El partido Valores considera irresponsable cualquier proceso de regularización migratoria que prescinda de criterios objetivos de integración, afinidad cultural y ausencia de antecedentes penales, por entender que no toda regularización es, por sí misma, justa ni socialmente beneficiosa.
España no puede afrontar la inmigración desde el buenismo ni la improvisación, ni renunciando a los valores esenciales que sostienen su cultura, su convivencia y su orden social. La caridad y la hospitalidad solo son auténticas cuando se ejercen con prudencia y orientadas al bien común; de lo contrario, corren el riesgo de convertirse en un factor de fractura social.
Esta posición ha sido defendida de forma coherente por Valores. En 2023, el partido registró una Iniciativa Legislativa Popular de Arraigo Hispánico, basada en la afinidad cultural y la integración real, que fue rechazada por la Mesa del Congreso de los Diputados. En palabras de Alfonso Galdón, presidente nacional de Valores e impulsor de dicha iniciativa: "La caridad no puede utilizarse como coartada para decisiones políticas imprudentes. El buenismo sin límites no es humanidad, es irresponsabilidad. Si se sacrifica el bien común y los valores esenciales de la cultura española, lo que hoy se presenta como compasión puede convertirse mañana en la soga de nuestra propia sociedad".
La postura de Valores se apoya en la tradición del pensamiento cristiano, particularmente en la doctrina de Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia Católica, quien enseñó que la hospitalidad hacia el extranjero debe ordenarse siempre al bien común y a la integridad moral de la comunidad que acoge. Por ello, Valores sostiene que:
la integración exige respeto a la ley y afinidad cultural,
regularizar ignorando antecedentes penales es incompatible con la prudencia política,
sin valores compartidos no hay convivencia posible.
Valores reafirma finalmente su compromiso con una inmigración legal, ordenada y verdaderamente integradora, compatible con los valores culturales y morales de España y de Europa.
La verdadera caridad nunca se opone al bien común.
