El tiempo como arquitecto de la persona

Autor:

El sentido de mis letras...

El tiempo como arquitecto de la persona

  Asistimos en los últimos tiempos a un peculiar y curioso comportamiento de nuestros jóvenes adoptando indumentarias y comportamientos propios de animales.

No puede pasar desapercibida nuestra preocupación por esta tendencia que parece impuesta por altas instancias en las estructuras sociales, que marcan de algún modo ese comportamiento y conducta de nuestros adolescentes todavía vulnerables a un pensamiento formativo como adultos, y que están expuestos a una indefensión respecto a corrientes indisciplinadas que nos bombardean desde distintos motores de información para ocasionar un comportamiento alterado a través de los medios como juegos, cine, docencia, amigos...

Su objetivo es conseguir una causa concreta : incentivar el consumo, la ludopatía, el alcohol, las drogas, el sexo..., y anular el mecanismo innato de cuestionar aquello que desconoce o provoca dudas.

A groso modo es una manera de “cultivar” desde bien temprano en los individuos un comportamiento más domable de cara a futuras implantaciones y pautas de los poderes e instancias gubernamentales.

Tenemos asumido que el desarrollo cultural en todas sus facetas nunca pareció ser inamovible, pues la vida es una posición secuenciada de actitudes propias del ser humano que está condicionada por un contexto social y cultural mutando las formas de vida a las exigencias propias del siglo.

De hecho, son muchos padres los que no comprenden y ven inaceptable la conducta de sus hijos y su manera de entender la vida, en una actitud desafiante frente a los propios egos.

Tampoco parece encajar en su aceptación la manera que tienen nuestros jóvenes de tolerar las conductas inflexibles, y es que el tiempo es el gran arquitecto del ser humano, que ha ido modelando el capricho en cada generación por separado, y no existiendo un patrón definible de comportamiento o pensamiento universal.

Pero centrándonos en este planteamiento abordado de la tendencia cultural absorbida por la juventud actual, habría que exponer que la respuesta a simples rasgos de esta evasión, no responde a otra cosa que a la decepción de las nuevas generaciones respecto al sistema social actual, donde cada vez se sienten más conformes con las directrices marcadas por los gobiernos que incitan al mínimo esfuerzo y a la vagancia dominante.

Las influencias marcadas por la sociedad son la voz de las generaciones, como hemos visto a lo largo de la historia a través de malas y perversas reivindicaciones en la música, el arte, la moda...

Es por ello que la generación que lamentablemente llamamos “de cristal” no lo es tanto, ya que va de débil y es muy vaga.

Quiero decir con esto que los jóvenes de hoy son más receptores de mensajes que en mi época pasarían desapercibidos por ser contrarios a la moral y a la ética humanas.

Las ondas actuales ya no emiten una buena señal, y no es ninguna sorpresa debido al libertinaje de esta asquerosa sociedad, una sociedad desbordada mentalmente por las personas nacidas a partir del año 1986, ya que estas generaciones huyen del concepto de lo que se llama humanidad.

Las gentes nacidas en España a últimos de los años 80 son el ejemplo de una sociedad decadente, degradada y asfixiante, y donde muchos pierden el control y el orden de lo que significa ser un “ser humano”.

Las libertades de hoy han convertido a la sociedad en hipócrita, una sociedad que sólamente defiende al homosexual, a la lesbiana, a los alcohólicos, a los drogadictos y a la burbuja inmigrante de la maldad y el aprovechamiento... Ahora llámenme racista y machista...

¡Orgulloso de ser racista y machista a día de hoy! ¿La razón? Porque a los ocho años me hacía la cama, a los diez hacía lavadoras y tendía la ropa, y a los once años y estudiando EGB, mis padres al mediodía venían de trabajar y tenían la mesa puesta...

¡Orgulloso a día de hoy ser machista y racista según el insultante feminismo actual! Me explico : cuando el movimiento feminista me llama machista, me siento orgulloso, y la razón es que el feminismo actual es sinónimo de inmoralidad, vagancia, vicio, lujuria descontrolada, perversión y aprovechamiento. 

El tiempo como arquitecto de la persona - 1, Foto 1
Murcia.com