“La debida humildad del intelectual”

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“La debida humildad del intelectual”

Escritores, pensadores, artistas, intelectuales, la mayoría de ellos/nosotros, sean profesionales de alto rango o aficionados, hablan/hablamos de todo y, de todos, creyendo que sabemos de todo. 

En estos oficios de la creación e investigación cultural, por lo general, cómo saben estos emisores, litigan de multitud de temas o cuestiones, pueden/podemos caer en la tentación, de pensar que sabemos más que el resto de los mortales. En la historia de nuestra sociedad, país, Estado es una tradición de enorme calado que los intelectuales, denominémoslos así, que hablan de todo o, por el contrario, los que tendrían que hablar-escribir se callan y se silencian, a ellos mismos… 

Se producen esas dos tendencias antagónicas, o hablan de todo, creyendo que son la autoridad máxima moral y conceptual, cada uno en su ideología y desde su bandera. O, por el contrario, demasiados catedráticos y especialistas y expertos, que saben sobre determinados temas, se silencian o se callan, temiendo que después, si después vienen las revueltas y los cortes de orejas o algo más. Porque al final, parece que siempre estamos como la corriente continúa, entre sistemas más o menos de libertad y democráticos, y, el otro extremo, sistemas de no libertad y censura. Y censura en muchos grados y formas y maneras. 

Expertos y especialistas, cada uno en su saber, que podrían en los medios digitales, ofrecernos sus recetas, muchos de ellos, se callan/autocensuran, silencian/autosilencian sus pensamientos e ideas y conceptos y enunciados y argumentos y datos. Porque saben que el que se mueve no sale en la foto, que el que habla será discutido, porque teme reacciones. Y, antes indicaban algunos, es que los medios de comunicación, no me invitan a participar. Pero ahora, se continúa del mismo modo, y, no escriben y redactan textos o imágenes, en el mundo ilimitado de Internet. Es evidente, que no quieren hacerlo, no quieren retratarse, conocen demasiado bien, a los que viven y existen en estas mesetas y mares, y temen sus reacciones, porque quizás, en estas tierras haya habido siempre demasiado enconamiento ideológico y político y religioso y cultural, desde la Edad Media… 

Por otro lado, los que hablan-dialogan-escriben-redactan ideas y textos, utilicemos la palabra intelectual, aplicable a distintos oficios, hablan de todo, tienen solución a casi todo, tienen respuesta al país y a la sociedad, defienden sus puntos de vista como si fuesen dioses o pequeños dioses que han venido del cielo de la verdad y de la bondad, demasiadas veces, atacan a los supuestamente contrarios sin piedad y sin misericordia, saben y tienen la conciencia que pueden y deben ocupar los grandes puestos de la cultura o de la representación cultural de/en las distintas oleadas políticas, entran a formar parte de la intelligentsia, en mayor o menor grado, a nivel local, provincial, regional, nacional… Pretenden muchas veces, ser el Merlín de la política, de alguna de las ideologías o bandos que están en el corazón de la tortilla sociopolítica del momento –sea a nivel local, provincial, regional, nacional…-. 

Dicho, de otro modo, a unos les sobra temor ante lo que pueda suceder, y, por eso, no quieren entrar en el diálogo de razones, ocupan sus cátedras y sus puestos académicos o culturales, y, siempre están de perfil, así, siempre que venga un nuevo poder, no sean tomados como antagónicos, para seguir recibiendo algunas de las prebendas –ellos o, y, sus sucesores-. Otros, por el contrario, se creen o hablan o sienten, que son pequeños microdioses, tienen la solución a casi todos los problemas sociales o políticos o económicos o culturales o religiosos… A unos les sobra temor y les sobra también táctica para seguir estando en lo alto de la ola, a otros, les sobra vanidad y grandilocuencia y soberbia, y les falta humildad y modestia y tolerancia y prudencia y racionalidad y sentido común… 

Pero los humanos necesitamos pan y cobijo y seguridad y vestido y salud y buenos afectos, pero también necesitamos ideas y conceptos y enunciados y proposiciones y argumentos y razones. El hombre tiene mente-psique-cerebro-conciencia-consciencia, necesitamos ideas y que estas sean lo más verdaderas y bondadosas y racionales y prudentes y eficientes y demostrables. Los humanos necesitamos también cocidos de garbanzos pero también, buenos y verdaderos, cocidos de ideas. No solo somos barro-carne-cuerpo, sino somos también, mente-psique-cerebro, y, según algunos/muchos también alma-espíritu. Formamos una unidad substancial-esencial entre cuerpo y mente y alma. Siguiendo la formulación del viejo y gran maestro Aristóteles, del gran maestro Tomás de Aquino, y, cientos de otros… 

Lees y piensas textos que te vas encontrando por las realidades culturales, escuchas discursos y conferencias, de intelectuales de un saber o de otro, y, pocos tienen la modestia y la humildad de presentar sus puntos de vista, pero realizarlo con argumentos y datos, y, sobretodo con humildad. En ningún momento, ponen en crisis o en duda, algunos de sus argumentos. Todos hablan mucho de tolerancia y de libertad de conciencia y de libertad de expresión. Pero, en el fondo, siempre que pienses o sientas como ellos. 

A la inmensa mayoría de intelectuales, les falta, nos falta, humildad y modestia y tolerancia, esta es la realidad. Nos guste o disguste…  

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