Un mapa contra el pensamiento fácil

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El libro Un mapa filosófico del mundo de David Alvargonzález, doctor en filosofía y profesor titular de la Universidad de Oviedo, es una excelente obra. Como señala su autor, está escrito para que cualquier persona pueda entenderlo, ya que evita deliberadamente la jerga filosófica que dificulta la comprensión al público no especializado. El materialismo filosófico sistemático que explica en este libro es un mapa para pensar con rigor y que pretende evitar todo tipo de ideas falsas e ilusorias. Es evidente que existen múltiples cartografías filosóficas. El trabajo filosófico que desarrolla David Alvargonzález se inscribe en una continuidad sistemática con la obra de Gustavo Bueno, ampliando y matizando planteamientos previamente establecidos. Este nunca sostuvo que su materialismo filosófico fuera un sistema cerrado o intocable; al contrario, defendió explícitamente que debía ser desarrollado, reelaborado y ampliado, siempre dentro del mismo sistema y con rigor conceptual.

La filosofía no es un saber primero, sino un saber de segundo grado. Trabaja sobre los saberes ya existentes: científicos, técnicos y culturales. El mundo no es una totalidad homogénea, sino que es plural y estructurado. Además, la metáfora del mapa permite entender la función orientadora de la filosofía para saber a qué atenerse. La interpretación crítica del mundo es la tarea de la filosofía. Es evidente que toda filosofía se basa en una ontología: se ocupa de lo que existe. El rechazo de las explicaciones espiritualistas del mundo es la expresión del materialismo que se basa en lo corpóreo. Lo espiritual no existe. La conciencia emerge de la materia del mundo, no es algo preexistente. En cuanto al conocimiento es una práctica histórica y social. Una cuestión esencial es que la ciencia, aunque es un saber objetivo, no es autosuficiente filosóficamente. El conocimiento científico describe fenómenos concretos, pero no lo abarca todo. La filosofía ofrece un marco conceptual más amplio que permite interpretar, relacionar y dar sentido a esos conocimientos. De todos modos, la filosofía no sustituye a la ciencia ni la corrige empíricamente. En cuanto a la metafísica, desde el planteamiento del materialismo de Alvargonzález, incurre en errores por absolutizar conceptos. La filosofía crítica analiza los límites y las conexiones entre los distintos saberes, y esta función es esencial para construir un mapa conceptual coherente del mundo. En cuanto a la historia no es lineal ni teleológica. No se rige por finalidades de ningún tipo. Se producen avances y retrocesos cambios que no siempre son progresos continuos. Además, el azar y múltiples factores, económicos, políticos, culturales y tecnológicos, intervienen en el curso de la historia.

La cultura forma parte del mundo material, no es un añadido espiritual. En lo relativo al dualismo mente-cuerpo es una herencia problemática. La razón es que el pensamiento surge de la materialidad del funcionamiento cerebral. Por tanto, el alma inmortal es una simple ilusión falsa. La vida es el resultado de procesos materiales y se sustenta en lo corpóreo. El mundo en el que vivimos, desde el materialismo filosófico, es una totalidad abierta y conflictiva. En cuanto a la religión es un fenómeno histórico que se fundamenta en funciones sociales concretas, pero que no es real. En este sentido, la filosofía no proporciona consuelo, sino comprensión crítica. En efecto, pensar filosóficamente es analizar relaciones, no esencias eternas que no existen. Además, la filosofía no prescribe cómo vivir, pero aclara cómo son las condiciones reales de vida. Desde la perspectiva del materialismo filosófico, la ética no se reduce a sentimientos subjetivos ni a normas abstractas: se entiende como una práctica racional orientada a la acción en el mundo real. Desde esta concepción, la firmeza y la fortaleza cumplen funciones esenciales. La firmeza es la capacidad de mantener una orientación ética constante, incluso frente a dudas o presiones externas. Permite seguir criterios racionales, evitando que la acción moral dependa solo de emociones o conveniencias inmediatas. Asegura la coherencia entre convicciones y acciones

La fortaleza es la capacidad de resistir adversidades y mantener la acción ética en contextos difíciles o conflictivos. Incluye la resistencia ante riesgos, obstáculos y críticas, fortaleciendo la efectividad de la acción moral. Desde el materialismo filosófico, la fortaleza es un rasgo práctico, unido a la realización concreta de fines y proyectos en la vida real de cada sujeto. Es indudable que la filosofía es incompatible con el pensamiento mágico. Para entender el mundo actual es necesaria la filosofía. Además, la filosofía es crítica incluso consigo misma. Pensar es también una forma de intervención racional en el mundo. El conocimiento filosófico es siempre revisable, ya que rechaza el dogmatismo. No se debe olvidar que la función última de la filosofía es entender el mundo para actuar en él. Frente a idealismos o interpretaciones racionalistas del poder en los Estados, David Alvargonzález escribe: "Los Estados son instituciones en las que una minoría impone sus fines a un conjunto de grupos heterogéneos, y utiliza medios coercitivos para alcanzarlos, ejerciendo el monopolio de la violencia organizada para tomar y ejecutar decisiones." Es una clara negación de las interpretaciones ingenuas de la democracia.

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