El Carnaval de Totana es mucho más que una sucesión de desfiles y actos. Es una forma de sentir el pueblo, de encontrarse en la calle, de reconocerse en el trabajo colectivo y de celebrar la creatividad como seña de identidad. Para muchos totaneros, el carnaval no empieza ni termina en febrero: se vive durante todo el año, en ensayos, reuniones, ideas compartidas y horas robadas al descanso. En ese contexto, la elección de la Musa y Don Carnal del Carnaval de Totana 2026 adquiere un valor que va más allá del simbolismo.
Este año, esa responsabilidad recae en Loli Belchí Carrasco y José Luis Tudela Martínez, dos personas que encarnan a la perfección el espíritu carnavalero y que representan no solo a sus personajes, sino también a una forma de entender esta fiesta desde dentro. Ambos pertenecen a la Peña Eclipse, una de las peñas más emblemáticas del carnaval totanero, que además celebra en 2026 su 20 aniversario, haciendo de este año una coincidencia cargada de significado.
El carnaval como herencia emocional
Hablar de Loli y José Luis es hablar de trayectorias distintas que confluyen en un mismo sentimiento: el amor profundo por el carnaval.
Loli Belchí, Musa 2026, conocida cariñosamente como “Lolica” dentro de la peña —un apodo que nació cuando era una de las más jóvenes del grupo— tiene 37 años y trabaja como secretaria. Pero reducirla a una profesión sería quedarse corto. Loli es una de esas personas para las que las fiestas tradicionales forman parte de su identidad. Vive intensamente el carnaval, pero también la Semana Santa, donde desfila con Jesús y la Samaritana, demostrando que en Totana ambas celebraciones no compiten, sino que se complementan.

Ella misma lo resume con una frase: “Nací con la pluma puesta”. Una expresión que no es exagerada. Desde niña ha vivido el carnaval como algo natural, casi inevitable. Gran parte de esa pasión la heredó de su abuela, quien le contaba historias de los bailes en el Casino, de las máscaras callejeras y de un carnaval más espontáneo, menos espectacular quizá, pero profundamente vivido.
Fuera del bullicio, Loli encuentra equilibrio en actividades que la conectan con lo esencial: el senderismo, las rutas por la sierra y las escapadas a pequeños pueblos. Una dualidad que explica bien su personalidad: brillo y calma, espectáculo y raíz.
A su lado está José Luis Tudela, Don Carnal 2026, de 27 años y natural de El Paretón. Profesionalmente trabaja como responsable de calidad en la industria alimentaria, un empleo que contrasta con la faceta más visible que muestra durante el carnaval: la de una persona extrovertida, bromista y siempre dispuesta a disfrutar.
Su relación con el carnaval comenzó desde niño, primero en el colegio y más tarde con su familia en la peña La Estopa, hoy desaparecida. Aquellos primeros disfraces, vividos de forma más informal, fueron sembrando una afición que terminaría por consolidarse años después. En 2019, con la apertura de la Peña Eclipse a los hombres, José Luis encontró su lugar definitivo.

El baile ha sido una pieza clave en su vida. Formado en estilos como la salsa y la bachata, esa disciplina se ha convertido en una herramienta fundamental para su papel como Don Carnal. No solo se trata de moverse bien, sino de saber estar en escena, transmitir y conectar con el público.
Una elección respaldada por todo el carnaval
El proceso que los llevó a convertirse en Musa y Don Carnal comenzó en junio, cuando la Federación de Peñas abrió el turno para que las agrupaciones se presentaran como voluntarias. La respuesta fue clara: todas las peñas apoyaron la candidatura de Eclipse, reconociendo su trayectoria, su compromiso y su capacidad para asumir el reto.
Una vez designada la peña, la decisión interna no fue menos meditada. Finalmente, se acordó que fueran Loli y José Luis quienes representaran a Totana en 2026, formando una pareja equilibrada, complementaria y profundamente implicada.
Para Loli, asumir el cargo no fue sencillo desde el inicio. A la magnitud de la responsabilidad se sumó un momento personal muy delicado, marcado por el reciente fallecimiento de su padre, su mayor apoyo y admirador. Durante la gala de presentación, su recuerdo estuvo muy presente, y la emoción afloró de manera inevitable. Ella misma reconoce que le costó arrancar más que a su compañero, pero hoy afronta el camino con serenidad y la firme decisión de disfrutar cada instante.
José Luis, por su parte, recibió la noticia con una mezcla de sorpresa e ilusión. Se siente afortunado de compartir este reinado con Loli, a quien define como una persona trabajadora, incansable y siempre atenta a todo lo que ocurre a su alrededor.
La primera gran prueba: la Cena-Gala de Proclamación
La Cena-Gala de Proclamación y Traspaso de Poderes, celebrada en la Venta de la Rata, fue el primer gran momento público de este reinado. Una noche intensa, cargada de nervios, emociones y expectativas, que ambos recuerdan como una auténtica “resaca emocional”.
Loli apostó por un diseño inspirado en el cabaret y la vedette, con plumas, brillo y elegancia. Un traje pensado para transmitir alegría y feminidad. Aunque sufrió un pequeño tropiezo con una cadena justo al salir a escena —algo que pasó completamente desapercibido para el público—, la sensación general fue de plenitud y satisfacción. “Se me hizo corto”, reconoce, dejando claro que repetiría la experiencia sin dudarlo.
José Luis decidió arriesgar y sorprender. Su propuesta fue un androide futurista, con una estética rompedoramente distinta, cargada de luces y misterio. El traje, diseñado junto a Pedro Mulero, incorporaba un sistema de iluminación innovador que no requería baterías ni pilas convencionales, permitiéndole moverse con total libertad. El efecto visual fue tan impactante que muchos lo compararon con una auténtica “nave nodriza” sobre el escenario.
A pesar de los nervios previos, José Luis confiesa que una vez se encendieron los focos se sintió sorprendentemente tranquilo, disfrutando del ambiente, de los aplausos y del ánimo constante de las peñas.
Meses de ensayos y un trabajo invisible
Detrás de esa noche hay meses de trabajo. Los ensayos comenzaron a finales de septiembre, bajo la dirección coreográfica de Juana Mari, con una dedicación de dos a tres días por semana. Un proceso exigente que requiere constancia, coordinación y muchas horas de esfuerzo.
Ambos coinciden en destacar el papel fundamental de su familia carnavalera, la Peña Eclipse. No solo en los ensayos, sino también en los preparativos, las manualidades, la logística y el apoyo emocional. Un trabajo colectivo que muchas veces no se ve, pero que resulta imprescindible para que todo funcione.
Peña Eclipse: dos décadas marcando estilo
Fundada en 2006, la Peña Eclipse nació del impulso de un grupo de chicas procedentes de otras peñas hoy desaparecidas. Durante más de una década fue una agrupación exclusivamente femenina, reconocida por su elegancia, coherencia estética y cuidado del detalle.
En 2019, la peña inició una nueva etapa al abrirse a la incorporación de hombres, manteniendo intacta su esencia. Hoy cuenta con unos 40 componentes, de distintas edades y generaciones, lo que permite un equilibrio perfecto entre experiencia, serenidad y energía.

Uno de los pilares de Eclipse ha sido siempre su estrecha colaboración con el diseñador Pedro Mulero, responsable del diseño y confección de los trajes desde los inicios. Una relación que ha dado lugar a numerosos reconocimientos y premios, y que ha permitido a la peña evolucionar sin perder identidad.
Eclipse ha llevado el nombre de Totana a carnavales de Águilas, Mazarrón, Torre Pacheco, Fuente Álamo, Sangonera, Mojácar y Cabezo de Torres, además de participar en FITUR, donde su espectacularidad hizo que muchos visitantes pensaran que procedían de Tenerife o de otros carnavales de las Islas Canarias.
A pesar de la evolución estética y coreográfica, la esencia sigue siendo la misma. Loli recuerda con especial cariño el año 2012, cuando la peña tuvo por primera vez una Musa, un hito que hoy cobra un significado especial al coincidir con el 20 aniversario y el reinado de 2026.
Un 2026 para recordar
La coincidencia del 20 aniversario de la Peña Eclipse con el reinado de Loli y José Luis promete convertir el Carnaval de Totana 2026 en una edición histórica. La coreógrafa Juana Mari trabaja ya en una propuesta que mantendrá la línea de elegancia habitual, pero incorporará novedades pensadas específicamente para celebrar estas dos décadas de historia.
Entre los actos más destacados para Loli y José Luis destacan la Gala Drag Queen, la convivencia entre peñas y, sobre todo, los desfiles, donde se desvelarán los trajes oficiales, guardados con el máximo secretismo hasta el último momento.
Un mensaje claro: vivir el carnaval en la calle
Loli y José Luis coinciden en un mensaje final: salir a la calle, aplaudir, disfrutar y dejarse contagiar por la alegría. Porque detrás de cada traje hay meses de trabajo, ilusión y sacrificio. Y porque el Carnaval de Totana ha alcanzado un nivel que merece ser vivido y reconocido.
Con Musa y Don Carnal profundamente implicados, una Peña Eclipse celebrando 20 años y un pueblo volcado, el Carnaval de Totana 2026 se perfila como una cita inolvidable. Una explosión de creatividad, convivencia y emoción que demuestra, una vez más, que el carnaval no es solo una fiesta, sino una auténtica forma de vida.
Loli Belchí y José Luis Tudela, Musa y Don Carnal del Carnaval de Totana 2026, volverán a convertirse en protagonistas un año después al protagonizar el cartel oficial de los Carnavales de Totana 2027, una edición que podría marcar un antes y un después en la historia de la fiesta. Tras años de trabajo, esfuerzo y reivindicación constante por parte de peñas, federación y Ayuntamiento, todo apunta a que el carnaval totanero lucirá por primera vez el distintivo de Fiesta de Interés Turístico Regional, un reconocimiento largamente esperado que situaría a Totana en el mapa festivo de la Región y otorgaría a su imagen una dimensión aún más simbólica y representativa.
