Arde Mississippi

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Arde Mississippi

Esta famosa película norteamericana, dirigida por Alan Parker en 1988, narra la investigación por la desaparición de tres activistas de los derechos civiles en el sur de Estados Unidos. Toda la película es magnífica, pero si tuviera que quedarme con un solo momento, elegiría el discurso del sacerdote durante el funeral, cuando su voz se quiebra en un grito de rabia e impotencia al pronunciar una frase que resume el sentimiento de todo un pueblo: "Estoy harto y cansado de esta situación."

Creo sinceramente que ese mismo sentimiento invade hoy a millones de españoles. No porque vivamos la misma realidad que refleja la película, sino porque cada día aumenta la sensación de que tenemos un Gobierno más preocupado por mantenerse en el poder que por resolver los verdaderos problemas del país. Han convertido la política en una lucha permanente por la supervivencia, aunque el precio lo termine pagando España.

Como afirmaba Aristóteles, "los gobiernos se corrompen cuando los gobernantes buscan su propio provecho en lugar del interés general". Más de dos mil años después, esa reflexión continúa teniendo plena vigencia.

Estamos cansados de que nos digan que España va bien mientras cada vez cuesta más llegar a final de mes, acceder a una vivienda o sacar adelante un pequeño negocio. Estamos cansados de que la propaganda pretenda sustituir a la realidad y de que cualquier crítica sea respondida con descalificaciones en lugar de soluciones.

Estamos cansados de la interminable sucesión de casos e investigaciones que rodean al entorno del poder. Cada nueva noticia deteriora aún más la confianza de los ciudadanos en las instituciones. Lo verdaderamente preocupante no es solo la existencia de esos casos, sino la sensación de que nadie asume responsabilidades políticas y de que todo se reduce a negar la evidencia o buscar un nuevo enfrentamiento con el adversario.

Estamos cansados de comprobar que Hacienda parece actuar con una rapidez implacable cuando se trata de un trabajador, un autónomo o un pensionista, mientras muchos ciudadanos perciben que determinadas personas próximas al poder reciben un trato muy diferente. La igualdad ante la ley debe ser uno de los pilares de cualquier democracia, y cuando esa confianza se resquebraja, también se debilita el Estado de Derecho.

Estamos cansados de contemplar cada verano miles de hectáreas calcinadas mientras seguimos sin apostar de verdad por la prevención. Los montes no se limpian en agosto; se gestionan durante el invierno. Resulta difícil comprender que, después de tantos años, continúen faltando planes eficaces de mantenimiento forestal, cortafuegos, limpieza del monte y una política preventiva que reduzca el riesgo de grandes incendios. Después llegan las comparecencias, las promesas y los anuncios de nuevos pactos climáticos, pero los bosques ya han ardido y las familias afectadas vuelven a pagar las consecuencias.

Estamos cansados de que se destinen importantes recursos económicos fuera de nuestras fronteras mientras aquí continúan deteriorándose las infraestructuras, el transporte ferroviario, las carreteras, la sanidad o el acceso a la vivienda. La solidaridad internacional es necesaria, pero nunca puede convertirse en una excusa para olvidar las necesidades de los propios ciudadanos.

Estamos cansados de la política migratoria del Gobierno. España no puede seguir transmitiendo la imagen de que proteger sus fronteras es una cuestión secundaria. Las entradas masivas registradas en Ceuta, Melilla y Canarias durante los últimos años han evidenciado una preocupante falta de control y de planificación. Y la negligencia por parte del gobierno conociendo lo que iba a suceder, ya que estaba avisado por el CNI

Estamos cansados de que, cuando se producen episodios de presión migratoria sobre nuestras fronteras, la respuesta del Gobierno sea la improvisación o el silencio. Un Estado tiene la obligación de proteger sus fronteras, garantizar la seguridad de sus ciudadanos y actuar con firmeza dentro del respeto a la legalidad. ¿Para qué sirven los más 145.000 efectivos que tienen nuestros ejércitos.?

Estamos cansados de comprobar que esta política empieza a generar críticas en distintos países de la Unión Europea. Cada vez son más los gobiernos que reclaman un mayor control de las fronteras exteriores y expresan su preocupación por las consecuencias que una gestión deficiente puede tener para el conjunto del espacio Schengen. Mientras otros países endurecen sus políticas migratorias, España sigue dando la impresión de actuar sin una estrategia clara.

Estamos cansados de que nuestras Fuerzas Armadas, la Guardia Civil y la Policía Nacional dispongan de medios y profesionales altamente cualificados y, sin embargo, demasiadas veces no reciban el respaldo político que necesitan para cumplir plenamente con la misión que la ley les encomienda: proteger nuestras fronteras y garantizar la seguridad nacional.

Estamos cansados, en definitiva, de una forma de gobernar basada en la confrontación, la propaganda y la división entre españoles. Un Gobierno democrático debe gobernar para todos, también para quienes no le votan. Cuando el interés partidista se sitúa por encima del interés nacional, quienes terminan perdiendo siempre son los ciudadanos.

Por eso vuelvo al mensaje de Arde Mississippi. Porque, después de tantos años de promesas incumplidas, de escándalos, de enfrentamientos y de problemas sin resolver, muchos españoles ya no sienten únicamente indignación.

Porque un pueblo puede soportar tiempos difíciles cuando confía en quienes le gobiernan. Lo que resulta verdaderamente insoportable es perder esa confianza. Y hoy, millones de españoles ya no sienten únicamente indignación. Se sienten, sencillamente, hartos y cansados.

Y termino con las palabras de aquella película, porque expresan mejor que ninguna otra el sentimiento que hoy comparten muchos ciudadanos:

"Digo que ya no me queda amor que dar. Solo tengo ira en el corazón hoy, y quiero que ustedes estén enojados conmigo. Que estoy harto y cansado, y quiero que estén hartos y cansados conmigo."

José García Martínez

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