Análisis político: El espejismo de la victoria rápida

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Análisis político: El espejismo de la victoria rápida

1. La trampa del "cambio de régimen exprés"

Trump y Netanyahu apuestan a que Irán colapsará como un castillo de naipes. Esta lectura ignora deliberadamente la historia reciente. Irán sobrevivió ocho años de guerra total contra Irak (1980-1988) con pérdidas estimadas en medio millón de vidas. El régimen actual, por represivo que sea, ha construido una estructura de supervivencia que incluye milicias transnacionales, economía de resistencia y, crucialmente, legitimidad nacional frente a agresión externa.

El error de 2003 fue precisamente subestimar la resiliencia societal iraquí. Saddam cayó en 21 días, pero la ocupación degeneró en insurgencia que costó 4,500 vidas estadounidenses y 2 billones. Irán tiene tres veces la población de Irak, terreno montañoso, y una Guardia Revolucionaria entrenada precisamente para guerra asimétrica prolongada.

Mi lectura: La operación actual busca degradación militar, no colapso político. Trump necesita una "victoria fotográfica" instalaciones nucleares humeantes antes de las elecciones de medio mandato estadounidenses. El "cambio de régimen" es retórica para consumo doméstico, no plan operativo realista.

2. Israel: De perro guardián a jinete del apocalipsis

Netanyahu ha logrado lo que parecía imposible: convertir la dependencia militar israelí de EE.UU. en una suerte de co-gobierno de la política exterior estadounidense. La operación conjunta revela que la "autonomía operativa" israelí es, de hecho, simbiosis estratégica donde Israel define objetivos y EE.UU. aporta capacidades de penetración masiva.

Esto representa una evolución peligrosa. Históricamente, Israel actuaba como proxy regional de intereses occidentales (Suez 1956, Golfo Pérsico).. Ahora opera como agenda-setter: fue Netanyahu quien torpedeó sistemáticamente las negociaciones nucleares de 2015, quien presionó por la salida de Trump del acuerdo, quien mantuvo la tensión militar durante la administración Biden.

El riesgo: Israel está apostando a que EE.UU. absorberá los costos de una guerra prolongada. Pero la paciencia estadounidense tiene límites. Cuando lleguen las bajas estadounidenses significativas inevitables en cualquier operación terrestre la pregunta será quién traicionó a quién.

3. El precio de la "dominación" en el siglo XXI

La retórica trumpista de "nadie desafía a EE.UU." oculta una paradoja: Estados Unidos demuestra su fuerza precisamente porque ya no puede proyectar autoridad institucional. La dominación del siglo XXI ya no se ejerce mediante coaliciones internacionales (OTAN en Kosovo, 1999), sino mediante coaliciones de la voluntad con socios ideológicamente afines (Israel, Emiratos, ahora posiblemente Arabia Saudita).

Este modelo es más barato diplomáticamente no requiere consenso en la ONU

 pero más caro en legitimidad. Cada bomba que cae sobre una escuela en Minab alimenta la narrativa de "guerra contra el islam" que grupos extremistas explotan. Cada veto estadounidense en el Consejo de Seguridad (seguro, ante cualquier condena) erosiona el orden internacional que Washington mismo construyó post-1945.

El cálculo más frío: Esta operación perjudica intereses económicos chinos (suministro de petróleo, inversión en infraestructura iraní), pero fortalece la posición de Moscú como mediador indispensable. Rusia, que mantiene bases en Siria y vínculos con Teherán, se convierte en el único actor capaz de negociar una salida. Trump, obsesionado con China, podría estar regalando influencia regional a Putin.

4. Una guerra que afecta al resto del mundo

Este conflicto no es una pelea regional más. Es un choque de sistemas globales con repercusiones que llegarán a cada rincón del planeta. El mundo de 2026 está demasiado interconectado para que una guerra en el Golfo Pérsico permanezca contenida.

Economía global: La sangría del petróleo

El mercado energético es el primer nervio afectado. El Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20-30% del petróleo mundial, está bajo amenaza directa de bloqueo iraní. En las primeras horas del ataque, los precios del crudo ya subieron entre 15-20% . Si Irán cierra el paso una opción real que ha ensayado militarmente la economía global enfrenta un shock comparable a la crisis de 1973.

Europa, dependiente del gas natural licuado qatarí que pasa por el Golfo, ve amenazado su suministro energético justo cuando intentaba desengancharse del gas ruso. China, principal comprador de petróleo iraní, pierde no solo suministro sino inversiones en infraestructura valoradas en decenas de miles de millones. India, Japón y Corea del Sur todos importadores dependientes del Golfo enfrentan recesión inmediata si el conflicto se prolonga.

La inflación global, apenas contenida tras años de crisis post-pandemia, resurgirá. Los bancos centrales, atrapados entre estímulo y contención, perderán margen de maniobra. Los países en desarrollo, con deudas denominadas en dólares y dependencia energética total, enfrentarán defaults en cadena.

Seguridad alimentaria: Hambre como arma colateral

El conflicto interrumpe rutas marítimas que transportan granos desde Ucrania ya de por sí afectada por la guerra con Rusia hacia África y Asia. Qatar, Bahréin y Emiratos, bases de operaciones estadounidenses, han cerrado temporalmente su espacio aéreo y marítimo . Los seguros de carga se han disparado, haciendo inviable el comercio de alimentos básicos.

Si la guerra se extiende, el impacto en la agricultura iraní que produce trigo, cebada y productos hortícolas para la región agravará la inseguridad alimentaria en países vecinos como Afganistán, Pakistán y Yemen, ya al borde del colapso humanitario.

Terrorismo global: El regreso del yihadismo transnacional

Cada bomba estadounidense sobre una escuela en Minab es un reclutamiento para el extremismo. El mensaje de Trump "nadie desafía a EE.UU." se traduce en narrativa yihadista como "guerra contra el islam". Los grupos que parecían debilitados Al Qaeda, ISIS, sus sucesores regionales reciben oxígeno propagandístico.

Pero hay una dimensión más peligrosa: la desestabilización de Pakistán. Con vínculos históricos con grupos chiíes y suníes, y una economía al borde del abismo, una crisis iraní prolongada convierte al país nuclear pakistaní en polvorín. La posibilidad de que armas nucleares caigan en manos no estatales deja de ser teoría de conspiración.

Migraciones masivas: Europa en la mira

Un Irán en guerra civil escenario posible si el régimen colapsa generaría una ola migratoria que haría palidecer la crisis siria de 2015. Ochenta millones de iraníes, muchos educados, urbanos, con conexiones familiares en Europa y América, buscarían salida. Turquía, ya saturada con 3.6 millones de refugiados sirios, se convertiría en frontera externa de una Unión Europea políticamente fracturada y xenofóbica.

La extrema derecha europea, alimentada por el miedo a la migración, ganaría terreno electoral en Alemania, Francia, Italia. El proyecto europeo, tambaleante desde el Brexit, enfrentaría su crisis existencial más grave..

Cambio climático: La guerra olvidada

En medio del caos, nadie habla de emisiones. Pero incendios en instalaciones petroleras, explosiones de depósitos, movilización militar masiva, representan una liberación de carbono equivalente a años de esfuerzos de descarbonización. El desastre ecológico del Golfo ya golpeado por derrames históricos se agrava con contaminación por metales pesados y radiación si las instalaciones nucleares resultan dañadas.

Orden internacional: El fin de las reglas

La operación "Furia Épica" entierra lo que quedaba del derecho internacional. Rusia invadió Ucrania violando la Carta de la ONU; ahora EE.UU. e Israel hacen lo mismo con Irán. El mensaje es claro: las grandes potencias no necesitan pretextos legales, solo capacidad militar.

Esto legitima cualquier agresión futura. China, observando, calcula sus opciones sobre Taiwán. Corea del Norte acelera su programa nuclear. Arabia Saudita reconsidera su propia ambición atómica. El mundo entra en era de proliferación descontrolada, donde la disuasión nuclear ya no garantiza estabilidad, sino que incentiva carreras armamentísticas preventivas.

Tecnología y ciberespacio: Guerra sin fronteras

Irán no luchará solo con misiles. Sus capacidades cibernéticas, demostradas en ataques a infraestructura saudí y estadounidense, representan amenaza global. Un apagón cibernético en sistemas financieros, de energía o de salud en cualquier país occidental es respuesta plausible a la agresión militar.

La interdependencia tecnológica chips, semiconductores, software se convierte en vulnerabilidad. Una guerra en el Golfo interrumpe cadenas de suministro globales que ya operaban al límite desde la pandemia.

Escenarios probables (no deseados)

Guerra limitada (ataques aéreos, sin invasión): Probabilidad del 60%. Degradación nuclear iraní, pero supervivencia del régimen. Crisis humanitaria. Aumento de precios del petróleo. Impacto económico moderado global, recesión regional.

Escalada regional (bloqueo del Ormuz, ataques a Israel/EE.UU.): Probabilidad del 25%. Recesión global. Intervención saudita. Crisis energética europea. Riesgo de confrontación Rusia-OTAN. Ola migratoria hacia Europa.

Colapso iraní: Probabilidad del 10%. Fragmentación del estado. Guerra civil étnica. Refugiados masivos hacia Europa y Asia Central. Desestabilización de Pakistán. Aumento del terrorismo global. Crisis nuclear de proliferación.

Negociación forzada: Probabilidad del 5%. Acuerdo nuclear "mejorado" pero humillante para Irán. Inestabilidad interna prolongada. Resentimiento regional. Reconfiguración de alianzas con China y Rusia.

Veredicto final

Estados Unidos no está haciendo "un favor" a Israel. Está ejecutando una política de máximo riesgo calculado donde los intereses de ambos países convergen temporalmente: Trump necesita victorias externas para su proyecto político doméstico; Netanyahu necesita eliminar la amenaza existencial antes de que la tecnología nuclear iraní alcance el "punto de no retorno".

Pero la convergencia es temporal. Israel busca seguridad permanente mediante destrucción del adversario. EE.UU. busca gestión de riesgos mediante degradación controlada. Cuando esas lógicas choquen y lo harán, probablemente cuando Irán demuestre que no colapsa veremos quién realmente domina a quién en esta "alianza de iguales".

La historia sugiere que quienes entran en Teherán con bombas, raramente salen con paz. Y esta vez, el mundo entero paga la factura.

Jose Antonio Carbonell Buzzian

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