Además del eclipse total que se verá en España el próximo 12 de agosto, WeRoad destaca otros fenómenos como el Manhattanhenge, las Lágrimas de San Lorenzo, la serpiente de Kukulkán y el Diamond Fuji
Estos fenómenos son ejemplos de una tendencia creciente: el astroturismo, un tipo de viaje centrado en presenciar esos eventos astronómicos únicos que solo ocurren en un lugar y un momento determinados
El próximo 12 de agosto tiene lugar en España un fenómeno único, un eclipse total de sol. Este evento lleva sin producirse en la península más de un siglo, por lo que son muchas las personas que organizan su viaje para poder presenciar este acontecimiento histórico.
De hecho, en las zonas en las que el eclipse estará en su totalidad y tendrá una duración superior –Castilla y León, Galicia, Asturias, Aragón y Comunidad Valenciana– las reservas se han disparado.
Este fenómeno en concreto es un ejemplo más de una tendencia creciente: el astroturismo, un tipo de viaje centrado en presenciar esos eventos astronómicos únicos que solo ocurren en un lugar y un momento determinados.
“Es una forma diferente de conocer el destino. Decides visitarlo por una razón concreta, pero aprovechas el resto de los días para conocer su cultura y gastronomía. Es el gancho perfecto para atraer visitantes a lugares más recónditos, como es el caso del eclipse total que ha llenado alojamientos en pueblos de la España vaciada”, explica Stefano Arossa, country manager de WeRoad en España e Italia.
Además del eclipse solar, existen muchos otros fenómenos astronómicos que merecen un viaje, ya sean puramente naturales o aquellos en los que la naturaleza interactúa con monumentos o paisajes. Así, desde WeRoad, compañía travel especializada en viajes en grupo para millennials, exponen cuatro fenómenos astronómicos únicos que ver una vez en la vida:
Manhattanhenge. Nueva York es uno de los destinos urbanos más visitados del mundo. Durante el Manhattanhenge, la ciudad concentra a turistas y locales que buscan ver cómo el sol se alinea a la perfección con las calles de la ciudad. Un fenómeno que se produce dos veces al año, unos 21 días antes y después del solsticio de verano, es decir, a finales de mayo y mediados de julio. Para verlo, las mejores calles se sitúan entre la 14 y 57, pero para observar cómo el sol queda encajado entre rascacielos, las vistas más especiales se encuentran en la 14, la 23, la 34 (está cerca de la Quinta Avenida), la 42 y la 57.
Lágrimas de San Lorenzo. Cada mes de agosto en España ocurre esta lluvia de estrellas. Aunque en mayor o menor medida puede observarse casi desde cualquier punto, es cierto que el Parque Nacional del Teide, La Palma y la Sierra de Gredos son algunos de los mejores cielos de Europa para ver este espectáculo.. Eso sí, aunque sea verano, mejor no olvidarse de meter en la maleta algo de ropa de abrigo.
La serpiente de Kukulkán. La cultura maya atrae cada año a millones de visitantes a la Península del Yucatán. Durante los equinoccios de primavera y otoño, este viaje se vuelve todavía más especial por el Descenso de Kukulcan. Los rayos de sol se proyectan sobre la pirámide de Chichen Itzá formando unos triángulos escalonados sobre una de sus escalinatas creando una ilusión óptica de una serpiente que desciende hasta llegar conectar con la cabeza esculpida en piedra en la base de la pirámide. ¿Un consejo? Debido a la alta demanda durante estos días, lo ideal es reservar con tiempo suficiente, incluso meses antes, para asegurar el acceso al yacimiento arqueológico.
Diamond Fuji. Ver el Monte Fuji sin una sola nube es una experiencia que solo unos pocos pueden vivir. De media la postal más famosa de Japón puede verse totalmente despejada entre 75 y 90 días al año. Pero algo todavía más especial es el Diamond Fuji. Se trata de un fenómeno en el que el sol, al amanecer o al atardecer, se alinea a la perfección con la cima del monte, creando un destello que hace verlo como un diamante. Los mejores momentos para poder observar este acontecimiento tan especial son a principios de febrero (atardeceres) y a principios de noviembre (amaneceres y atardeceres). En cuanto a lugares destacan dos: el Lago Yamanakako, en noviembre; y Tokio, a principios de febrero y principios de noviembre, desde rascacielos famosos como el Tokyo Sky Tree o el Edificio Metropolitano de la ciudad.
