctricos (19%), que provocaron 23 víctimas el año pasado, según los expertos, debido al uso inadecuado de enchufes, regletas y baterías, entre otros. Como segunda causa más frecuente de fuego en el hogar destacan los aparatos productores de calor, como radiadores, estufas y braseros, entre otros, que tuvieron como resultado 11 víctimas; así como el fuego directo, que provocó otras 11 víctimas; el tabaco, como origen del fuego, y a menudo, debido a que algunos fumadores se quedaron dormidos en el sofá del salón o en la cama (6 víctimas); y en quinto lugar, cocinar, que produjo 5 fallecimientos.

CONFINAMIENTO Y MESES MÁS FRÍOS

Los datos más significativos de 2020 se pueden dividir en dos tramos temporales. El primero, el de los meses de confinamiento, marzo y abril, donde se produjo una significativa bajada en los datos de víctimas con respecto a años anteriores, pasando de 24 fallecidos en total en marzo de 2019 a 9 en el mes de marzo de 2020, y de 13 víctimas en total en abril de 2019, a 7 en 2020.

El segundo grupo cronológico lo comprende los meses de octubre a diciembre, tramo en el que se mantiene la pauta habitual de víctimas de incendio, con un noviembre relativamente bajo (11 fallecimientos frente a las 18 de 2019) y un diciembre relativamente alto (30 frente a las 16 de 2019).

En resumen, durante el año 2020, un total de 99 personas (el 60% de todos los fallecidos), perdieron la vida en los meses de enero a marzo y de octubre a diciembre, es decir, los meses más fríos. El número de fallecidos en estos meses deja claro todos los años que la mortalidad por incendios está directamente relacionada con las bajas temperaturas y el uso de sistemas de calefacción.

CASTILLA LA MANCHA Y EXTREMADURA, A LA CABEZA

En 2020, las Comunidades Autónomas con mayor índice de fallecidos por millón de habitantes en la vivienda fueron: Castilla La Mancha (6,85), Extremadura (5,64), Castilla y León (4,59), Cantabria (3,43) y Comunidad Valenciana (2,97). Por el contrario, las CCAA con menor tasa fueron: Asturias, La Rioja, Navarra (sin víctimas estas tres), seguidas de Aragón (0,75) y Madrid (1,47).

En términos absolutos, Andalucía vuelve a ser la Comunidad Autónoma con mayor número de víctimas mortales por fuego en el hogar, con 22 muertos (4 menos que en 2019); seguida de Cataluña, con 18 víctimas (4 menos que en 2019); Comunidad Valenciana, con 15 víctimas (2 más que en 2019); Castilla La Mancha (14) y Castilla y León (11).

ENCHUFES, VELAS Y CHIMENEAS

Para prevenir un incendio, Fundación MAPFRE y la APTB proponen pautas sencillas como, no sobrecargar las instalaciones eléctricas, y en concreto los enchufes, no desatender velas, sartenes o planchas; nunca dejar la chimenea encendida por la noche o sin apagarla completamente, incluidas las brasas; evitar el uso de braseros y aparatos similares que sean antiguos o que no estén homologados; y no utilizar combustibles o acelerantes para avivar el fuego.

También aconsejan tener cuidado con el uso de ciertos aparatos eléctricos, como por ejemplo un radiador o un calefactor, que nunca deben cubrirse o acercarse a ropa o cortinas, y que un electricista autorizado compruebe que las instalaciones de electricidad no están obsoletas para la carga eléctrica que actualmente exigen ciertos electrodomésticos, como las placas vitrocerámicas o de inducción, las secadoras de ropa o los sistemas de aire acondicionado.

Además, todas las instalaciones eléctricas deben contar con elementos de protección, tanto para las personas (interruptor diferencial) como para los circuitos (pequeños interruptores automáticos), y siempre sin olvidar la necesaria toma de tierra. En este sentido, es recomendable, que las instalaciones de las viviendas de más de 30 años sean revisadas por profesionales autorizados, especialmente en elementos como el empalme de los cables y los enchufes.

CERRAR LA PUERTA PARA QUE NO SE EXTIENDA EL FUEGO

Los expertos recomiendan, además, aprender a identificar fugas de gas internas, que, aunque son poco habituales, puede generar una explosión. En caso de que se produzca es fácil reconocerlo por su olor (similar a huevo podrido). En esta situación no se debe tocar ningún interruptor (para evitar generar una chispa) y es muy importante abrir la ventana para que se ventile el espacio y avisar a los bomberos.

También hacen hincapié en la importancia de aprender a utilizar un extintor, instalar un detector de humos, cuyo precio es de unos 20 euros y puede salvar la vida, sobre todo en incendios nocturnos, enseñar a los niños dónde están las salidas de emergencia de su edificio y que no deben esconderse si se produce un fuego.

Además, si no hay peligro, se debe intentar apagar el fuego, y si no se puede, conviene alertar a todos los ocupantes de la vivienda para realizar la evacuación de manera ágil y ordenada y cerrando la puerta al fuego (para que no se extienda). Se debe salir en el menor tiempo posible, sin recoger nada y sin usar el ascensor, y ya en la calle, se aconseja llamar al 112.

Si no se puede salir, por ejemplo, porque haya fuego en la escalera, también se debe llamar al 112, cerrar todas las puertas a nuestro paso, tapar con paños húmedos las rendijas, dejarse ver desde la ventana y, sin perder la calma, esperar la llegada de los bomberos. 

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