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Figuras y figurones. Afganistán, EEUU y Sánchez

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Figuras y figurones. Afganistán, EEUU y Sánchez

No es momento, juzgo, de andarse por las ramas y garabatear la larga genealogía que esconde Afganistán. Diré —a modo de sumario breve— que ha sido históricamente ruta de la seda con China; por tanto, codiciado desde tiempos inmemoriales. Interesa reseñar desde mil novecientos setenta y ocho a mil novecientos noventa y dos. En aquella época conquistó el poder una facción comunista apoyada por la URSS. Los talibanes eran contrarios al gobierno recibiendo por ello apoyo financiero y armas de EEUU. La llamada guerra de Afganistán la ganaron los talibanes. Sin embargo, en poco tiempo mostraron un carácter radical, tiránico, liberticida. Por este motivo se creó un gobierno menos restrictivo con apoyo de EEUU, la OTAN y algunos países árabes a principios del siglo XXI. Durante veinte años, se vivió cierta apertura occidental respecto a modos y costumbres, pero en conflicto permanente con el extremismo talibán y otros señores de la guerra..

Estados Unidos, de hecho, ha ganado las guerras totales (Primera y Segunda Guerras Mundiales), pero otras más delimitadas (Corea, Vietnam y Afganistán, por ejemplo) le han supuesto victorias precarias si no huidas ignominiosas. Todas empezaron durante el periodo denominado guerra fría entre la URSS y los EEUU; un tira y afloja para liderar diferentes áreas de influencia —económica y militar, fundamentalmente— en cualquier parte del mundo. Fue la razón de los vaivenes que Estados Unidos y la OTAN ofrecieron durante cuarenta años en Afganistán. Este país tribal, aguerrido, inmerso en costumbres medievales, presenta dificultades insalvables para ratificar, con inmediatez calculada, usos, estilos e inercias occidentales. Señores de la guerra (su modus vivendi), corrupción generalizada, incapacidad para responder a esperanzas y fe masivas, forman parte del escenario que ha llevado a juzgar vano el esfuerzo requerido.

Con sentido común y estrategia acertada, la URSS abandonó en dos años campo y ayuda afganos. EEUU, aferrados a un prurito elitista, quiso imponer un gobierno talibán, anticomunista, contra toda prudencia y seguridad. Luego han necesitado veinte años de hostilidad permanente sobre sus viejos aliados. El epílogo, plasmado en las imágenes que cualquier medio difunde del aeropuerto de Kabul, es vergonzosamente terrible, casi criminal. El abandono, auspiciado por la propia sociedad afgana unida a gobiernos viles, deja sin amparo no solo al pueblo con demasiadas cicatrices sino a personas y familias que se comprometieron con un futuro incierto. Estas gentes, colaboradores y adscritos, si no pueden sacudirse el odio de los nuevos amos, cavaron su tumba desde el instante mismo en que apostaron ciegamente por un proyecto traicionado, inútil.

Sí, de nuevo Estados Unidos —y esa cola artificial que constituye la OTAN— ha huido de otro laberinto cimentado por ellos mismos. Desde la desaparición del Pacto de Varsovia, no tiene sentido mantener aquella organización militar; al menos, ateniéndonos a la estructura y papel actual. Porque, ¿qué es la OTAN? Cuando el pulso marroquí en Perejil comprobamos su respuesta exacta recordando el alineamiento de Francia (dejo para la Historia otras iniciativas menos salvas). Ayer, EEUU apuntaló a Marruecos en la crisis sostenida con España por Brahim Gali, jefe del Frente Polisario. Parece otearse una zona tórrida en el Pacífico y la OTAN se utilizaría para preservar el frente nort-occidental. Se hace preciso, salvo decadencia irreversible, un organismo militar europeo que exija lealtad y compromiso por parte de todos. Caso contrario, estaremos a disposición ajena con poca o nula reciprocidad. Esto o, como Suiza, declararnos neutrales, no indefensos.

Cierto, el modelo Estados Unidos tras las imágenes queda bajo mínimos, algo diluido por el que ofrece su partenaire Europa. No obstante, aquel viene consiguiendo sus objetivos geoestratégicos. Consumada la Guerra Fría y establecido el previsible nuevo frente bélico, pretende cercar Rusia con países potencialmente enemigos. Desde mi punto de vista, Ucrania al oeste y Afganistán (junto a las antiguas repúblicas soviéticas) al sur-oeste —anticomunistas por distintas razones— le restarían capacidad militar convencional, si fuera necesario. Historia y solidez empírica llevan a la certidumbre plena de que EEUU no tiene amigos, hace aliados coyunturales que abandona y recobra cuando el momento oportuno lo exige. Ahora parece débil, tal vez sea realidad, porque su economía está infectada por una deuda gigantesca. ¿Es impensable, asimismo, una maniobra para que otro dé el primer paso? Considero su descarte aventurado.

El liderazgo internacional aparece localizado en personas sin crédito, carentes, anónimas. Si nos ceñimos al ámbito occidental, los últimos gerifaltes americanos, europeos en su gran mayoría y rusos, muestran lagunas (no es alusión retórica) de mayor o menor entidad. Su constatación influye poco en naciones punteras porque quienes afrontan las grandes dificultades son equipos específicos. ¿Creen que Biden,  Putin, Macron o Boris Johnson, pongo por caso, pueden digerir solos el complejo brebaje que las circunstancias actuales ponen ante sí? Semejante pregunta solo admite una respuesta negativa, tanto por el objeto cuanto por los sujetos. Desde luego los hay mucho peores adyacentes, sin tener que desplazarse a zonas lejanas.

Seguir haciendo leña del árbol seco o caído rompe mis normas y estilo personales. Esbozaré a Sánchez bajo el único y preciso marco del asunto descrito. Ha confirmado, una vez más, exceso de egolatría desdeñosa y arrogante siempre; sobre todo en individuos inferiores, a priori. La toma de Kabul por los talibanes supuso para muchos afganos, colaboradores con la OTAN, el inicio de una muerte anunciada. Tampoco tan negros augurios fue motivo suficiente para acabar de forma fulminante sus vacaciones. Luego —hipotecando algo, sin ninguna duda— “compra” la foto europea de Torrejón. A continuación, según afirman los medios adictos, habla media hora por teléfono con Biden para acordar el plan de acogida a afganos acreedores de Estados Unidos en las bases conjuntas de Rota y Morón. Reputar ambas informaciones implica una inocencia insólita, prodigiosa. ¡Ya!, ordeno y mando debe ajustarse a la realidad oculta.

Terminen mis amables lectores colocando, a resultas de broche áureo, los epítetos del título (Figuras y Figurones) a quienes consideren oportuno. Sé que no se equivocarán; confío en su justicia y sentido común.

Manuel Olmeda Carrasco

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