La ciudad de Totana ha celebrado un año más la festividad de Nuestra Señora de Lourdes, una cita de hondo arraigo en la localidad que ha reunido a numerosos fieles en la parroquia de Santiago el Mayor. Los actos, desarrollados del 9 al 11 de febrero, han combinado la devoción litúrgica con un profundo mensaje espiritual centrado en el discernimiento y la pureza del corazón.
Tres días de oración y comunidad
El triduo comenzó el lunes 9 de febrero con una jornada ofrecida por los peregrinos, seguida el martes por una eucaristía dedicada especialmente a los voluntarios. Cada día, el rezo del Santo Rosario a las 18:30 horas precedió a la Santa Misa, celebrada a las 19:00 horas, favoreciendo un clima de recogimiento y preparación espiritual.
El miércoles 11 de febrero, memoria litúrgica de la Virgen de Lourdes, la jornada se dedicó de manera especial a los enfermos, en sintonía con la celebración de la Jornada Mundial del Enfermo. La festividad culminó con una solemne Misa cantada por el coro parroquial, en la que la imagen de la Virgen, situada en el altar mayor, presidió la oración de los fieles.
La verdadera sabiduría: discernir la voluntad de Dios
Durante la celebración del día central, el coadjutor de la parroquia, Gonzalo Portillo, centró su homilía en el sentido de la verdadera sabiduría cristiana, inspirándose en el pasaje bíblico de la Reina de Saba y el rey Salomón.
El sacerdote invitó a los presentes a preguntarse dónde reside auténticamente la sabiduría: si en la acumulación de conocimientos o en el don del discernimiento, es decir, en la capacidad de escrutar el propio corazón para descubrir la voluntad de Dios en cada circunstancia concreta de la vida.
“El sabio —vino a explicar— es aquel que sabe ponerse delante del Señor y preguntarse qué quiere Dios de él en cada momento”. De este modo, subrayó que la sabiduría cristiana no se identifica con el prestigio intelectual ni con el poder mundano, sino con la docilidad interior y la búsqueda sincera de la voluntad divina.
Santa Bernardette, ejemplo de sabiduría humilde
En este contexto, Portillo presentó la figura de Santa Bernardette Soubirous como modelo de esa sabiduría evangélica. Recordó que se trataba de una niña sencilla y sin formación académica destacada, pero con un corazón limpio y abierto a Dios.
Evocando el episodio del hallazgo del manantial en Lourdes, explicó cómo Bernardette, obedeciendo la indicación de la Virgen, escarbó en la tierra hasta que brotó el agua que con el tiempo se convertiría en signo de gracia y consuelo para millones de personas. Un gesto que simboliza la actitud interior del creyente: buscar con perseverancia hasta descubrir la fuente que Dios hace brotar en el corazón.
La pureza nace del interior
Apoyándose en el Evangelio de San Marcos proclamado en la celebración, el sacerdote recordó que la verdadera impureza no procede de lo exterior, sino de lo que brota del interior del hombre: los malos pensamientos, el orgullo, la envidia o la maldad.
De este modo, vinculó el mensaje evangélico con la experiencia de Lourdes, insistiendo en que la auténtica renovación comienza en el corazón. “Estamos llamados a ser buenos samaritanos”, señaló, animando a la comunidad a acompañar a quienes sufren enfermedad o soledad.
Finalmente, pidió por intercesión de Santa Bernardette que el Señor conceda a la comunidad parroquial un corazón capaz de reconocer el dolor ajeno y ponerse al servicio de los demás, viviendo así la verdadera sabiduría que nace del discernimiento.
Veneración de la imagen
La imagen de Nuestra Señora de Lourdes permanecerá expuesta en el altar mayor de la parroquia hasta el 13 de febrero, permitiendo que los fieles puedan acercarse a orar y venerarla más allá de los días principales del triduo.
Desde la organización se ha agradecido la participación de los vecinos en estos actos, que año tras año fortalecen la fe y la tradición en torno a la Virgen de Lourdes, signo de consuelo y esperanza para los enfermos y para toda la comunidad cristiana.
