CONSUMUR lamenta que, un año más, las barracas sigan sin cumplir la ley en materia de consumo y la calidad de los productos no sea coherente con su precio que, recordemos, ha subido más de un 25% en los últimos cuatro años
La Asociación de Consumidores y Usuarios en Red, CONSUMUR, con motivo de las Fiestas de Primavera del municipio de Murcia y como viene siendo habitual todos los años, estuvo visitando durante la pasada semana las barracas a fin de verificar si las mismas cumplían la normativa en materia de consumo y si las irregularidades detectadas el pasado año habían sido subsanadas, dado que las mismas fueron trasladadas tanto al Ayuntamiento de Murcia como a la Federación de Peñas de la Región de Murcia.
El resultado de este estudio es para la organización decepcionante, dado que año tras año se siguen manteniendo las mismas irregularidades, a pesar de que desde el Ayuntamiento de Murcia se informó de la intensificación de las labores de inspección.
CONSUMUR ha analizado 15 barracas, que representan el 38,4% de las 39 instaladas. De todas ellas, sólo en 3, lo que supone el 20%, se informaba de la disponibilidad de hojas de reclamaciones, aspecto que es obligatorio en cualquier establecimiento. Situación similar con el cartel indicativo de la prohibición de fumar, dado que las barracas, por Ley, se consideran espacios cerrados de uso público. El 66,6% de las barracas visitadas (10 de 15) carecían de él.
Más grave si cabe es la presencia de personas fumando, que CONSUMUR pudo verificar en tres barracas, en una de ellas incluso mientras se consumía en la barra.
Otro tipo de carteles, como el de las intolerancias alimentarias o el de la prohibición de venta de alcohol a menores, se observa un cumplimiento prácticamente generalizado.
En relación a los precios de los productos, además de que la organización ya ha manifestado la necesidad de una revisión de los mismos, al comprobar que su subida en los últimos cuatro años (2023-2026) alcanza el 25,39%, más de 13 puntos por encima de lo que subió el IPC.
No todas las barracas ofrecen en la entrada o en lugar visible información de los precios, y solamente 9 de las 15 visitadas (el 60%) disponían de la misma en papel. La modalidad del código QR también continúa instaurada, aunque solamente 4 barracas ofrecían ambas posibilidades de información (carta de precios en papel y en código QR). Se ha de mejorar mucho la información facilitada al consumidor.
En relación a los mismos, CONSUMUR ya manifestó que su diferencia con los aplicados en cualquier bar de Murcia es muy poco significativa, de hecho, un mismo menú es sólo 0,84 euros más caro en un bar, teniendo en cuenta además los gastos que asume cualquier local de hostelería, a diferencia de las barracas.
Reduflación también presente en las barracas
Una de las cuestiones más destacadas del análisis realizado estos días por la organización es la calidad de los productos que se sirven en las barracas.
“Las comidas elaboradas como guisos o fritos, en aquellas peñas huertanas que hemos comprobado, podemos calificarlas con una calidad media, aunque nos sorprende que algunos productos que no requieren elaboración, como los embutidos a la plancha o cocidos, han resultado dudosos e incluso escasos”, manifiesta Roberto Barceló Vivancos, Presidente de CONSUMUR.
En cuanto a la cantidad y tamaño de algunos productos, apunta Barceló “tocinos la mitad de finos y más pequeños de lo que suele ser normal en cualquier bar; platos de michirones con habas contadas, o lo que se vende como patata asada, que es una rodaja superfina y que de cada patata, habrán salido, al menos 5-6 rodajas”.
Sin duda, lo más significativo es que las cantidades no se ajustan al precio que se paga por las mismas, como por ejemplo, lo que se vende como patata, que es en realidad una rodaja superfina, cuesta 1,40 euros. De una patata de grosor medio pueden salir 6 rodajas tal y como las venden en las barracas. Si una patata nos cuesta una media de 0,52 céntimos (1,90 euros/kilogramo), de cada una obtendremos una media de 8,40 euros (6 rodajas por 1,40 euros/precio barraca), es decir que el beneficio neto, por cada patata (que no rodaja) es de 7,88 euros.
El plato pequeño de michirones (menos de 10 habas) a 2,60 euros y la simulación de tocino, a 1,90 euros.
“Sin duda alguna, que en las barracas se ha utilizado lo que en economía se denomina reduflación, donde se reduce la cantidad pero se incrementa o mantiene el precio, aunque en este caso, como ya demostramos, los precios se han incrementado de forma desproporcionada (en torno al 10% respecto al año pasado), pero con el añadido de que en algunos productos, la calidad es más que dudosa por su corte y elaboración cuando ésta es solo pasarla a la plancha o cocerla”, remarca el Presidente de CONSUMUR.
La organización lamenta que sea así como se promocionan tanto los productos de la huerta como las propias peñas huertanas y considera que se ha de exigir un mínimo estándar de calidad y en eso, tanto el Ayuntamiento de Murcia como la Federación de Peñas deberían ser más cuidadosos y respetuosos.
“Hay una gran responsabilidad del consumidor”, señala Barceló
Y es que para el Presidente de la organización “el consumidor, en este caso, quien tal vez no tenga conciencia de que la fiesta no es incompatible con exigir sus derechos al tiempo que demandar los controles sanitarios y de consumo como en cualquier otro momento del año y reclamar y denunciar cuando estime oportuno hacerlo sin tener en cuenta quien te lo vende, tiene una gran responsabilidad”.
Mención también hace Barceló al personal que ha estado trabajando en las barracas (socios y familiares), a quien no considera responsable de las deficiencias detectadas.
“Estas personas actúan bajo los criterios que les marcan y lo hacen, por regla general, de modo diligente y amable, dedicando muchas horas de ilusión y labor voluntaria”
“Creo que son muchos aspectos que se deben de cuidar si de verdad queremos mantener una visita obligada a Murcia en estas fechas de turistas que vienen exprofeso en estos días”, opina Barceló.
CONSUMUR lamenta que no se le haga participe de reuniones previas para la consulta acerca de los temas relacionados en materia de consumo, sanitario y de precios y tampoco se tenga en cuenta su opinión, dado que año tras año se vienen denunciado las mismas irregularidades, sin obtener nunca respuesta ni por parte del Ayuntamiento de Murcia ni por la Federación de Peñas.
“Más que significativa es la laxitud que en ciertos aspectos obligados por ley, quienes tienen que velar por ellos, tengan una mirada bastante miope, donde los datos cuantitativos son los que más pesan y se olvidan de que es una proyección integral la que hay que cuidar”, concluye el Presidente de la organización.
