Una nueva investigación publicada en la revista Ecotoxicology and Environmental Safety ha cuantificado el impacto crítico que la calidad del aire tiene sobre la salud en el continente europeo. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad de Murcia (UMU) y el Barcelona Supercomputing Center Centro Nacional de Supercomputación (BSC-CNS), establece una relación directa y alarmante entre la exposición prolongada a contaminantes atmosféricos y la incidencia de la diabetes tipo 2 (T2DM), la forma más común de esta patología.
Utilizando técnicas avanzadas de modelización no lineal y analizando datos históricos de concentraciones atmosféricas en las tres últimas décadas, entre 1991 y 2020, el equipo científico ha determinado que el dióxido de nitrógeno está relacionado con aproximadamente 3,7 millones de casos anuales de diabetes en Europa.
Por su parte, la exposición a partículas eleva esta cifra hasta los 5 millones de casos al año. En total, cerca de 9 millones de casos asociados directamente con la contaminación y que engrosan esta 'pandemia silenciosa' que acumula más de 66 millones de casos en el continente. Los datos futuros tampoco son halagüeños que estiman un aumento en un 10% de los casos para 2025, según datos del Atlas de la Diabetes de la FID.
Impacto geográfico y por contaminantes
Los resultados subrayan que las zonas con mayor densidad de tráfico y actividad industrial —especialmente en las grandes ciudades europeas y en el centro de Europa— presentan la mayor carga de enfermedad atribuible a la contaminación. En concreto, las zonas del valle del Ruhr, en Alemania, y valle del Po, al norte de Europa, así como grandes metrópolis europeas como Londres, París o Varsovia presentan mayores concentraciones.
Una de las principales revelaciones del estudio es que las partículas finas presentes en el aire, también denominadas PM 2.5, presentan un mayor riesgo para el desarrollo de diabetes, incluso en concentraciones bajas, lo que sugiere que incluso niveles de contaminación moderados tienen un efecto nocivo en la salud.
De dónde vienen estos contaminantes
Ambos contaminantes superan los niveles establecidos por la nueva normativa europea, así como por las directrices de la OMS sobre la calidad del aire, especialmente en zonas industriales y urbanas de toda Europa.
La presencia de nitrógeno se asocia principalmente a las emisiones producidas en los procesos de generación de energía y sobre todo emitidas por los vehículos, que agrava la presión en las grandes ciudades donde el tráfico es más denso. Por su parte, las partículas se originan principalmente en centrales eléctricas convencionales que dependen de combustibles fósiles como el carbón o la biomasa, centrales termoeléctricas y de la propia industria.
Patricia Tarín Carrasco, autora del estudio e investigadora del BSC, destaca la relevancia de la metodología empleada: "Hemos podido refinar la relación entre la calidad del aire y el riesgo metabólico. Los datos son claros: la contaminación no solo afecta al sistema respiratorio, sino que es un factor determinante en la epidemia de diabetes que enfrenta Europa".
Por su parte, Pedro Jiménez Guerrero, catedrático de la UMU y experto en modelización atmosférica, subraya que estos hallazgos "enfatizan la urgencia de implementar regulaciones de calidad del aire mucho más estrictas". Reducir las emisiones en los núcleos urbanos e industriales no es solo una cuestión ambiental, sino una medida de salud pública esencial para mitigar la aparición de millones de nuevos casos de diabetes cada año, según las conclusiones del estudio.
