El mundo funciona también con ideas y conceptos

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El mundo funciona también con ideas y conceptos

Desde luego las mercancías, los servicios, todas las realidades materiales y sociales y de todo tipo, pero las ideas en sí y mezcladas con todas las realidades son el aceite del mundo.

Me he encontrado una frase en el periódico Fuentes Informadas de Benítez Reyes, que dice: “El motor del mundo son las ilusiones falsas”. Los que se dedican a la cultura y Cultura se dedican toda su existencia a llevar y traer y analizar y argumentar y criticar ideas, conceptos, proposiciones, enunciados… y, estos tratan de un tema o de muchos temas o de una generalización de temas. Estas ideas que tengan sobre una cuestión, pequeña o grande puede ser verdadera o no-verdadera, bondadosa o no-bondadosa, buena o no-buena…

Todas las realidades humanas son combinaciones de “productos culturales”, ahora los denominan “constructos mentales y culturales”. Es decir, una idea según el tema o la forma, puede ser una idea-concepto abstracta, pero puede ser emocional, afectiva, pasional, deseos. En definitiva, en mayor o menor grado intervienen distintas realidades mentales, internas y en parte externas. No olvidemos que la estructura neurológica de los humanos de hace veinte mil años, según expresan expertos era igual a la nuestra, pero las ideas y conceptos que tenían serían diferentes a los nuestros en mil temas o cosas. Dentro de mil años si son igual que nosotros los que existan, posiblemente tendrán otras ideas y conceptos en muchas cosas. En otras serán semejantes, aunque ya viajen por todo el sistema solar, aunque ya tengan colonias en todo el Sistema Solar…

Creo que en una película, Sandalias del Pescador, el Pontífice le contesta a uno de los grandes interlocutores, cuándo este le recrimina que sólo tiene buenas palabras, le contesta algo así: “Acaso, Carlos Marx que está enterrado en un cementerio de Londres, no tenía nada más que palabras”. Y, evidentemente, el mundo desde hace un siglo y más, está dividido, esencialmente, en dos sistemas, unos que derivan de formas tradicionales de existir y de entender el mundo, que han ido evolucionando durante milenios, y, otro modo de ser, son en mayor o medida de ideas derivadas de esa persona que está enterrada en un cementerio de Londres, que sólo expresó palabras, y escribió palabras…

Nosotros entendemos el mundo, nuestro mundo interior, nuestro mundo exterior, con palabras e ideas y conceptos y enunciados. Eso sí, casi siempre están combinados con emociones, pasiones, deseos, fines, intereses, etc. Según el tema y según la cuestión en partes diferentes. En proporciones diferentes según las personas e individuos. Todo, todo tiene una idea o un concepto o una imagen que es una idea o una metáfora que es una idea… Una representación mental.

Diríamos que podríamos dividir las ideas que tenemos en dos grandes áreas o campos o dimensiones: las ideas que estudian y analizan los métodos científicos del saber, incluyendo las tecnologías. Y, el segundo nivel o dimensión las ideas humanísticas, y, dentro de éstas estarían: las ideas filosóficas, las ideas artísticas, las ideas teológicas-religiosas-metafísicas-espirituales, las culturales en general-. Estas dos campos de ideas, dos áreas de ideas, se interrelacionan constantemente, pero siempre cuándo uno tiene una idea debe saber, en qué campo está jugando, a qué juego está jugando. No piense que una idea equis, es de ciencia y es sólo humanística. Este texto o este artículo periodístico que está formado por una ensalada de ideas, la inmensa mayoría son ideas del campo de las humanidades, no son científicas, bueno, quizás alguna tenga una cierta relación más con las ciencias neurológicas pero expresadas de formas humanísticas.

Todo sujeto humano, en la medida que pueda debe analizar y autocriticar y valorar y autovalorar sus propias ideas y conceptos y enunciados. Debe intentar que sus ideas sean lo más saludables posibles, no sólo hay que tener salud de cuerpo, o salud de mente o salud de alma, sino salud de las ideas-conceptos, que sean lo más verdaderos posibles, lo más verídicos posibles, lo más demostrables posibles, y, lo más buenos y eficientes posibles, con los más buenos moralmente posibles. Porque si las ideas son verdades y buenas y son bienes, pues contribuirá mucho a la salud física, salud psicológica, salud moral, salud espiritual del individuo, incluso de la salud social y política y del mismo Estado, es decir, de las colectividades…

Uno, uno de los dramas actuales es que no somos conscientes de que las ideas que tenemos tienen que ser verdaderas y buenas moralmente y buenas en su eficiencia o realidad –el bien puede ser de varias clases esencialmente: bienes materiales y físicos según el saber correspondiente, bienes biológicos, bienes psicológicos, bienes morales y éticos, y, bienes espirituales, bienes sociales…-.

Toda cosa material que usted hoy utilice o perciba, o toda realidad llevará en su seno una idea o decenas de ideas incorporadas, aunque usted no sea consciente. Por tanto, diríamos que debería existir una especie de constante evaluación y autoevaluación de las ideas. Por el bien propio, por el bien de los demás. Porque las ideas, influyen en lo que somos, sentimos, hacemos, deseamos, etc. Nuestras ideas influyen en nosotros y en los demás.

Las ideas de los demás influyen en ellos y en nosotros, en mayor o menor medida. Se produce a veces, que un sujeto A critica una idea de otro sujeto B. Sólo ha criticado una idea, sólo una idea. Pero el sujeto B está vetando al sujeto A durante toda la vida. Por tanto, a veces, los que se dedican a las ideas, ya no saben cómo analizar y evaluar y criticar ideas. No se atreven.

Pregunten a los humoristas gráficos, que en secreto te dicen, de muchos temas y temáticas no podemos realizar viñetas, porque siempre habrá un colectivo que se sentirá afectado, tú sólo expresas una idea, pero ese colectivo te demanda a una querella o juicio, o te cierra perspectivas vitales. Cosa que sucede en todos los campos de la realidad y actividad humana. Por tanto, no olvidemos que las ideas son ideas, aunque toda idea tenga proyecciones materiales… Vivimos en un océano de ideas. No lo olvide usted. 

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