Reflexionando sobre los grandes grupos en los que se podrían clasificar las diferentes personas que nos rodean en nuestra sociedad de hoy y en nuestro quehacer diario, he encontrado tres definiciones así a bote pronto, para que cualquier lector o lectora pueda identificarlos sin mucho esfuerzo.
En el primer grupo están los que, aprovechando su origen, sus herencias o sus privilegios conseguidos a través de medios más o menos lícitos, viven rodeados de lujos y prebendas, que ostentan sin ningún pudor ni recato porque ellos saben que pueden.
Naturalmente están en las más altas esferas de nuestra sociedad y entre ellos están los que de verdad mandan y mueven los hilos a su libre albedrío con la ayuda de sus fieles servidores repartidos por todos los poderes del Estado, y eso que hasta ahora quedaba más disimulado, cada día esta´ más claro, y tratan de ocultarlo por todos los medios, tanto ellos como sus fieles servidores... ¡Más los segundos que los primeros!... porque en el fondo disfrutan y presumen de esos privilegios.
En el segundo grupo están o estamos todos aquellos que hemos sabido aprovechar las oportunidades, y con mucho trabajo y esfuerzo hemos conseguido ganarnos un nivel de vida, y es que a base de abrocharnos el cinturón cuando no nos ha ido tan bien, nos podemos permitir unas ventajas que por desgracia no todos pueden.
Dentro de este grupo variopinto y con un mérito propio que nadie puede negar, esta´n los que no renuncian a sus orígenes, no sienten envidia por los que esta´n en ese primer grupo ni se sienten superiores a aquellos que por una u otra razo´n no han podido estar en este segundo grupo.
También esta´n aquellos que quisieran estar en ese grupo primero de privilegios a mansalva y naturalmente ese sentimiento de envidia conlleva el de superioridad sobre todo el que menos tiene.
En un tercer grupo entra la definición de atontados, y no es porque sean tontos...
¡No! Una cosa es ser tonto y otra estar atontado, y por supuesto que la persona que carezca de ciertas facultades mentales, es digna de todo nuestro cariño, respeto y ayuda.
Lo que deseo expresar es que el atontado de este tercer grupo lo esta´ por sus carencias en reflexionar, en analizar o en tomar decisiones, y por supuesto es libre de actuar como le venga en gana.
¡No faltaría más! Esa definición para los integrantes del tercer grupo, que esta´ creciendo últimamente de manera inexplicable, podría estar basada en su incoherencia, yendo en contra de los que esta´n en el segundo grupo y defendiendo inexplicablemente los privilegios y ventajas del grupo primero.
Y, por si fuera poco, votando en contra de aquellos que con sus decisiones les favorecen y a favor de aquellos otros que les perjudican en sus más elementales derechos.
Naturalmente, hasta aquí una reflexión que puede ser compartida o no, y que asimismo, cada cual puede identificarse con un grupo o no.
Cuando uno hace una reflexión en voz alta, se autorretrata y se expone al juicio de los demás, pero si uno está convencido de lo que es y de su procedencia, no le deben importar esos juicios de valor, juicios que en muchas ocasiones sólo se mueven por envidias y celos.
