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Charlas con Luna, III

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Charlas con Luna, III

Luna, esta mañana, alborear de fotones en la retina, en este trozo de mundo, ha surgido, me parece, que los dos estamos cansados. Sabes, Luna, he escrito-pensado, ya unos cientos y cientos de columnas periodísticas. Pero creo ha llegado el tiempo de hablar contigo, es decir, hablar conmigo de otra manera. 

Luna, no me siento superior a ningún otro ser humano, tampoco inferior. Créeme, quién piensa y siente así, la vida se le hace difícil, porque los demás, o lo toman como soberbio o lo toman como débil. Es una lucha de una bola flotando en mitad de una botella. Un líquido en el que somos-estamos todos. Todo ser humano, supongo que es una creencia, los humanos creemos muchas cosas, a veces, demasiadas cosas, en forma de pensamientos y deseos y emociones. 

Todo ser viviente humano tiene una dignidad, casi infinita o ilimitada, todos y cada uno. Independientemente, de su situación social, a y en todos los sentidos. Supongo que entre vosotros los felinos, existen también escalas sociales, en los grupos-manadas que formáis, nosotros también, formamos manadas, algunas de millones de individuos, que llamamos sociedades, regidas por órganos, que denominamos Estados. 

Estas charlas Luna, no son sistemáticas, bueno, no debo engañarte, casi nada de lo que plasmó, lo construyo de forma sistemática, sino orgánica, como la vida de un árbol, aunque dentro de él, lleva un sistema. Es decir, para mezclar, entender mejor el interior de todo. Para la sistematización están y existen, los grandes tratados académicos. Que sin ellos, nosotros los humanos cataríamos perdidos. O, más perdidos de lo que ya estamos. 

Con estas palabras Luna, que te dirijo, aunque no sé si las entiendes, pero también las envío a los de mi especie, intento colaborar en el bien de la humanidad, aunque sea en pequeña cantidad e influencia. Es decir, intento mostrar y demostrar la realidad profunda del ser y del estar. Al menos, algunos aspectos. Otros, harán obras de filantropía y humanidad y solidaridad y fraternidad en otros sitios y oficios y profesiones. Cada uno, haciendo pan o guisando o enseñando o curando. Cada uno, construye, un mundo un poco mejor. 

Después, se deja un tiempo, para su entorno personal, e íntimo, vivimos en familias, es decir, esos núcleos, que todos tenemos lazos de sangre y ADN, y construimos otros nuevos. Intentamos entendernos y comprendernos. Una de mis labores, creo Luna que consiste en mezclar palabras con conceptos y datos, y, los envío al mundo. Pero ni siquiera, sé cuántos beben de esas aguas. Me pasa como a ti, Luna, que me miras, y, no sé lo que sientes-piensas, ni tú, lo que yo pienso-siento… 

No corregiré estos textos, sabes Luna, porqué haré esto, aunque se reduzca la fijeza y certeza, para elevar, el carácter de expresividad, los textos que se repulen, algunas veces, se gana en precisión, pero se pierde en expresividad, del interior y del exterior. Nos movemos, aquí, lo que los humanos, hemos denominado de mil nombres, pero entre otros, un neoexpresionismo plástico aplicado a las letras. 

Pertenezco, Luna, a un movimiento, ONG, de colaboradores de periódicos. Es decir, redactamos crónicas de todos los colores y formas, pero no nos pagan trozos de monedas de papel. Solo nos regalan las gracias. Otros, ofrecen vasos de agua, otros, buenos consejos, quizás, nosotros intentamos encontrar frases más verdaderas y más honestas. Hoy, existen, en mi sociedad, de la que tú formas parte, aunque como miembro de otra especie, existen en este momento, al menos, lo que llamamos mil periódicos. Estos informan, presuntamente, trozos de verdad con bondad. Estos, no serían posibles, sin cientos de miembros, que postulan-trabajan sin recibimiento de papel moneda. Un día, los de mi especie, analizarán y estudiarán, los efectos, de miles de plumas, llamamos nosotros, que han tenido, esos cientos, supongo que miles de colaboradores, les llaman, que redactan textos e ideas, sin intercambio de oro-plata-cobre… 

Nosotros Luna, los humanos, algunos dirían, que somos medio humanos, por un lado, algo animales, por otro algo racionales, por otro, algo espirituales. Nosotros los humanos, Luna, hemos llegado a realizar y pensar grandes cosas, que merecemos por ello, grandes fiestas, pero otras, han sido, enormes tragedias, que merecen grandes lutos. No te voy a narrar, aquí, tanto bueno y tanto menos bueno. Pero, quizás estas palabras, intentar resaltar lo bueno, sin olvidar lo malo, para que crezca lo bueno y verdadero, y mengüe lo malo y lo negativo. Bueno, Luna, supongo que otro día tendremos otra conversación-charla, porque al final, los dos, somos bastante solitarios, o vivimos, existimos en bastante soledad. Aunque, no conocemos, el porqué, ni el para qué. Quién sabe, si estaba diseñado, para que estos artículos emergieran de la conciencia…

Charlas con Luna, III - 1, Foto 1

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