Totana acogió hoy un multitudinario encuentro de convivencia organizado por la Delegación de Nuestra Señora de Lourdes. Cerca de 400 personas, según indicó Antonio García, delegado de la Hospitalidad de Lourdes en Totana, participaron en una jornada marcada por el espíritu de servicio, la fe compartida y la hermandad, a pesar de las inclemencias meteorológicas.
El evento, que estaba previsto que se realizara en el colegio La Milagrosa, tuvo lugar finalmente en el Colegio Santiago de Totana, cuyas instalaciones, dotadas de una pista deportiva cubierta, permitieron el normal desarrollo de las actividades programadas y ofrecieron resguardo de la lluvia a los asistentes durante toda la jornada.
La convivencia comenzó con la llegada de las distintas delegaciones procedentes de distintos puntos de la Región de Murcia y un desayuno compartido. A lo largo de la mañana se sucedieron los actos previstos hasta uno de los momentos más significativos del día: la procesión hacia la Parroquia de Santiago el Mayor.
A pesar de la fina lluvia los participantes recorrieron el trayecto protegidos por paraguas, manteniendo en todo momento un ambiente de recogimiento, oración y alegría.
Una homilía centrada en la santidad y la misericordia
Ya en el interior del templo, y acompañados por los cantos del Coro Santa Cecilia, el párroco de Santiago el Mayor, Francisco José Fernández, ofreció una homilía cercana, didáctica y profundamente reflexiva, en la que invitó a los fieles a contemplar el sentido último de la vida cristiana.
El sacerdote comenzó dirigiendo la mirada de los asistentes hacia el artesonado mudéjar de la iglesia, utilizando su forma para evocar la imagen de un barco. A partir de esta metáfora, recordó que la vida es una peregrinación en la que todos avanzan hacia un mismo destino: el cielo y la vida eterna. En ese camino, subrayó, no basta con ser “buenos”, sino que la verdadera meta del cristiano es alcanzar la santidad.
En el contexto del Domingo de la Divina Misericordia, profundizó en las revelaciones de Santa Faustina Kowalska, explicando el significado de los dos rayos que brotan del corazón de Cristo: el blanco, símbolo de la humanidad purificada por el bautismo, y el rojo, representación de la Eucaristía y del perdón.
Con un lenguaje cercano y accesible, comparó la gracia bautismal con una vestidura blanca que puede mancharse con el paso del tiempo debido a las debilidades y pecados. Sin embargo, recordó que Dios ofrece siempre la posibilidad de recuperar esa pureza a través del sacramento de la reconciliación, al que describió gráficamente como un “blanqueador” capaz de devolver al alma su estado original.
Durante su intervención, también hizo referencia a la necesidad de vivir una fe alegre y auténtica, evitando actitudes que transmitan tristeza o desánimo. El párroco aludió igualmente a la figura de Santo Tomás para recordar que la duda forma parte de la experiencia humana, pero insistió en que la verdadera paz no se encuentra en lo material, sino en Dios, fuente única de sentido y plenitud.
En relación con la Virgen de Lourdes, explicó el significado de su vestidura blanca como reflejo de la Eucaristía, subrayando que quien mira a María encuentra siempre a Cristo. Asimismo, destacó el papel de la Virgen como intercesora, consuelo en la enfermedad y guía segura en el camino de la fe.
La homilía concluyó animando a vivir la misericordia no solo como un don recibido, sino también como una tarea cotidiana. En este sentido, recordó la importancia de practicar las 14 obras de misericordia, animando a los presentes a encarnarlas en su vida diaria mediante gestos concretos de amor al prójimo.
Comida compartida y ambiente festivo
Tras la celebración de la Eucaristía, la procesión de regreso condujo nuevamente a los participantes al Colegio Santiago, donde tuvo lugar la comida compartida en un ambiente de convivencia y fraternidad, si bien el estandarte y la imagen de la Virgen de Lourdes permanecieron en la iglesia, ya que el ligero chispeo se había transformado en una lluvia más intensa.
La organización ofreció bebidas y el tradicional café de olla, favoreciendo un espacio de encuentro entre las distintas delegaciones.
La jornada continuó con el sorteo de regalos y una animada fiesta, poniendo el broche final a un día de convivencia que concluyó con la despedida y el regreso de los asistentes a sus lugares de origen.
Antonio García, delegado de la Hospitalidad, expresó su plena satisfacción por el éxito de esta quinta convivencia celebrada en Totana. El delegado resaltó que, tal como se había planificado, se pudieron llevar a cabo todos los actos programados, incluyendo la procesión, la eucaristía en la parroquia de Santiago y la posterior comida con fiesta de animación en las instalaciones del colegio Santiago. "Desde la delegación estamos muy contentos de cómo ha salido todo", afirmó García para concluir.
Por otro lado, García extendió un profundo agradecimiento al Ayuntamiento de Totana, al colegio Santiago y La Milagrosa, a la parroquia de Santiago y a la hermandad del Beso de Judas por la cesión del trono. También hizo una mención especial a los comercios locales, cuyas donaciones para el sorteo fueron fundamentales para costear los gastos de la jornada, permitiendo que el desayuno inicial fuera ofrecido de forma totalmente gratuita a todos los presentes. También tuvo palabras de agradeciendo a la academia Loles Miralles y al Coro Santa Cecilia por su colaboración en el trascurso de los actos.
