"No somos políticos, somos poetas": El manifiesto literario de Gabriel Moreno y Rafael Peñas Cruz

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"No somos políticos, somos poetas". Con esta declaración de intenciones arranca la charla que tuve el placer de realizar a Gabriel Moreno y Rafael Peñas Cruz. Una charla sobre la memoria, identidad y esa "igualdad en la diferencia" que solo la poesía sabe explicar.

Gabriel — músico, poeta y filósofo gibraltareño, con una formación que abarca desde Hull hasta Chile — regresa a sus raíces con su nuevo poemario titulado "Gibraltar". Y lo hace tras un hito excepcional: haber puesto música y voz a "Never Loved Before", una letra inédita del poeta y cantautor canadiense Leonard Cohen, escrita en los años 90. Este contenido, recuperado del patrimonio de la cantautora americana y pianista Anjani Thomas por el artista Robert Montgomery fue otorgado a Gabriel mediante una serie de vínculos artísticos y una comisión específica para su musicalización, además de su habilidad para capturar la esencia del bardo canadiense.

Este poemario escrito en tres lenguas, inglés, español y llanito, editado por Peñas Cruz bajo el sello Goat Star Books, quien a la vez es el autor del prólogo; marca un punto de inflexión: eleva el llanito a la dignidad del soneto shakespeariano y rompe los clichés del conflicto para hablar de lo que realmente importa: la memoria de una infancia en Varyl Begg, la familia, su entorno y el orgullo de clase.

En la actualidad, ambos están llevando a cabo una gira exitosa por España e Inglaterra, liberando a la Roca de prejuicios con el fin de restituirle su verdad literaria.

TM: Gabriel, ¿cuándo pasa Gibraltar de ser paisaje a ser literatura?

GM: Hubo momentos donde yo renegaba un poco de Gibraltar. Lo veía como un sitio que limitaba mis aspiraciones de conocer más mundo, a más personas.

Pero llega un punto donde te das cuenta de que es algo único, tan singular, tan extraño, que podría ser un referente como un paradigma esta unión de culturas, de lenguajes.

TM: Este libro abraza tres lenguas. ¿Buscabas un territorio donde tus versos conviviesen en libertad sin sentirse extranjeros?

GM: Exactamente, es un refugio para que todas las partes de la identidad llanita se puedan compenetrar y crear algo nuevo e interesante; un espacio para que esta fusión de culturas y lenguas pueda integrarse y existir sin tener que pedir permiso.

Este libro no es solo un proyecto para Gibraltar, sino para cualquier persona de cualquier parte del mundo.

Cuando volví a Londres después de vivir en Barcelona, escribí mucho en castellano, y me di cuenta de que me expresaba más auténticamente si fusionaba la métrica española con el lenguaje inglés y el acento español con la lengua inglesa. En esa mezcla empecé a concebir el Gibraltar literario de este libro.

TM: Al elevar el llanito a poesía, ¿es este libro un acto de rescate para que las futuras generaciones en Gibraltar no pierdan su voz?

GM: En principio, no lo hice por una razón externa, sino por algo casi egoísta: rescatar mis raíces y mi historia. Sin embargo, sí, este libro busca también que los jóvenes vean el llanito como una lengua válida para el arte. Es un acto de amor y de rescate; si no se escribe, la gente piensa que es una lengua inferior que solo sirve para la calle. Al ponerlo en un libro junto a influencias de Lorca, Keats o Cohen, le das la dignidad necesaria para que no muera.

TM: Rafael, ¿qué imagen de este "Gibraltar literario" te resultó más compleja de traducir sin romper su magia original?

RP: Al leer el manuscrito, lo vi de inmediato en castellano. Por mi trayectoria en el Reino Unido, y ser nativo de España, no hubo barreras lingüísticas, salvo términos específicos en llanito que consulté con Gabriel. El mayor reto fue el léxico, como "The Reclamation", que traduje como "terreno ganado al mar". Esta imagen me resultó muy familiar: de niño en Barcelona viví algo similar con el soterramiento del tren. Me identifiqué con su vivencia y encontré esos puntos de contacto. Al final, lo difícil fue ajustar el léxico para no romper la música del poema.

TM: ¿Cómo trabajaste la métrica para que el lector español sintiera la misma vibración que en inglés?

RP: Decidí eliminar la métrica y la rima para concentrarme en la música y el ritmo; la poesía moderna trata más sobre la música interna. En los sonetos de Gabriel, la rima funciona porque son poemas subversivos: usar el llanito en una estructura shakespeariana evita que suene pesado.

A veces la rima queda un poco encorsetada y va en contra de cómo fluye la poesía hoy. Hacer una décima al estilo del Siglo de Oro es un buen ejercicio, pero no resulta natural; se percibe algo artificial y eso se nota en la manera en que la gente recibe el poema. Mi prioridad fue que el lector sintiera esa vibración interna.

TM:¿Cómo ha sido el diálogo y la complicidad entre ambos durante este proceso?

RP: La complicidad venía de fabrica no hubo que descubrirla. La experiencia de Gabriel con el Reclamation —ese niño jugando en mundos nuevos ganados al mar—la viví de forma muy similar.

Somos hermanos espirituales, literarios y alcohólicos. Esa unión hace que la traducción fluya y que, al leer juntos, la gente note cómo nos compenetramos. Todas las traducciones son especiales, pero esta lo es más por tener a este hermano; más que humano. Vemos la vida desde un lugar similar y traducir solo ha reforzado algo que ya existía.

TM: Gabriel, recibir un texto inédito de Cohen es un hito. ¿Cómo fue ese primer instante a solas con sus palabras?

GM: Fue un momento impresionante. Cuando recibí la letra estaba acojonado; era el texto de un genio y sentía la responsabilidad de no estropearlo. Y ese primer momento fue de miedo; después asombro. Pero ocurrió algo asombroso: los acordes salieron solos, con una naturalidad casi mística.

Para mí fue un acto de amor múltiple. Fue un regalo del pintor Robert Montgomery a su esposa, pero también los sentí como un regalo del cosmos y de mi padre. Él y yo no teníamos una buena relación; si embargo, Leonard Cohen era lo único que nos unía; lo sentí como un mensaje suyo desde la muerte.

Recibir este encargo me obligó a confiar en mi propia música y a caminar con la cabeza alta, porque a veces uno se vuelve un poco inseguro pensando en las grandes estrellas de la música y piensa: ¿qué pinto en toda esta película?

TM:¿Cómo lograste hacer tuya una letra tan icónica, respetando el alma de quien la escribió?

GM: Siento que esta letra vino a reforzar una idea que yo ya tenía: a veces no hemos sabido amar. En el texto, Cohen menciona sus obsesiones con la música, el rock and roll o los lugares donde vivió, pero confiesa que nunca supo amar. Al leerlo, me pregunté si nos pasa lo mismo a nosotros; si nos obsesionamos tanto con la fama o con el éxito del libro que se nos sube a la cabeza.

Sentí que necesitaba esta letra en mi vida, y si me servía a mí, le serviría a otros. Mi intención fue hacerla mía desde esa vulnerabilidad. Al final mi sueño era "quitarme de en medio" para que la esencia de Leonard siguiera adelante. Ver que la gente la recibe con tanta emoción y lágrimas me confirma que esa conexión está funcionando.

Esta canción tendrá su lanzamiento posiblemente en junio.

TM: La gira es todo un éxito, ¿qué supone mostrar ese Gibraltar íntimo que va más allá de la política?

GM: Hemos creado nuestro sueño: distanciarnos de la política, de las divisiones, y de las fronteras para usar este libro como un puente entre pueblos. En esta gira hemos encontrado un respeto y una apertura inmensa hacia la diferencia gibraltareña, incluso en sitios donde pensaba que no habría interés.

RP: Ese " tic" del "Gibraltar español" no representa la realidad de la calle. En Andalucía hemos sentido un orgullo compartido; ven a Gibraltar como un lugar donde se habla como en Cádiz, pero con identidad propia. No hallamos animadversión, solo curiosidad. Al ir con respeto, la gente responde igual. Hemos logrado situar la relación en la normalidad, quitando esa "espina clavada". Gibraltar hoy es parte de una visión compresiva que respeta la diferencia; un entendimiento vital ahora que se ha firmado un acuerdo entre Gibraltar y España.

TM: ¿Y cómo ha recibido el pueblo llanito esta obra literaria?

GM: No me hago ilusiones con la poesía; es algo marginal y la gente la mira todavía con cautela. Pero nos han recibido magníficamente. Vendimos muchos libros e incluso convencimos del poder de los versos a personas que no suelen leer poesía. Recibimos una beca del Gibraltar Cultural Services, y el apoyo de Davina Bárbara fue clave. Mi intención es llevar la poesía a quien normalmente no la lee; mostrar que es una necesidad de expresión, como la música, para resistir la atrocidad del mundo actual.

RP: Como editor, estoy convencido de que este libro marca un hito en Gibraltar. Ha logrado que la poesía se respete como la música, porque el llanito siente que esta obra habla de su realidad, del contrabando o de la frontera y no de abstracciones. Al vernos en el escenario, la gente se reconoce; entienden que la poesía es un puente hacia lo cotidiano. Ver a Gabriel, que viene de las viviendas municipales de Varyl Begg, elevar el llanito a estructura literaria, ha despertado un orgullo muy profundo.

TM: ¿Qué poema os ha regalado la reacción más profunda e inesperada del público?

GM: Sin duda, "Carta a Wilfred". Es un poema que escribí a mi hijo comparando su inocencia con el horror de la guerra, basado en la obra de Wilfred Owen. Pensé que sería demasiado largo para los recitales, y es el que más resonancia ha tenido. He visto cómo la gente se emocionaba al escuchar ese sentimiento de culpa de un padre que siente que no puede proteger a su hijo de lo que sucede en el mundo. Esa unión con el poema de Lord Byron, que es un canto a la libertad, crea un momento muy potente.

RP: A mí me ha sorprendido Pablo. Nos daba miedo leerlo entero por ser largo y filosófico, pero el impacto ha sido impresionante. Habla de la pulsión y la esencia del poeta. Es curioso: solemos creer que quien no lee poesía solo conecta con lo ligero, pero esta pieza, la más "extraña" y profunda, es la que más le llega. Equilibramos el show entre sonetos cotidianos y estas piezas de calado, pero la respuesta demuestra que la gente tiene hambre de contenido real.

TM:¿Cuál es el mayor puente emocional que habéis logrado tender entre culturas?

RP: El mayor puente ha sido la normalización. Hemos logrado que en España se hable de Gibraltar sin la acritud o el resquemor de antaño. Que en las presentaciones nadie haya sacado el discurso del conflicto es un éxito enorme; sustituimos la disputa por el entendimiento. Ese es el puente: lograr que se acepte la diferencia gibraltareña con naturalidad y respeto.

GM: Este puente demuestra que la gente desea conectar a través de la cultura. Si vas con respeto y positividad, el público responde igual. Hemos logrado que el libro no se vea como una provocación, sino como un acto de amor que une a pueblos divididos por la política, pero no por la realidad.

TM: ¿Qué verdad sobre la identidad habéis descubierto en este libro que no cabe en un pasaporte ni en un discurso político?

GM: Al final, "We are not such a different kind". Como dice mi soneto, a nivel humano no somos especies distintas. La política se empeña en ponernos etiquetas, pero hemos descubierto la identidad de la igualdad en la diferencia. El respeto nace de entender que, por encima de los pasaportes, nuestras raíces y sentimientos son los mismos. Esa es la cicatriz que la poesía sí ayuda a cerrar.

RP: La frontera mental es mucho más fuerte que la real, y la hemos roto. Nuestra unión como llanito y español, prueba que esa barrera humana puede diluirse. La verdad que no cabe en un pasaporte es la conexión espiritual que nos permite vernos como iguales. Hemos logrado que mucha gente rompa esas fronteras mentales para mirar a Gibraltar de otra manera.

TM: Y para finalizar, ¿Qué otros proyectos hay para un futuro próximo?

GM: Seguimos en campaña; este proyecto acaba de empezar y sentimos que la gente lo necesita. Queremos crear encuentros de "Poesía sin fronteras" con Juanjo Téllez y Alejandro Luque, uniendo poetas de Gibraltar, La Línea y Algeciras. La cultura es el territorio donde mejor nos entendemos. Queremos que se conozca Gibraltar por su propia voz y su dignidad literaria, rompiendo de una vez con los clichés de siempre.

RP: El plan inmediato es seguir dando vida al libro; queda mucho por hacer en España e Inglaterra. Como editor, mi gran reto es que el Reino Unido nos oiga. Allí ignoran la realidad cultural de Gibraltar: les hablan de nacionalismo, pero desconocen cómo se sienten los llanitos. Me encantaría que los grandes periódicos nos dieran voz para poder poner la identidad llanita en el mapa.

Porque donde termina una frontera, comienza la poesía. Y ahí, por fin somos libres. Muchísimas gracias, Gabriel y Rafael, por concederme esta entrevista.

Gibraltar -Gabriel Moreno-

No somos políticos, somos poetas: El manifiesto literario de Gabriel Moreno y Rafael Peñas Cruz - 1, Foto 1
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