Hasta aquí todo normal. Lo que no es normal es que ciertos políticos hayan convertido a estos trabajadores de la ciudad de Ceuta como arma arrojadiza para atacar a la oposición, además de demostrar el poco respeto hacia ellos que, día a día están consiguiendo que nuestras barriadas sean un espacio público más digno para todos los vecinos que habitan en ellas.
Estos trabajadores cumplen con sus funciones, por lo que tendrían que mostrarles un mínimo de respeto, debido a la gran labor que han desarrollado en el corto plazo de un mes, demostrado su valía, ganas y un alto grado de compromiso en tan corto espacio de tiempo. Eficacia más que probada frente a la desgana e impasibilidad sufridas en estos últimos diez años.
Es bastante denigrante que políticos de nuestra ciudad, a través de una campaña de desprestigio y difamación, pretendan fulminar el buen hacer de estos trabajadores que, tienen como único propósito escuchar a los ciudadanos y trasladar sus quejas, para que la Administración haga su trabajo que, no es otro que, trabajar para y por las personas.
Creo que deberíamos hacer una reflexión al respecto: ¿qué esperamos de políticos que atacan a la clase trabajadora? ¿Son estos políticos los que la ciudad necesita?
Por lo que a la hora de ir a ejercer el derecho de elegir a las personas que nos representen, hay que meditarlo muy bien, de ahí las grandes sorpresas y decepciones que nos llevamos.
El "todo vale" es algo muy peligroso y sobre todo cuando el argumento de un grupo político es el atacar a la clase trabajadora. Pediría que, antes de juzgar y convertirnos en jueces, emitiésemos un veredicto constructivo y no destructivo.
José Antonio Carbonell Buzzian
