Sin agua y sin fertilizantes: no hay agricultura

Autor:

Sin agua y sin fertilizantes: no hay agricultura

La Unión Europea ha presentado su nuevo Plan de Acción sobre Fertilizantes con una idea clara: garantizar el suministro, reducir la dependencia exterior y avanzar hacia una agricultura más sostenible. Sobre el papel, nada que objetar. El problema es que Bruselas pretende hacerlo sin rebajar ni un milímetro sus exigencias ambientales, manteniendo intacta toda la presión normativa que ya soportan los agricultores.

Europa reconoce ahora que sin fertilizantes no hay producción suficiente, ni seguridad alimentaria, ni precios razonables para los consumidores. Pero, al mismo tiempo, sigue exigiendo menos emisiones, menos nitratos, más controles, más burocracia, más registros y más limitaciones. Es decir, se admite que el fertilizante es imprescindible, pero se continúa tratando al agricultor como si fuera el principal problema ambiental del continente.

Además, parte del dinero para estas ayudas sale del gran cajón de la Política Agraria Común. La PAC, que debería servir para sostener la renta agraria, modernizar explotaciones y garantizar el relevo generacional, vuelve a convertirse en la hucha de emergencia para tapar otro problema que llega tarde, mal y con demasiada propaganda.

Y en España, el Gobierno ha anunciado ahora un Plan Estatal de Fertilizantes para 2027, con tres grandes palabras: agricultura de precisión, autonomía estratégica y transparencia en los precios. Todo suena muy bien. Drones, tecnología, eficiencia, biofertilizantes, digitalización… Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿quién paga la factura?

Porque este Gobierno, sin presupuestos nuevos, sin una planificación económica seria y con el campo asfixiado por los costes, pretende vender como solución lo que todavía no baja el precio real de los fertilizantes al agricultor. Hablar de futuro está bien, pero el agricultor compra el abono hoy, paga la luz hoy, cumple las normas hoy y soporta las pérdidas hoy.

Y existe otra contradicción difícil de explicar a quienes viven del campo. Mientras Europa reconoce que los fertilizantes son estratégicos para garantizar la producción de alimentos, en España se continúa avanzando en unas políticas hidráulicas que reducirán significativamente el agua disponible para el regadío del Levante.

La aplicación de los nuevos caudales ecológicos en el Trasvase Tajo-Segura supondrá, según las previsiones conocidas, una merma superior a los 100 hectómetros cúbicos anuales para el sureste español. Es decir, al mismo tiempo que se habla de asegurar la producción agrícola mediante un nuevo plan de fertilizantes, se limita otro recurso igual de imprescindible: el agua.

Porque la agricultura no puede sostenerse únicamente con fertilizantes, del mismo modo que tampoco puede hacerlo solo con agua. Ambos recursos son inseparables. Si falta uno de ellos, disminuye la producción. Y con menos agua disponible habrá menos superficie cultivada, menos cosechas, menos empleo y, en definitiva, menos agricultura.

Resulta difícil comprender cómo se pretende reforzar la seguridad alimentaria mientras se reducen los recursos que precisamente hacen posible producir esos alimentos. Si de verdad queremos una agricultura competitiva y sostenible, las políticas de fertilización, las políticas ambientales y la planificación hidrológica deben caminar en la misma dirección. De lo contrario, estaremos intentando resolver un problema mientras creamos otro.

El campo no necesita solo discursos verdes ni presentaciones rodeadas de cámaras. Necesita fertilizantes a precios asumibles, agua suficiente, menos burocracia, normas proporcionadas, seguridad jurídica y una política agraria que entienda que la sostenibilidad ambiental no puede construirse sobre la ruina económica de quienes producen los alimentos.

Porque si Europa quiere una agricultura más sostenible, tendrá que aceptar una verdad muy sencilla: no puede exigir cada vez más al agricultor y ayudarle cada vez menos. Y si el Gobierno de España quiere mejorar la agricultura, debe empezar por algo tan básico como reducir los costes reales de producción y garantizar los recursos necesarios para producir, no por anunciar planes que llegan tarde y que, de momento, tienen más titulares que soluciones.

La verdadera sostenibilidad no consiste en producir menos, sino en producir mejor. Pero para producir mejor hacen falta agricultores, agua, fertilizantes y políticas coherentes. Porque cuando desaparece cualquiera de esos cuatro pilares, quien pierde no es solo el campo; pierde toda la sociedad.

José García Martinez.

Sin agua y sin fertilizantes: no hay agricultura - 1, Foto 1
Murcia.com